C U A D E R N O D E B I T Á C O R A d e l C l u b d e A m i g o s K R O N O S l a N a v e d e l a F i l o s o f í a y l a C i e n c i a e l A r t e y l a P o e s í a e l H u m o r y e l M i s t e r i o http://www.line-pro.es/kronos/entra_al_foro.html S U M A R I O Lunes 23-3-98 Edición Matinal ___________________________________________________________ Marcia Alejandra______El Arte Adivinatorio de los Arúspices Miguel Parra (Ahriman)_____________________El Fuego Sagrado Quirón Alvar____________________________________Beethoven V ___________________________________________________________ From: "jamil" Marcia Alejandra Subject: El Arte Adivinatorio de los Arúspices Hola mis queridos amigos...aquí estoy de vuelta para continuar con el tema de los Arúspices. Espero les haya interesado. El Arte Adivinatorio de los Arúspices que también se le llamó de los Toscanos, puede dividirse en tres partes; * la observación de los signos celestes * la inspección de las entrañas de las víctimas y * la realización de prodigios El primer método fue el que los etruscos perfeccionaron más y es el que constituye la originalidad de la ciencia toscana. Ellos esperaban a que los Dioses les hablaran, jamás se atreverían a interrogarlos. La teoría del Templo se halla bien desarrollada en los Libros Rituales, en los que también se explica la manera de fundar los pueblos, de consagrar los altares y santuarios, etc. Como dice Manú en De la Adivinación...son los pioneros. Ni los griegos, ni los romanos concedían tanta importancia a los fenómenos atmosféricos como lo hacían los Arúspices. Estos hacían tres cosas: * observar los rayos * interpretarlos y * conjurarlos La observación suministraba los datos necesarios para la interpretación. Observaban el relámpago y el trueno. Tras la nube tempestuosa se escondía la divinidad y se trataba de reconocer su nombre y adivinar sus intenciones. La ciencia etrusca en su desarrollo reconoció a nueve divinidades, entre las que se destacaban Vulcano y Júpiter. Los rayos se clasificaban en tres clases, que estaban aunadas en manos de Júpiter (tengamos presente que Tages era su nieto); * los que atravesaban los objetos sin romperlos * los que fracturaban en pedazos * los que en cierta forma se adherían a los objetos y los quemaban A su vez está última especie se subdividía y formaba otras variedades. Pero en su interpretación los Arúspices no llegaron a conocer que el rayo sea el simple resultado de unas fuerzas físicas libres y, no obstante, admitieron que el trueno era obra de los Dioses con la sana intención de aspirar a los hombres un sentimiento instintivo de temor. El rayo fatídico podía referirse al pasado o al porvenir. En lo que afecta al pasado podría dar confirmación a las advertencias precedentes o anularlas. Respecto al porvenir, podía indicar un peligro y saber como conjurarlo. Basándose en estos esquemas generales, los arúspices establecían su pronóstico. La Ciencia Fulgural tuvo sus reformadores y con el tiempo cayó bajo la dependencia de la Astrología. Continuará... Marcia Alejandra __________________________________________________________________ From: "Miguel Parra (Ahriman)" Subject: El Fuego Sagrado Pillán quitral El fuego sagrado En la antiquísima cosmogonía tehuelche se cuenta que "El que siempre existió" vivía rodeado por densas y oscuras neblinas allí donde se juntan el cielo y el mar, hasta que un día, pensando en su terrible soledad, lloró y lloró por un tiempo incontable... y así sus lagrimas formaron a Arrok, el mar primitivo... El eterno Kóoch al advertirlo dejó de llorar, y suspiró... Y su suspiro fué el principio del viento... Entonces Kóoch quiso contemplar la creación: se alejó en el espacio, alzó su mano y de ella brotó una enorme chispa luminosa que rasgó las tinieblas. Había nacido el Sol. Con él la sagrada creación tuvo la primera luz y el primer fuego, y con él nacieron las nubes... Y los tres elementos del espacio armonizaron entonces su fuerzas para admirar y proteger a la tierra de la vida perecedera que Kóoch había hecho surgir de las aguas primeras. Andando el tiempo Elal, el héroe-dios, el nacido de la Nube cautiva y el cruel gigante Nóshtex, creó a los Chónek (hombres) de la raza tehuelche en las tierras del Chaltén... y fué su organizador, protector y guía. Y entre otras muchas cosas, como Elal viera que sus criaturas tenían frío y oscuridad, cuando el Sol no estaba en el Cielo, les enseño a hacer fuego, el mismo que les permitiera vencer a la nieve y al frío en las laderas del Chaltén, el que brota