C U A D E R N O D E B I T Á C O R A d e l C l u b d e A m i g o s K R O N O S l a N a v e d e l a F i l o s o f í a y l a C i e n c i a e l A r t e y l a P o e s í a e l H u m o r y e l M i s t e r i o S U M A R I O Lunes 12-1-98 Edición Matinal ___________________________________________________________ quetzal__________________________AL DIAMANTE PERUANO Deia______________________________Palabras de la Tarde VI Miguel Parra (Ahriman)________________H.P. Lovecraft (3/3) Q ___________________________________Cuadernos de Jardín ___________________________________________________________ From: quetzal@pop.newage.com.ar Subject: AL DIAMANTE PERUANO A Giancarlo gracias gracias por tu bienvenida A todos nos viene muy bien sentirse extrañada... Me queda una pequeña duda ? estas triste o contento ? Tu poema denota pesar .. y tu texto energias de buenos comienzos. Espero que hayas comenzado el año con la certeza de que será positivo y que no no nos veran vencidos . Lydia Quetzal. ___________________________________________________________ From: Deia Subject: Palabras de la Tarde VI JUEGO Me rodean las sombras, las cosas y su sombra, mi sombra y yo. Para dejar el tiempo suspendido ayuda la luz de una vela, guardar los relojes y salirse desde dentro entre el humo de un cigarrillo, Una vez fuera, entre la indeterminación y la "realidad" empieza el juego de las posibilidades. Deia ___________________________________________________________ From: "Miguel Parra (Ahriman)" Subject: H.P. Lovecraft (3/3) En las montañas de la locura. El efecto de aquel monstruoso espectáculo era indescriptible, pues desde el primer momento apareció como una violación terrible de las leyes naturales conocidas. En una meseta diabólicamente primitiva de más de veinte mil pies de altura, y en un clima letal para la vida desde una era prehumana de no menos de quinientos mil años, se extendía hasta donde alcanzaba la vista una masa de rocas de formas regulares que sólo en la desesperación de la autodefensa mental no llegábamos a atribuir a una causa consciente i artificial. Habíamos desechado ya toda teoría de que las formas cúbicas y los bastiones de las colonias tuvieran otro origen que no fuera el natural. ¿Y de qué otro modo podía ser cuando el propio hombre apenas podía haberse diferenciado de los grandes simios en la época en que esta región sucumbió al ininterumpido reino de la muerte glacial? Pero la razón parecía ahora irrefutablemente en entredicho, porque aquel laberinto ciclópeo de bloques cuadrados, curvos y angulares tenía características que minaban todo pensamiento tranquilizador. Era, con toda claridad, la ciudad blasfema del espejismo, ahora en la realidad desnuda, objetiva e ineluctable. Aquel maldito portento tenía después de todo una base material -en el aire superior había habido un estrato horizontal de polvo helado y esta sorprendente supervivencia pétrea había proyectado su imagen a través de las montañas por una simple ley de reflexión. Claro está que el fantasma de la ciudad había aparecido torcido y exagerado, y contenía cosas que no estaban en la verdadera ciudad, pero ahora, al ver la fuente del espejismo nos pareció más odiosa y amenazadora aún que su imagen distante. Más allá del muro del sueño. Me pregunto a menudo si la mayoría de la humanidad se ha parado alguna vez a pensar en la enorme importancia que a veces tienen los sueños, y en el oscuro mundo al que pertenecen. Aunque la mayor parte de nuestras visiones nocturnas no son quizá más que débiles y fantásticos reflejos de nuestras experiencias vigiles -en contra de lo que sostiene Freud con su simbolismo pueril-, hay sin embargo algunas cuyo carácter extramundano y etéreo permite una interpretación excepcional, y cuyo efecto vagamente emocional e inquietante sugiere posibles atisbos de una esfera de existencia mental no menos importante que la vida física, aunque separada de dicha vida por una barrera infranqueable. Según mi experiencia, no cabe duda de que el hombre, una vez perdida la conciencia terrena, reside en una vida incorpórea muy distinta de la vida que conocemos, de la que, al despertar, sólo perduran los recuerdos más ligeros y confusos. De estos recuerdos fragmentarios y brumosos pueden inferirse muchas cosas, aunque es poco lo que se puede demostrar. Es posible adivinar que en la vida onírica, lo que la tierra entiende por vitalidad y materia no son realidades necesariamente constantes; y que el tiempo y el espacio no existen tal como nuestro yo vigil lo comprende. A veces creo que esta vida menos material es nuestra vida auténtica, y que nuestra vana presencia en el globo terráqueo es en sí misma un fenómeno secundario o meramente virtual. ¡Que los Dioses os sean propicios! ___________________________________________________________ From: Q Subject: Cuadernos de Jardín Para los Vivientes. OTROS TIEMPOS... Otros espacios otros lugares más luz más espacio. Una sonrisa anhelante unas pisadas entrecortadas por la ladera de los sueños por los vientos de lo inaccesible. Temblores de ira y de espanto y de hielo que se escapa entre los dedos de luz. Una marcha, por los héroes. Una estampida, por el recuerdo. Un abismo de infinito de alegría de agua que recorre los ríos del alma. Una libertad de mil esencias recurrentes para el vivir. Y los dioses Todos, se reían del idiota que se evaporaba con el aire... de la mañana de la tarde del infinito oscuro cielo. " Q " ___________________________________________________________