C U A D E R N O D E B I T Á C O R A d e l C l u b d e A m i g o s K R O N O S l a N a v e d e l a F i l o s o f í a y l a C i e n c i a e l A r t e y l a P o e s í a e l H u m o r y e l M i s t e r i o http://www.line-pro.es/kronos/maqueta.html S U M A R I O Sabado 17-1-98 Edición de Tarde ___________________________________________________________ Ana Blanco Martinez______________________________Poema. Miguel Parra (Ahriman)______________________Simbolos II/II Q _____________________________________Sábados Musicales ___________________________________________________________ From: Ana Blanco Martinez Subject: Poema. Si pudiera pintar mi paisaje, con palabras... la noche de ayer, de hoy, la mañana, para que lo vieras..... Te mostraría un mar sin horizonte, el humo nadando en la ría, borrando las orillas, desdibujando su semblante, como si debajo de las aguas las brasas pudieran bañarse. La nevada al mediodía, y, al atardecer, parecía que se había caido el cielo, porque, a lo lejos, en la carretera se veía una nube en el suelo. Un camino vecinal se estrecha, y pasan sus curvas por en medio de una aldea, por un bosque de hayas , con hojas rojas y moradas, por pinos, árboles muertos que cubren sos troncos con hiedras. Al salir, el cielo, otra vez se despeja. parecía de esos artificiales, atardeceres hechos con acuarelas. Las nubes se burlan de las montañas, imitando sus formas, como si quisieran, en un avance de la noche, ser sus sombras. Si pudiera colorear con sentimientos mis palabras, la alegría de ayer, de hoy, la esperanza, para que me sintieras.... ("de ti, más cerca"). Ana. _______________________________________________________________ From: "Miguel Parra (Ahriman)" Subject: Simbolos II/II Para la Simbología, todos los seres manifestados son la representación simbólica de una energía invisible y sutil que se aloja en su interior. El universo entero es un código simbólico que nos muestra, en cada una de sus partes y en la perfecta armonía en que éstas se relacionan entre sí, una Inteligencia y una Sabiduría superiores que el hombre puede alcanzar si traspasa la apariencia de las formas y logra penetrar en la esencia invisible de las cosas. El espacio celeste; las estrellas y los planetas con sus movimientos; la tierra, los múltiples seres que la habitan, sus estaciones, elementos y reinos, se expresan en el idioma mágico y simbólico de la naturaleza, que proviene de un mundo sobrenatural, "más allá del firmamento", en el que habitan arcángeles y dioses, y al que el ser humano, con el auxilio de la gracia, accede. Pero no sólo las manifestaciones de la naturaleza son simbólicas; también lo son todas las expresiones culturales patrimonio de la humanidad: la historia y las mitologías; las letras, las palabras y los números; los rituales; la agricultura, el comercio; los oficios, el arte; la construcción, la guerra, y hasta los juegos, no son otra cosa que símbolos de esa realidad trascendente. Y agregaremos a esto que también el hombre, al que se considera como microcosmos, es un símbolo, pues él representa al macrocosmos, al universo entero, el cual al mismo tiempo es también símbolo de esa inteligencia y armonía que lo constituyen. De esta manera el ser humano, que en su estado ordinario se identifica únicamente con su realidad individual, al desplegar sus posibilidades universales puede alcanzar una conciencia cósmica, la cual es capaz de llevarlo, siempre por la vía simbólica de la iniciación, a una conciencia aun superior o supracósmica en la que hallará su esencia, su verdadero ser. Bien se ha dicho que el hombre es un pequeño universo y el universo un hombre grande; o, en palabras atribuidas a Hermes, que "como es arriba es abajo". Por lo tanto, podemos afirmar que si el hombre realiza esfuerzos por conocerse a sí mismo -lo cual es la meta de los trabajos de la Simbología- logrará simultáneamente conocer los secretos del universo; y, por otra parte, que si investiga en los misterios del cosmos, estará realizando una verdadera labor de autoconocimiento. El símbolo es una guía para el pensamiento y un soporte para la meditación, el recogimiento, la concentración y la oración. Sin embargo, debemos comprender a los símbolos únicamente como vehículos de expresión y no ver en ellos un fin, ya que es propio de la superstición y la idolatría, el confundir al objeto-símbolo con las ideas en él simbolizadas. La razón de ser de la Simbología es el conocimiento directo de esas ideas, o fuerzas, o energías, las cuales han de ser experimentadas en el interior de la conciencia. Incluso se dice que el símbolo no debería ser estrictamente necesario para el conocimiento, pues esas ideas y energías podrían experimentarse aun sin necesidad de su intermediación. Pero el símbolo resulta un vehículo particularmente útil y adecuado para conducir la mente, el pensamiento y la conciencia hacia ese mundo metafísico al que me he estado refiriendo, ya que por una parte, las ideas superiores encuentran en él el recipiente ideal para concretarse y manifestarse en el mundo material, y, por la otra, el símbolo, como logra tocar los sentidos, hace posible que el hombre se eleve, a partir de su realidad sensible, hacia otras esferas cada vez más sutiles e invisibles -pero al mismo tiempo más reales- de su propio ser. En otras palabras: lo metafísico adquiere, gracias al símbolo, una realidad física; y el hombre, a partir de los sentidos que le muestran esa realidad concreta, y con el apoyo de las energías que han sido depositadas en el propio