C U A D E R N O D E B I T Á C O R A d e l C l u b d e A m i g o s K R O N O S l a N a v e d e l a F i l o s o f í a y l a C i e n c i a e l A r t e y l a P o e s í a e l H u m o r y e l M i s t e r i o S U M A R I O Martes 13-1-98 Edición de Tarde ___________________________________________________________ Deia_______________________________Palabras de la Tarde V * Q *__________________________Encuentro en Miskatonic I I Ana Maria Seifert________Martes en Montreal, bajo el hielo ___________________________________________________________ To: Deia Subject: Palabras de la Tarde V LLUVIA Paseo en la ciudad: juego de líneas, horizontal, vertical, geometría de ladrillo, paralelas de asfalto, risas calculadas, sueños cuadrados. Buscando esquinas con sorpresa ... y llega la lluvia, esferas de un instante siempre distintas... Sonrío como un árbol cuando llueve en la ciudad y te encuentro... Deia ______________________________________________________________ From: * Q * Subject: Encuentro en Miskatonic I I No resulta complicado saber el por qué de la afinidad de algunos personajes de la historia con uno mismo, y cada cual en su caso. En el caso de Lovecraft es algo muy sencillo: No se trata sólo de contar historias de terror, pues el terror ya se ha tocado en muchas ocasiones por muchos contadores de ese tipo de historietas; Poe, como el caso más espectacular, pues une el terror con la ciencia y la investigación, y el delírium trémens adquirido con la bebida con las visiones producidas por ese alcohol. Luego están otros muchos escritores de terror o de alucine total como son Lord Dunsany, Ambrose Pierce, Robert W. Chambers, Arthur Machen y Algernon Blackwood. Digamos que estos son algunos de los que precedieron a Lovecraft y son los que junto con él sintetizaron Los Mitos, famosos por una serie de hechos que todos se unían en la idea de seres sobrehumanos o ultrahumanos de existencia anterior a la humanidad, y de Dioses llegados de otras "partes". Entonces de lo que se trata es de saber, que Lovecraft va más lejos aún y crea lo que se daría en llamar el Horror Cósmico, no tanto quizá por lo "cósmico" de fuera, como por lo "cósmico" de dentro, esto es, de dentro de uno mismo; todos los monstruos, todos los seres metahumanos, todos los dioses existentes o no, TODO lo que puede hallarse dentro de los abismos de una persona. Claro, no todo el mundo tiene la capacidad de mirarse por dentro y ver lo que hay, entre otras cosas porque el pánico que le puede entrar al que se atreva a hacerlo le puede perjudicar gravemente y dejarlo lisiado mentalmente. Es por esto dicho que a lo mejor los contadores, narradores y creadores de cuentos de terror tienen una vida tan particular y excepcional y que se sale de toda regla. Viven otra realidad totalmente diferente; ayer os contaba que Lovecraft cuenta de tal manera sus historias que al más ingenuo de los lectores le puede engañar muy fácilmente y hacerle creer que Miskatonic existe realmente, o que el Necronomicon, libro escrito supuestamente por el loco Abdul Alhazred, existe verdaderamente y que puede ir a verlo a la Biblioteca General de la Universidad de California, o bien a Toledo, en su gran y descomunal Archivo Documental. Y no, no lo encuentras. En mi búsqueda de ese libro visité varias bibliotecas de varias ciudades españolas, y también algún mercado de libro "viejo", y evidentemente no dio resultado alguno; en las bibliotecas estatales me pedían el carné de periodista, y en los mercadillos de libro "viejo" me miraban con cara rara, exceptuando en un puesto que me dijeron que sí, que sí que existía, pero había un poco de chanza y sorna en sus palabras. Esto ocurría en la ciudad de Madrid, así que me fui a otra, Barcelona. Allí me encontré con una especie de libro que así se titulaba "Necronomicon", me puse hasta nervioso. Lo encontré en la Biblioteca de la Universidad de Barcelona, un lugar algo extraño y antiguo que invitaba a buscar libros "prohibidos" y de dudosa existencia. Al final se trataba de un libro de cuentos de Lovecraft donde se hacían muchas referencias al Necronomicon, pero sin más misterios. El caso es que entre Lovecraft y varios audaces más crearon nada menos que una Mitología de la cual se