cuando golpean ciertas piedras... Dicen que a partir de entonces los tehuelches ya no temieron a la oscuridad ni a las heladas porque eran dueños del secreto del fuego, y el fuego era sagrado para ellos porque se los había dado su padre creador... Este es un hermoso mito del ciclo de Elal, el progenitor de los tehuelches... Claro que las otras razas del cono sur de América han explicado a su modo el origen del fuego, el preciado elemento que aseguró la vida de las culturas aborígenes patagonienses... Una antigua leyenda cuenta que los mapuches no conocían el fuego, pero que lo aprendieron de los niños, más exactamente de dos hermanitos que se deafiaron para quien hacías girar más rapidamente un palito en un nido de pasto seco... ¡Y el resultado fué que casi queman todo con su juego inocente!. Parece se que el gran incendio devoró los bosques y corrió los animales hasta atraparlos... De este modo los indios se quedaron sin caza. ¿Cómo harías para sobrevir sin un alimento tan importante?... Pero los ancianos de la tribu dijeron que la carne de esos animales quemados no podía ser impura porque el fuego venía del Dios Padre... Y comieron así carne asada y la hallaron sabrosa... Tanto que, a partir de entonces, también los mapuches quisieron hacer fuego y conservarlo... porque les permitía no sólo cocinar sus alimentos sino disfrutar de su luz y su calor, todos reunidos en torno de la llama que era como el Sol. Como todos los pueblos primitivos, los que habitaban las mágicas tierras de la Araucanía lograron encender el fuego por fricción de un palo sobre un lecho de yesca, o por percusión de piedras de pedernal hasta que el saltar de la chispa hace arder la hierba seca... Y si resultaba laborioso encenderlo, aún más dificil era conservarlo... ¿Cómo lograr que no lo apagaran los vientos que trae y lleva Elëngansen?.¿Cómo protegerlo de enviado de Gualichú que intentaría robarlo?.¿Cómo entretenerlo para que no se cansara de arder y se fuera de nuevo...? Por eso los tehuelches lo encerraban en vasijas de barro, y le prodigaron alimento y cuidados. Las mujeres eran las que se ocupaban del fuego, y cuando lo necesitaban secaban brasitas y con ellas encendían nuevos fuegos... Pero, ¡ay si se apagaba el fuego!. Muchos relatos cuentan de los terribles catigos para la mujer que se dormía o se olvidaba... Es que fueron tiempos muy duros y los hombres no podían permitirse perder el sagrado tesoro. Porque era un dón de Dios, el fuego volvía a Dios a través de ceremonias dobde ofrendaban al Supremo, en el pillan quitral, animales o frutos de la tierra, o bien objetos culturales de manufactura indígena. También celebraron con homenajes y regalos el fuego de Pillán, el fuego de lo más hondo de la tierra que escupen las bocas enojadas o dolientes volcanes. ¿Acaso Pillán, el que vive arriba de las montañas, no comanda las terribles tormentas de fuego del Cielo y de la Tierra? ¿Sus rayos no destruyen y queman el corazón de la vida?. Por eso lo respetan y veneran, para que no se enoje y traiga el fuego que devora... Y sacralizaron el cherufe, el fuego celeste de los aerolítos que caen y que misteriosamente se vuelven piedra colorada y ya nunca más arden... Aunque: ¿qué habrá pasado con el fuego?, ¿estará sólo dormido o se habrá ido como los innombrables al más allá? Y hasta honran mudamente a los fuegos fríos de las lejanas estrellas, porque los viejos de los loncos dicen que allí viven los espíritus de los antepasados, las almas de los que se fueron, y desde arriba contemplan sus parientes con el permiso del Elal... Es creencia aborígen del Sur de América viven, desde hace incontables lunas, entidades mágicas en relación con fuegos malditos... como los de Anchimallén araucano, el duende enano que sirve a los brujos del diablo, el que roba para "el daño", el que ciega con su presencia por que la luz en la que se transforma es maligna... cuando su radiación brillante y fugaz aparece en los campos o en las montañas o en las ramas de los árboles o en los techos de las rucas...el indio tiembla porque significa la muerte para alguien: ¿a quién se llevará esta vez la luz mala?. Dicen en voz baja que los anchimallenes son criaturas que los brujos alimentan con las míticas leche, sangre y miel, y que quién posea uno multiplicará su hacienda y tendrá protegidos sus ganados... Hay quién paga mucho al brujo para tener un niño anchimallén, y también quien lo roba, y hasta quien lo seduce para sus propios huertos, observando bien cuál es el alimento que le gusta más y poniéndoloa su alcance en