símbolo, puede experimentar por su intermedio la realidad de ese mundo abstracto, metafísico y espiritual. ______________________________________________________________ From: Q Subject: Sábados Musicales Vamos con un capítulo más de la serie inagotable e incalculable de los Músicos y eso. EL BAILE DE LOS MÚSICOS ( Capítulo 14 de la 4ª Parte ) Dejamos el capítulo pasado con la voz de alerta dado por la megafonía del Palacio, más concretamente en "La Casa de los Dioses", pues bien, creo que debemos de ir allá para enterarnos de lo que sucede y acontece. Como siempre, y desde que comenzó esta historieta, nos dejaremos llevar de las sabias manos de Haydn y el señor Anónimo. -- Será una pamplinez más de esas que suceden casi todas las semanas en la Gran Sala. Aseguró el señor Haydn con paso ligero. -- Esperémoslo, -contestaba el señor Anónimo- porque sino me temo lo peor. La última vez que pasó algo de verdad se nos vino encima el romantiquerío musicaliensis, y luego nada menos que el surrealismo, así que ya me dirá dónde ve usted la "pamplinez". -- Bueno, en estos tiempos ya no ocurre nada de eso, señor Anónimo, eso era antes, cuando aún ocurrían revoluciones artísticas y mentales. -- Bueno, bueno, ya lo veremos. Un poco antes de llegar al lugar, una cantidad ingente de personal se dirigía hacia el lugar; entramos en la 5ª Parte de El Baile de los Músicos: 5ª PARTE EL TEMPLO DE ZEDFANK Todos los músicos de todas las épocas, de todos los tiempos y de todas las eras se dieron cita allí, en la Gran Sala de todas las Creaciones; el Templo de Zedfank, un lugar sagrado para todos los músicos que fueran dignos de serlo. El interior del Templo de Zedafank estaba adornado con las estatuas más colosales que uno pueda imaginar, la luz provenía de uno de los Anks dorados más escepcionalmente bellos que nunca hayan existido. Las fuentes de agua zafirina interiores emitían cantos de voces que jamás se repetían, su ritmo cambiaba con el variegado y multifórmico chorro de armonía acuoso. La música que se empezaba a escuchar provenía de la Gran Sala de Creaciones, lo cual significaba no pocas cosas. -- Señor Haydn, la música que escuchamos viene directamente de la Gran Sala, de pamplina nada. Dijo casi asustado el señor Anónimo. -- Cierto es. Sobre todo mantengamos la calma, nosotros no hemos hecho nada malo, pase usted primero, señor Anónimo. El señor Anónimo hizo caso de manera hipnótica. Instantes después lo hizo el señor Haydn con cara casi de pavor. -- ¡Santa María Madre de Dios! Se escuchó decir al Padre Victoria. -- ¡Que los Dioses nos cojan confesados! Dijo esta vez Holst que también se hallaba en el lugar. Todo eran expresiones de respeto, de admiración o de sencillo temor por lo que pudiera ocurrir en la Gran Sala de Creaciones. Hay que decir, amigos míos, que en ésta Gran Sala de Creaciones, se suceden episodios tales como juicios post reencarnacionistas, teorías amentales de listillos musiqueros, surrealismos tempraneros, alegorías a la sinrazón, y un largo etcétera de esnobismos que no conducen más que a la decadencia de la Música como sublime Arte. Es de ahí donde salen todos esos aspavientos, temores y exclamaciones varias de los diferentes músicos. El Tribunal Superior de la Música estaba presidido por varios de los músicos que ya han salido a escena en esta historia, y otros que empiezan a salir ahora tales como Praetorius, Desprez, Lasso, Rameau, Bach, Mozart, Columbe, Gesualdo, Campra, Charpentier, Byrd, Palestrina, Fayrfax y por último y como Gran Presidente, Beethoven. Éste último fue el que comenzó a hablar: -- Señores combocados, compañeros de Tribunal, músicos todos. Estamos aquí reunidos... Qué horror, esto parece una ceremonia de casamiento. Bueno, miren ustedes, caballeros, aquí lo que ocurre es que ya ha llegado el momento de quitarnos del medio a los parásitos musicales, aquellos que quieren quitar el puesto a la música armónica, a la música milenaria, a la música del placer de ver imágenes intangibles y toda aquella música que a los Vivientes nos hace felices y alegres de seguir en la Vida. Hubo un gran alivio por parte de todos los allí presentes, y la música que sonaba se hacía cada vez más vigorosa, se trataba nada menos que de la Séptima Sinfonía de Anton Bruckner, lo que le daba a la reunión un carácter más suntuoso. -- Silencio, silencio, señores. -Continuaba Beethoven- Hace una semana exactamente el señor Tippet, Sir Michael Tippet, se nos iba con viento fresco al lugar donde nunca tuvo que salir, que es la oscuridad y la inexistencia... Algunos de los postmodernos que había en la sala empezaron a abuchearle y a decir improperios de muy mal gusto, lo que hizo a los Guardianes Reales actuar con sus Haces de Luz para quitarlos del medio. -- Bien. Esa baja del mundo infernal de la música llamada ahora "viva", o surrealista, o "ars futura", o como leches se le quiera hacer llamar, no tiene ninguna importancia por mucho que salgan ahora a decirnos los culturetas lo bueno que era y toda esa serie de hipocresías que se suelen decir cuando alguien muere. " Lo que éste Tribunal de la Música ha decidido es condenar al señor Tippet a los infiernos más bajos y a no reencarnar nunca más bajo pena de inexistencia, así como hacer lo mismo con todos aquellos que le siguieran, aquellos que le hayan imitado y aquellos que hayan hecho lo mismo en su pobre vida. Qué alboroto, qué alegría, y qué revolución que se montó. ( ................. Continuará ................ ) ________________________________________________________________