C U A D E R N O D E B I T Á C O R A d e l C l u b d e A m i g o s K R O N O S l a N a v e d e l a F i l o s o f í a y l a C i e n c i a e l A r t e y l a P o e s í a e l H u m o r y e l M i s t e r i o http://www.line-pro.es/kronos/entra_al_foro.html S U M A R I O Martes 7-4-98 Edición de Tarde ___________________________________________________________ Luis K'Fong Fierro______________________Generación de hadas Quirón Alvar_________________________________La renovación. Manú___________________________________La Verdad disfrazada ___________________________________________________________ From: Luis K'Fong Fierro Subject: Generación de hadas Generación de hadas Por Luis K'Fong Fierro Para Aída, sólo porque eso significa su nombre Antes de ser emperador era, como la inmensa mayoría de los chinos, un campesino. Sus ancestros, miembros de la abrumadora hegemonía racial de los Han, le habían enseñado que lo que distinguía a los habitantes civilizados de la antigua Catay, de los innumerables bárbaros que la asolaban, era precisamente eso, su carácter de agricultores, su capacidad de dominar la tierra y capturar sus frutos, para que a su vez, los cocineros y cocineras pudieran extraer el sabor o los sabores infinitos que tiene la legendaria comida china. Pero junto al arte del arado, Li-Yen heredó las creencias de sus antepasados, y hasta sus formales maneras de pensar. Así, Yen estaba convencido de que existía una encarnación del mal. Que este ser sobrenatural que nunca se atrevió a nombrar, solía buscar adeptos entre los hombres para acrecentar su poder. Y de que para reclutarlos en sus filas, el equivalente de nuestro demonio occidental acostumbraba hacer tratos cuasimercantiles con sus víctimas, complaciendo tres deseos del mortal, a cambio del dominio eterno de su alma, una vez fallecido el convicto. Por eso mientras recorría los bosques solitarios de Hunan, Yen ocupaba gran parte de su avisado cerebro tratando de imaginar qué artimaña le jugaría al diablo en caso de que se apareciera. Pues -como todos los chinos de su época- soñaba con incluir de manera sutil el deseo de liberación de su alma, entre los tres que le serían concedidos. El demonio chino nunca apareció. Pero los ejercicios mentales del que después fuera señor del Celeste Imperio le permitían acortar la distancia entre su choza y el lugar donde eran cebados sus excelentes chanchos. De ahí que se le volviera un hábito imaginar la misma situación: un diablo díscolo y lleno de recursos lógicos para engañar y un supuesto campesino tonto que, de tanto haber meditado, podía sorprenderlo. Hasta que casi tropieza con la visión que cambió su vida para siempre. Con una túnica que más que alba pareciera transparente y que más que permitir la vista de las formas que cubría, pareciera acentuar la apariencia etérea de la dama, identificóse Quiang, quien dijo ser una hada de ese bosque; vivir bajo el gorro de un hongo gigantesco; contar más edad que la de la humanidad misma y tener el único propósito de ayudar al género humano en su tránsito terrenal, evitando fueran cooptados por el mongólico demonio. Y que ello lo hacía con el mismo método del espíritu combatido, es decir, concediendo tres deseos. Que había sentido los pensamientos de Yen, pues al ser producidos con tanta fuerza, generaban un halo verde-azul, visible a varias hengs de distancia. Que como ello podía ser observado y aprovechado por el enemigo malo, había sido comisionada para evitarlo. El descendiente de los Li consideró lógico el discurso, pero no confió de inmediato en la propuesta; tanto había estudiado el caso del surgimiento milagroso del diablo, que pensó que porque fuera hada y no demonio no alteraba el caso, había pues que estar alerta. Y preguntó con mucho tino: -Y todo ello, ¿a cambio de qué? -De que demuestres ser veraz y sincero. -¿Cómo probarlo? -Respondiéndome una única pregunta... -Si conozco la respuesta, contestaré- aceptó Yen. -Dime entonces, honorable vástago de los Li, ¿qué impresión te causa mi apariencia? Li-Yen pudo haber contestado de inmediato. Mas sus interminables ejercicios