C U A D E R N O D E B I T Á C O R A d e l C l u b d e A m i g o s K R O N O S l a N a v e d e l a F i l o s o f í a y l a C i e n c i a e l A r t e y l a P o e s í a e l H u m o r y e l M i s t e r i o http://www.line-pro.es/kronos/bitacora.html S U M A R I O Miércoles 21-1-98 Edición de Noche ___________________________________________________________ Miguel Parra (Ahriman)______________________Alquimia 1/3 Pitagorín____________________Teoría de la Relatividad ( 9 ) Manú____________¡ Dame una pista, ¿no?, dame una pista ! ___________________________________________________________ From: "Miguel Parra (Ahriman)" Subject: Alquimia 1/3 A L Q U I M I A La sola palabra ALQUIMIA evoca de por sí un sentimiento mágico que nos habla de un conocimiento oculto e indescifrable que pareciera haberse quedado dormido en la noche de los tiempos. Aquellos que nunca han estudiado el tema, quizás al preguntárseles, contestarían simplemente que se trataba de una serie de señores que en la Edad Media intentaron cambiar el plomo en oro. Otros, recordarán las historias del Elíxir de Larga Vida, medicina mágica que según algunos lograba prolongar la vida casi que indefinidamente, dando lugar a las fábulas de los llamados INMORTALES, a quienes Hollywood ha hecho famosos a través de una película basada en una novela pintoresca. Habrá inclusive otros más, que habiendo leído varios textos sobre el tema y analizando lo símbolico y críptico de su lenguaje, podrían haber concluído que toda la mística y la filosofía detrás de la Alquimia buscaba solo representar una vía iniciática hacia la transforación interna o espiritual, la llamada Alquimia del Alma. Habiendo dicho lo anterior, valdría la pena preguntarnos, qué es verdaderamente la alquimia, cual es su origen y cual su propósito ? Pues bien, el significado etimológico del término árabe al-kimiya, proviene del egipcio kême, que significa tierra negra, y muchos historiadores han querido encontrar en este término el significado de la tan buscada materia prima de los alquimistas. De igual forma se han querido encontrar analogías con la derivación de la raíz griega chymia, que significa fundir o derretir. La alquimia también ha sido catalogada como una especie de proto-ciencia que diera origen a la química y la física de nuestros días, y en épocas más recientes Jung, fascinado por su rica simbología, pretendió encontrar en ella un esquema que permite descubrir los procesos psicológicos del pensamiento. De igual manera, hay quienes han visto en ella una forma de tantrismo occidental que nos llevaría a una especie de mística trascendente e inaccesible. En realidad, mas allá del que pudiera ser el verdadero significado literal de la palabra, quien profundiza en el tema en cuerpo y alma se da cuenta que La Alquimia va mucho más allá que la suma de todas las interpretaciones que sobre ella se dan. En efecto, aquel que auténticamente busque descifrar el laberinto que conducirá al entendimiento de esta Sagrada Ciencia, deberá recorrer tanto el camino que cubre su aspecto físico-químico, como aquel que permitirá al alquimista penetrar en el mundo de lo trascendente, para así poder captar y participar tanto de sus ángulos místicos como de aquellos otros que le permitan tener verdadera operatividad sobre el plano físico. El origen de la Alquimia no está debidamente acreditado y hay quienes lo remontan hasta el mismo Génesis cuando segun se narra, los Hijos de Dios se juntaron con las Hijas de los Hombres y les enseñaron sus artes y sus ciencias. También se ha insinuado que su esplendor se dió en la época de la mítica Atlantis, pasando de allí antes del diluvio mitológico, ha formar parte del conocimiento secreto de monjes, eruditos y escribas de diversos rincones del planeta. Lo cierto sin embargo, es que a pesar del origen remoto de la Alquimia, las primeras referencias escritas debidamente documentadas nos llevan a China. Tal como nos confirma Mircea Eliade, reputado tratadista, la alquimia china en su origen fue de carácter más espiritual que operativo. Los místicos chinos a través de su práctica, trataban de alcanzar la iluminación y la inmortalidad. En ese entonces en China el oro no tenía realmente un valor económico, por lo que en contraste a la orientación que mucho después algunos le atribuyeron en occidente, la alquimia se centraba en la sacralidad. No fue sino hasta el siglo IV a.C. que Dzu Yen dejó evidencias claras de su operatividad a nivel de la alquimia práctica. Hacia el año 175 a.C., se promulgó una ley contra la falsificación de oro por métodos alquímicos, pero muy poco después debió derogarse, porque en torno al año 60 a.C. es nombrado Liu Hsiang como maestro de recetas imperial, con la misión de preparar oro alquímico para ser suministrado al emperador, ante un evidente viraje de valores en dicha sociedad. Los alquimistas chinos hicieron grandes aportes tanto filosóficos como prácticos, redescubriendo principios fundamentales que rigen la relación de los hombres con la naturaleza dentro de un plan básico de estructuración al cual ellos llamaron Ming Tang. Así exploraron la astronomía/astrología identificando en ese entonces cinco planetas en adición al Sol y la Luna, hablándonos de sus órbitas, ciclos e influencias; las teorías de las polaridades (ying / yang) que afectan tanto el entorno como al propio ser humano; el manejo de las corrientes cosmo- telúricas (feng shui) y muchos