puede dudar tanto como de cualquier otra, véase el caso de los Atlantes, o Mu, o los Lemures, y tántos otros. Los mitos de Cthulhu son tan poco creíbles como los antes citados, o no. ¿Por qué dudar de Azathot, o Hastur el Inefable, que fue desterrado a las constelaciones de Aldebarán, o Ithaqua, el que Camina en el Viento? Nada nos puede hacer dudar, pues todo en la historia del hombre es incertidumbre y malversación histórica. Pero no hay que asustarse, el horror sólo es una condición más de la existencia, y no está totalmente estipulado que el horror sea algo maligno; hay gente que se siente horrorizada al ver a alguien amando un piedra, o sencillamente queriendo con toda su alma a un animalillo de compañía, u observando el brillo de un péndulo dorado de un reloj que no marca ninguna hora, pero que el que lo mira ve todo el Universo reflejado en su brillo. """Yo he visto abrirse el tenebroso universo Donde giran sin rumbo los negros planetas, Donde giran en su horror ignorado Sin orden, sin brillo y sin nombre""". Némesis Así están las cosas. Hasta mañana, que tengáis felices sueños. " Q " _________________________________________________________________ From: seifert.ana-maria@uqam.ca (Ana Maria Seifert) Subject: Martes en Montreal, bajo el hielo Hola amigos, Primero que nada un saludo grande por este nuevo año. He escrito poco y a decir verdad he tenido poco tiempo para leer todo lo que escriben, paso rápidamente por el cuaderno y a ratos hay cosas que me llaman mucho la atención. Como el poema de Soledad, en este último tiempo el cuento amazónico que encontré interesante y el resúmen que Miguel Parra nos hizo de Lovecraft. Yo leí "el color que cayó del cielo" y me impresionó. Pero con Miguel descubrí lo grande del autor, me prometo leerlo. Gracias Miguel por lo lindo y lo serio de tu artículo, me gusta como escribes. El otro autor que me gusta mucho es Ray Bradbury, pero ya no Stephen King ( me dirán que no tiene altura, pero tiene cosas interesantes) con quien me pegué una indigestión mayor y ya no puedo leerlo más. Les escribo desde Montreal, donde hace una semana vivimos una situación que nada tiene que desear a las novelas fantásticas. Tuvimos un raro cambio climático, normalmente en Montreal en estos meses hacen entre -10 y -15 centígrados. La semana pasada empezó con temperaturas por encima de cero. Llovió el lunes y el martes empezó la hecatombe. Al caer la lluvia sobre superficies frías, se congela inmediatamente y forma una capa de hielo, lo que llamamos el VERGLAS (algo así como vidrio helado). No habría problema si esa capa de hielo no se formara sobre los cables eléctricos y sobre las ramas de los árboles, cargándolos con toneladas de agua. Nadie imagina cómo pesa el hielo!!! Ya el martes pasado, ciertos barrios de la ribera sud del San Lorenzo tuvieron que ser evacuados. Las calles más hermosas por sus viejos árboles se transformaron en trampas. Para evitar que las tuberías de agua revienten se tuvo que vaciarlas. Los habitantes quedaron fuera de sus hogares. Eran en ese momento unos cuantos miles. El miércoles, la situación empeoró y los pilones de acero que sostienen los cables de alta tensión se doblaron como palitos y se caían arrastrando los postes más pequeños que iban cayendo como fichas de dominó. Ayer contaban que en una línea cayeron así más de 60 postes en serie. Como los postes no avisan para donde caen, las rutas quedaron bloqueadas y el riesgo de electrocución era grande. Evidentemente muchos hogares iban quedando sin electricidad en un país donde dependemos tanto de ella para sobrevivir. Ya nos habíamos olvidado de lo que se debe hacer sin ella. Así el jueves, a pesar de los grandes esfuerzos de la compañía, la situación empeoró, el viernes el metro se paralizó por completo en la ciudad y se empezó a hablar de cerrar el centro de la ciudad. De a poco se fueron organizando refugios improvisados, la gente podía aguantar hasta 48 horas sin calefacción pero a partir de allí las casas se ponían demasiado heladas. El viernes había mas de un millón de personas fuera de sus hogares, todos como gitanos paseando de una casa a otra a medida que daban electricidad a unos y se cortaba donde otros. En estos días Montreal