mentales, así como su experiencia en el trato con las hembras de su especie -que aunque escasa le era suficiente-, le decidieron a tomar su tiempo y a hacer algunas consideraciones: "Puedo decir que es majestuosa, pero ¿cuántos ya le habrán dicho lo mismo? Misteriosa, inteligente, de hablar fluido e interesante, generosa y bondadosa, pero todas esas virtudes son evidentes. Además las hembras rara vez preguntan eso tratando de investigar la opinión de quien les observa, sino que esperan una respuesta ya supuesta. ¿Qué es, entonces, lo que Quiang quiere oír?" La observó más detenidamente y entonces se percató de la casi invisible imperfección de la nariz del hada. "Diré que es bella, muy bella, seguramente pocos habrán escogido esa virtud para calificarla... pero eso no prueba mi sinceridad... ¿qué digo?". Pero no tardó en encontrar la fórmula; su educado cerebro funcionaba: -Eres el hada más hermosa que jamás haya visto en mi vida. Li Yen no mintió y la respuesta complació tanto al hada que, a pesar de su consistencia vaporosa, no pudo evitar un ligero rubor en sus mejillas. -Bien. Una última condición. -Tú dirás... -Que nunca vayas a cambiar de opinión. -Aceptado. "¿Por qué no? Dudo mucho que los mortales tengamos más de una oportunidad de ver hadas en nuestra corta vida" Razonó plausible el futuro emperador. Los deseos no fueron muy originales que digamos. Libre ya de cualquier riesgo de vasallaje eterno, el último de los Li no se midió en sus peticiones: Poder, Amor y Riqueza. Y Quiang cumplió su parte: aprovechando el último golpe de estado dado en palacio y la fortaleza del partido popular que proponía que la corona del emperador degollado fuera sorteada entre lo más sano del País del Centro, o sea, entre la clase productiva, los campesinos, el hada consiguió que Li-Yen fuera coronado como "Hijo del Celeste Imperio", "Descendiente del Sol"; "Guardián Inmejorable de la Cultura China"; "Gran Timonel" y diez páginas más de títulos. Con ello, también satisfizo el tercer deseo, pues con el cargo Yen obtuvo las ventajas económicas del caso y pudo prescindir de la crianza de marranos y del cultivo de ajos de los que se mantenía, y hasta le sobró. En cuanto al amor, Quiang-Yi decidió ocuparse personalmente del asunto. Cuando campesino Li-Yen ya contaba con ingenio -su respuesta así lo demostraba. La virtud que ella representaba en el mundo de las hadas -la veracidad- la poseía Yen; era emprendedor y trabajador; justo en sus juicios y hasta bien parecido. Ahora que si a ello le agregaba los atributos que por su magia había recién adquirido, no era ocasión para dejarlo ir. Y las hadas, a veces, también ceden al encanto de los simples mortales. Así que decidió acompañarlo en su imperial vida. Aun cuando para ella eso significara un corto tiempo, pues sabido es que las hadas son eternas, mientras que los emperadores y los campesinos chinos, suelen consumirse en el corto lapso de cien años. El reinado de Yen y Yi fue largo y próspero: El campo, principal actividad de los chinos fue atendido como prioridad. Los arrozales excedieron su producción normal en mucho, gracias a las medidas tomadas por Yen, que de eso sabía mucho; los chanchos engordaron como locos, pues Yen aconsejaba personalmente a los marraneros. La justicia se impartía expedita e imparcialmente, pues nadie desconoce que alguien que siendo juez y está felizmente casado no tiene necesidad de desquitarse con nadie. Y cuando alguna medida no era tan adecuada como se esperaba y surgía algún imponderable, siempre estaba la vara mágica de Quiang-Yi para remediar el entuerto. Así que los habitantes del Centro del Mundo nunca terminaron de dar gracias al creador por haber permitido el ayuntamiento de Yen y de Yi. Pero para el año 80 del feliz reinado, una preocupación cruzó el viejo Catay. Yen enfermó y aunque no era nada de gravedad, ello hizo tomar conciencia del peligro a los gobernados: Si Yen muriera, ¿quién le sucedería? Por felices que fueran los súbditos todavía no contaban con príncipe alguno, porque las hadas no podían tener familia de los humanos y