abundancia en determinados lugares del campo... y es fama entonces que "por goloso pierde la vida" el anchimallen, pues los astutos hechiceros, sus verdaderos dueños, siempre se enteran, ¡y lo catigan con la muerte por su negligencia!... Claro que la memoria de los mapuches siempre ha tenido un lugar para el ideal luminoso de la mítica Antú Malguén. Es la joven, y bella amada de Antü (el sol), la que parece flotar, delicada y frágil, junto al estanque de las totoras, allá en la cumbre del Domuyo. Dicen que cantan melodías que son como suspiros de la brisa mientras peina sus largos cabellos con peine de oro reluciente... ¿Por qué a veces su canto es un lamento y otra una risa feliz?. Nadie lo sabe, pero la fina voz que parece agua y que parece viento rueda ladera abajo por las rocas del volcán divino. Sólo unos pocos osados que burlaron al toro y al potro del Domuyo han logrado ver Antü Malguén en la cima sagrada. Para unos huye disuelta en llama de cherufe al sentirse sorprendida, para otros se sumerge veloz en las aguas porque es la sirena Coñi Lafquén (hija del lago)... pero ni unos ni otros han podido olvidar el hechizo fascinador de la doncella de oro luz. Tal vez se deba a que Antü Malguén se funde en el fuego de la creación:el SOl. Por eso mientras viva en el gran volcán andino y peine sus fantásticos cabellos los fuegos de las tribus milenarias no se apagarán, y los viejos continuarán contando y recordando su historia y las historias de todos los mitos, nacidos al calor de la llama que un día les regalará Elal... Extracto del libro: Leyendas y Mitologia del sur de Chile. __________________________________________________________________ From: Quirón Alvar Subject: Beethoven V Hola, Amantes: Os lo dedico, dedico este trabajo a los que Aman a la Vida, a los que Aman a la Música y los que Aman la Realidad más bella que a ellos les circunde. Un abrazo querido. _BEETHOVEN: UNA OBRA PARA EL FUTURO_ (V) La utilización de los instrumentos en Beethoven: ¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨ Si, esto es, los Pianos no eran simples Pianos, los violonchelos no digamos, el violín lo mismo, el clarinete... en fin, los instrumentos que deberían de sonar como todos los instrumentos no sonaban como tales. Beethoven sacaba de los pianos sonidos que nunca nadie había sacado, pero no sólo porque el Piano como tal apareciera en su época, pues antes existía el clavicordio, el piano forte, y por último el gran invento de Cristóphori, el creador del piano de macillos, que hacían al piano enriquecer la sonoridad. Pues lo que decía, Beethoven hacía que el Piano fuera otra cosa, una tormenta, un paseo a caballo, una caja de música, una caminata por la montaña, un saltar de duendes, un terremoto de 10 en la escala de Richter, un susurro en la noche estrellada, un delirio anhelante... Una sinfonía de cromatismos indecibles. El Violonchelo no era un simple instrumento de cuerda, algo panzudo y cuya sonoridad ulterior revelase la profundidad de su sonido. Beethoven utilizó el Violonchelo como expresión verbal de su sentimiento, haciendo que el instrumento se convirtiera en voz, en una Voz que canta a los abismos de las almas, a los espíritus bienaventurados, a eso que va más allá de la Luz. El Violín no era algo simplemente de virtuosismo. Beethoven tiene infinidad de obras para violín, y él no sabía ni cómo se cogía, -exagerando la cuestión, claro-. El Violín en Beethoven es un Pájaro, un Pájaro de fuego que muere y revive, vuela y navega por mares de inexistencia temeraria, surca los Universos y se enclava en Tierras desconocidas. En su sonata para piano número 30, -única no dedicada absolutamente a nadie- hay un momento en el que lo que está sonando es una campana en un campanario de un Templo lejano y antiquísimo, o interno en algún alma del Futuro, pero es algo asombroso, algo que los musicólogos de aquella época, -y los de ahora- no pudieron ni pueden entender, sencillamente no se podría hacer porque no viene en los tratados de música de ningún sitio. Pero el caso es que Beethoven lo hizo, y lo repitió y no dejó de hacerlo nunca, siempre por la innovación y la inventiva. En la sonata número 15, a la que yo llamo "Paseo por el Jardín de los Mundos", en su segundo movimiento puedes pasear tranquilamente a su son, pero no como un vulgar "andante", que de esos hay muchos, es otro tipo de "andar", como si de repente te convirtieras en un Elfo y caminaras por un bosque hecho a tu medida. Quirón __________________________________________________________________