otros descubrimientos partieron de sus laboratorios alquímicos como por ejemplo el descubrimiento de la pólvora. ___________________________________________________________ From: Pitagorín <3,1416@PI.R2.es> Subject: Teoría de la Relatividad ( 9 ) N O T A S C I E N T Í F I C A S Teoría de la Relatividad ( 9 ) : Teoría de la relatividad general En 1915, Einstein desarrolló su teoría de la relatividad general, en la que consideraba objetos que se mueven de forma acelerada uno respecto a otro. Einstein desarrolló esta teoría para explicar contradicciones aparentes entre las leyes de la relatividad y la ley de la gravitación. Para resolver esos conflictos desarrolló un enfoque totalmente nuevo del concepto de gravedad, basado en el principio de equivalencia. El principio de equivalencia afirma que las fuerzas producidas por la gravedad son totalmente equivalentes a las fuerzas producidas por la aceleración, por lo que en teoría es imposible distinguir entre fuerzas de gravitación y de aceleración mediante un experimento. La teoría de la relatividad especial implica que una persona situada en un vehículo cerrado no puede determinar mediante ningún experimento imaginable si está en reposo o en movimiento uniforme. Pitagorín ___________________________________________________________ From: "Manú" <144@arrakis.es> Subject: ¡ Dame una pista, ¿no?, dame una pista ! ¡ Dame una pista, ¿no?, dame una pista ! Erase una vez en las antípodas un telépata. Y al otro extremo de su diámetro terrestre érase al mismo tiempo una telépata. Antiguamente esto que digo era una rareza, pero ahora con esto de internet ni siquiera hay que ser telépata para tener pareja corresponsal en las antípodas. Pues bueno, resulta que ella era de un sitio y él era de otro lo más lejos posible. Si en vez de en Arrakis hubieran vivido en la Vía Láctea, él habría sido de una punta del anillo nebuloso y ella de la otra punta del redondel; pero aun así se habrían hecho novios. -Y es que para el amor no existen las barreras-. Añadamos ahora otra dificultad: Cuando se vive a doscientos cincuenta mil años-luz de distancia el uno de la otra la luz y los emailes por internet tardan doscientos cincuenta mil años en llegar del uno a la otra y otros tántos en venir respuesta de la otra al uno. Entonces la gente vulgar y corriente diría "No existe ninguna posibilidad de establecer una relación amorosa en tales circunstancias". Pero para el verdadero amor no existen las barreras; o sea, que tiene que haber alguna solución para que ella y él puedan enamorarse. Y vamos a ponerlo ahora un poquito más difícil todavía: Ella vive en el Antiguo Egipto, -pongamos en el reinado del rey Menes-, y él vive ahora en Australia: ¿Cómo pueden enamorarse y vivir su amor recíproco dos personas tan alejadas en el Tiempo y en el Espacio? La gente vulgar y corriente diría "No es posible", pero los dioses dirán "Pues sí señor, que sí que puede ser". Para los dioses no hay nada imposible, -e incluso para la gente simplemente inteligente tampoco-. Todo esto depende del modo en que queramos vivir nuestro amor. La vulgaridad es mortal de necesidad y pobre de solemnidad. Si quisiéramos implicar a nuestros cuerpos en nuestro amor tendríamos que renunciar a amarnos. Las cosas son así: El amor entre dos cuerpos humanos es casi exactamente igual al amor entre dos cuerpos animales, -o sea, que no existe-. Los animales no se aman. Hacen o realizan funciones biológicas y se relacionan biológicamente, pero lo que es amarse no se aman, porque el amor es esencialmente humano o divino, pero no es animal, ni vegetal, ni mineral-. Tenemos pues a ella en el Antiguo Egipto y a él en la Moderna Australia. Como cualquiera puede comprender, actualmente existe el teléfono para que dos personas residentes en Egipto y en Australia puedan hablar y comunicarse. Por lo tanto tal comunicación no es imposible, -pero necesita el medio electrónico adecuado-. Hace dos siglos nadie lo habría creído, pero hoy se lo cree cualquiera. Con un par de teléfonos móviles inalámbricos se puede comunicar perfectamente entre el Moderno Egipto y la Moderna Australia, y con el medio adecuado y necesario se puede comunicar perfectamente entre el Antiguo Egipto y la Moderna Australia, -o entre los dos extremos de la Vía Láctea-. Hay innumerables millones de seres humanos que aún no disponen de teléfonos en sus casas, pero eso no es óbice para que la telefonía exista. Pues lo mismo pasa con el verdadero amor: Que la inmensa mayoría de la gente no sepa o no pueda amar no impide que el amor verdadero exista desde siempre y que tenga sus usuarios. Dos seres amantes e inteligentes siempre se las avían para relacionarse y trasvasarse mutuamente sus sentimientos, sus pensamientos y sus almas; -y esta realidad está muy por encima del eventual desarrollo científico y tecnológico y de las capacidades adquisitivas-. Ella y él pueden vivir donde al Destino le dé la gana, pero no por eso tienen que renunciar a amarse si éste es su deseo. Puede que el Destino les imponga otras muchas dificultades suplementarias, pero -si realmente se Aman-, ella y él vencerán uno tras otro todos los impedimentos que les estén separando. Es simple cuestión de saber verlo con la mente y de poder sentirlo con el corazón. ( Del diario de Sherlock Holmes Jr. ). M a n ú http://www.line-pro.es/kronos/manu/libro.html ___________________________________________________________