Yen quería tanto a Yi, que nunca pensó siquiera en la posibilidad de tomar concubina, costumbre no sólo tolerada en el Imperio, sino aún sancionada por la ley. Mas la misma traba salvó la situación: La jefa de las hadas, que al principio no había estado muy de acuerdo con que Quiang-Yi dejara el cielo y sus deberes para dedicarse a lavar los calcetines de Li-Yen, llegó a convencerse de que el experimento no fue tan descabellado, y de que, como alegaban los soberanos enamorados, el simple ejemplo de la unión, lealtad y fidelidad había salvado más almas que la concesión de deseos a campesinos de aura verdiazul. Así que decidió hacer una excepción. Consultó con su supervisor, una especie de arcángel de espada de fuego y todo y, entre los dos, solicitaron al creador un inusitado milagro: que permitiera el mestizaje de Yi y Yen. Y se les concedió. A los tres mil setecientos veintidós años de edad, Quiang-Yi quedó embarazada. Huelga decir el regocijo que ello causó entre los chinos. Baste con apuntar que durante los nueve meses que duró la espera se celebraron fiestas nacionales diarias, con fuegos artificiales, a tal grado que China, siendo la inventora y fabricante casi única de pólvora, ese año tuvo que importar del Japón -su enemigo ancestral y principal competidor- varios sangs (equivalentes a mil toneladas métricas) del explosivo. Llegó entonces el momento. Y en el segundo día del tercer mes del año del conejo, Yi dio a luz a una hermosa nenita. El orgulloso padre, antes de verla, ordenó el júbilo nacional y mandó reformar la ley, para permitir que Li-Ai, como le habían nombrado a la heredera, pudiera ocupar el trono al deceso del anciano Gran Timonel. Hecho esto, se dirigió a los aposentos de Yi y pidió le mostraran el producto de sus amores. Li-Ai había heredado dos cosas además del trono: la inteligencia del padre y la belleza de la madre. Así que al ser presentada al soberano, lo primero que hizo fue halagarlo con una sonrisa angelical, sabedora de que todos los padres, por poderosos que sean, se derriten ante la sonrisa de sus hijas. Tómala Yen en sus brazos. Admirado piensa: "tan bella como la madre, aunque sin ese defecto en la nariz... entonces, en realidad más bella, ¡perfecta!". Y el Premier, Chou-Ling entra espantado al aposento -con la novedad, Emperador, de que los bárbaros lograron oradar la Gran Muralla, que se encuentran por millones en los arrozales, en las aldeas, en las ciudades, en el mismo Pei-King y están por asaltar la ciudad prohibida; que ya han tomado todas tus riquezas y vuestro poder no llega más allá de tus sirvientes que conservas más acá de los confines de palacio... Para una mente educada como la de Li-Yen no podía escapar la conclusión: había faltado a su palabra; había cambiado de opinión: su hija no era humana, había engendrado la primera generación de hadas; y a su representante la había visto más bella que a la primera hada que conociera. Justo era entonces que perdiese lo concedido en atención a sus tres deseos. Luis K'Fong Fierro - Cd. Juárez, Chih., México. _______________________________________________________________ From: Quirón Alvar Subject: La renovación. Muy buenas a todos, todos, y a todas, y a todos los seres que nos acompañan estén donde estén. Y antes que nada mandar un saludote a nuestro amigo Manuel Naranjo, qué bien que ya estés aquí, yupiiiii!!. :-)) Interesante tema el de la renovación del lenguaje, así es otra cosa, porque desde luego volver a lo de García Marquez, no, gracias. ¿Y kómo sería? Pues así, de una manera natural y sin traumas. Ayer me volví a dar una vueltecilla por la antigua Europa, + konkretamente por Kroacia (Croacia), allí asistí a un koncierto de músika del siglo diecinueve-veinte que fue una verdadera maravilla. El koncierto se celebraba en la Sala de Konciertos Vatroslav Lisinski, en Zagreb, y se interpretaron obras de gente extrañísima, y todo fueron danzas y delirios musikales; unas danzas ke hacían danzar al mismísimo Diablo, ke por cierto estuvo muy presente, pues de uno de los compositores, Lhotka, se interpretó su Suit de la danza "El Diablo en el Pueblo" y era una músika super movida. Y es ke por esos lares la gente ha hehco una músika muy alucinante, siempre kon motivos de baile y danza sin parar. Ké violines, ké perkusión. Lo úniko extraño era ke dejaran pasar a individuos musikales que han hecho de la músika popular el insoportable ruidito dodekafónico ke ni el mismo autor ha sabido por ké lo ha hecho. Pero bueno, era un átomo en un pajar, no pasa nada. El "Dernek" de un tal Josipovik era la manera + exakta de explikar una fiesta Croata, que además de kroasanes también toman pastas dulces y vino :-)). Pero de verdad, ké jevy. Yo luego me puse a pensar en "ké necesidad hay de eskuchar lo del rok y todo eso, habiendo músicos por ahí ke hacen una maravilla del sonido brutal", pero no a lo bruto, sino con Belleza y finura, ke para algo es arte. Luego dí un salto y aparecí en Kuenka para eskuchar un Koncierto en el ke interpretaban la "Beata Vergine" de Monteverdi, y en otro salto + espektakular, me vi en medio de la interpretación de la misa polifónica más antigua de toda la historia, la de Guillom de Machaut (Massó), kon unos koros + raros ke la mar salá. Pero todo ello estuvo muy bien. Nada +, a ver ké sale de todo esto y me aproximo al kambio de lenguaje, de ortografía y lo ke haga farta. Abrazos para todos y a seguir bien. Klin!!! Quirón Alvar y de Luonun y Halox. Agregado Cultural de Frainvirch, Bonzonia. ULLXMZT. 456789230. Guisclom clom Clismon. Akkordträger Superior del Consevatorio de Kölhm. http://members.tripod.com/~quiron_alvar/ _______________________________________________________________ From: "Manú" <144@arrakis.es> Subject: La Verdad disfrazada La Verdad disfrazada La magnífica parábola de Manolo Naranjo (Lunes 6-4-98 Edición Matinal), que por cierto me parece que es paisano mío sevillano, pone sobre el tapete una cuestión de la máxima importancia: Vivimos en un mundo y en una especie mentalbiológica donde la Verdad tiene que manifestarse siempre y necesariamente en Modo Metafórico para ser respetada y aceptada y tenida en consideración. Vale, pues bien, y además es de lo más fácil. El último día de la Edad de Oro enlaza por un puente muchas veces milenario con el primer día de la Nave Kronos, -ya que como es muy bien sabido Kronos o Saturno es el dios cuyo reinado es y será siempre llamado La Edad de Oro-. Por eso podemos ser aquí y ahora tan descarados y estar hablando de Amor y de Inmortalidad a todas horas y de la necesidad de convertirnos en verdaderos dioses de carne y hueso para el mejoramiento de las sociedades de nuestro mundo y para dejarnos ya de tonterías penosas y mortuorias y pobretonas que es lo que hay por todas partes. La Verdad no tiene más que un camino, -la Metáfora o Parábola-. Lo Nuestro es una Nave como la del star trek que va lanzada por el cyberespacio a más lejos de lo que nadie llegó jamás, -ni Marx, ni Jesucristo, ni Lenin, ni Mahoma, ni Buda, ni Einstein, ni los otros más o menos famosillos-, y no pararemos hasta salirnos del campo mental-gravitatorio terráqueo-humano y meternos por ahora en el de Sirio que está ahí mismo y luego ya veremos. Por lo pronto este astro ya no se llama "La Tierra" sino Arrakis. Los krónidas somos los primeros arrakianos. Ser arrakianos, como su propio nombre indica, es ser habitantes del Futuro y estar en este Presente sabiéndoselas ya todas. Sabemos que prácticamente todo lo que se escribe en los libros y en los periódicos es completamente falso. Sabemos también que los políticos nos engañan, y que nos engañan también los economistas, y los sacerdotes de todas las religiones, y los locutores de la televisión y de la radio, y los médicos, y las enfermeras, e incluso muchos guardias de tráficos. Aquí en esta humanidad el que no miente es porque se equivoca al hablar y acierta por casualidad al intentar mentir y engañarnos. Y no sigo explicando más cosas porque me tengo que ir a almorzar. M a n ú ICQ 10423732 http://www.line-pro.es/kronos/entra_al_foro.html http://www.line-pro.es/kronos/manu/libro.html _______________________________________________________________