ofrecía una visión dantesca, sobre todo en la noche, las calles estaban como un espejo, como bloques de hielo y los árboles crujían al menor golpe de viento y cuando menos te esperabas caían ramas a tierra o se partían en dos. En la oscuridad de la noche, la nieve helada daba una luminosidad azulada que hacía que en plena noche parecía el atardecer, las explosiones de los transformadores y los chispazos de los hilos eléctricos completaban el cuadro. Las Universidades cerraron sus puertas a partir del jueves y aún no se sabe si mañana se abrirán. Las escuelas cerraron para habilitarse como centros para recibir gente cuya casa estaba muy fría. Los centros de compra ampliaron sus horas de apertura para permitir que la gente pudiera calentarse. En mi barrio, se quebraron muchos árboles, varias calles, están cerradas a la circulación de vehículos y peatones por el peligro que se caigan los hermosos árboles que la bordean. Algunos días hubo además un granizo finito que con un viento fuerte, penetra como agujas en la cara. El espectáculo es fantasmagórico, los árboles como cortados por la mitad, los vehículos enterrados en el hielo, la gente tratando de sacarlos con cinceles y martillos, los transformadores eléctricos chispeando y los cables sacudiéndose por encima de nuestras cabezas. El viernes cuando llegué a casa me dió mucho susto pasar por debajo del árbol de la entrada, amenazaba con caerse a cada rato. Felizmente vivo en una cooperativa con gente que conozco de hace muchos años y nos organizamos para cocinar en el sótano con una cocinilla de camping y hacer olla común. Como nos dieron luz por momentos, pudimos quedarnos en casa contrariamente a la mayor parte de la gente que tuvo que irse a cualquier lado donde hubiera electricidad. El palacio de congresos, los hoteles, todo lo que se pudo se habilitó para que la gente venga a dormir. Entre el sábado y el domingo en la noche fue lo más duro, nos habían dado luz y se cortó a eso de las ocho, luego nos volvieron a dar a las once, pero a los minutos el transformador que está detrás de la casa explotó. Casi nos morimos de susto, así que quedamos sin luz por 30 horas y afuera hacían menos 20, la casa estaba ya helada y yo me aprestaba a acordarme de mis tiempos altiplánicos cuando mi padre se plantaba en media cordillera. Hoy les escribo del centro de la ciudad que está vacío, porque la compañia de electricidad ha pedido que se cierre por el peligro del hielo que se desprende de los edificios. Así que las grandes tiendas han cerrado, la U y las escuelas tambien porque muchas de ellas sirven de centro para dormir. Ya hoy están volviendo a dar luz normalmente, pero queda mucha gente que tendra que esperar varias semanas más. Por lo menos ya no se deteriora la situación, los días anteriores reparaban algo y zas! volvía a saltar. la reflexión que me hago es que a pesar de todos los avances tecnológicos el ser humano queda frágil frente a la fuerza de la naturaleza, es imposible domarla y controlarla. No sé si pueden imaginarse lo que se siente cuando en una ciudad tan organizada como esta, de pronto todo queda immobilizado y se vuelve a las preocupaciones de base, como están nuestros seres queridos? tienen qué comer? no se están helando? cómo hago para llegar a ayudarlos?. Qué lejos de la bolsa de valores, que habitualmente pareciera ser la única reina de todo! Lo malo evidentemente, el rol del estado. Se imaginan que ayer declararon que la prioridad era limpiar el centro de la ciudad para que la economía pudiera volver a funcionar? Y que está pasando con los miles de gente que aún quedan en los centros? enfermos? Cómo es posible que hubieran faltado tantas cosas? se imaginan que faltaron frazadas en una ciudad donde hay frazadas por miles en las tiendas!, qué le costaba al gobierno pedir la colaboración de las cadenas comerciales?. Todavía hoy, no hay suficientes generadoras de electricidad y cuando hay una enorme aglomeración de gente y bebés en pañales, es una catástrofe no poder tener algo para limpiar a los enanitos. O no tener cuando menos un cafecito caliente en medio de la helada. Un saludo amigos y gracias por sus escritos ana maría ______________________________________________________________