C U A D E R N O D E B I T Á C O R A d e l C l u b d e A m i g o s K R O N O S l a N a v e d e l a F i l o s o f í a y l a C i e n c i a e l A r t e y l a P o e s í a e l H u m o r y e l M i s t e r i o http://www.line-pro.es/kronos/entra_al_foro.html (Abril en breve) http://www.line-pro.es/kronos/marzo/ (todo Marzo) S U M A R I O Lunes 11-5-98 Edición Matinal ___________________________________________________________ Ana Blanco Martinez___________Ponencia. "Paisaje Humano" IV Manuel Montes________________________NOTICIAS DE LA CIENCIA Quirón Alvar__________________________________Beethoven XII ___________________________________________________________ From: Ana Blanco Martinez Subject: Ponencia. "Paisaje Humano" IV Entremos ahora que conocemos un poco de la estructura cerebral, ahondemos, sumerjámonos en el interior del cerebro y retomemos la idea que les expuse al principio: el cerebro, les decía, conoce y actúa sobre el mundo porque es capaz de hacer, gracias a la información que recibe, representaciones internas o mentales del mundo. Un concepto que voy a tratar de desarrollar y que espero hacer llegar ampliamente hasta ustedes con la mayor claridad posible. Conocer la naturaleza, qué son las representaciones mentales es de capital importancia porque es el núcleo sobre que es posible el aprendizaje, la memoria, el pensamiento, el lenguaje, la consciencia. Los procesos cognitivos, lo que sucede en el interior de nuestra mente se basa en utilizar, transformar o asociar representaciones mentales, imágenes mentales. Para abordar el tema de las representaciones mentales y su naturaleza voy a hacerme tres grandes preguntas: lo primero si realmente existen, no vaya a ser que me lo esté inventando, ¿tienen realidad?; la segunda, si son reales, qué puedo decir de ellas, qué son realmente, cuál es su naturaleza; y en tercer lugar, cómo el cerebro es capaz de construirlas, de hacerlas. Que las imágenes mentales que vagan por nuestro cerebro a modo de fantasmas están encarnadas en nuestras neuronas, que tienen realidad, ha sido ya conocido por la experiencia de algunos pacientes mentales, de algunos pacientes neurológicos que tienen trastornos extraños pero extraordinariamente interesante y también por las investigaciones del gran neurocirujano canadiense Wilder Penfil. Algunos enfermos tienen algunos trastornos federales que se llaman agnosias, un concepto que denominó así el joven Freud, el joven prépsicoanalítico, cuando Freud se interesó sumamente por la estructura del tejido nervioso, su genio ya adelantó el concepto agnosia. Hay pacientes que no hacen representaciones mentales, es decir, ignoran las cosas o incluso hasta se ignoran a sí mismos, no tienen consciencia de las cosas, de parte de las cosas, de sí mismos o de parte de si mismos. Este es un sujeto parisino que conoce muy bien París, que ha paseado muchas veces por la plaza Nôtre Damme y que a consecuencia de una lesión en una zona del lado derecho que su cerebro, del hemisferio derecho, cuando se le pide que el cierre los ojos e imagine el frente de la catedral de Nôtre Damme, no puede imaginar la mitad izquierda del espacio. No puede verlo, no puede pensarlo . Este es el caso de un pintor alemán que también tuvo un déficit parecido, tenía una agnosia para sí mismo, para su propio rostro, de tal manera que se hizo autorretratos durante la lesión y durante su evolución. Al comienzo de la enfermedad la imagen superior izquierda no podía pintar la mitad izquierda de su rostro. La lesión evolucionó favorablemente y poco a poco se fue recuperando y al cabo de 18 meses llegó a pintar el autorretrato que tienen abajo a su derecha. Parece claro que en los circuitos neuronales del cerebro existe unas representación analógica bastante semejante de la realidad externa. como he anunciado, el gran neurocirujano Wilder Penfil, neurocirujano canadiense que trabajó fundamentalmente en los años 40 y 50 que revolucionó la neurocirugía, aprovechó que tenía que operar a determinados pacientes de ciertos trastornos cerebrales y aprovechó la intervención quirúrgica para con el cerebro expuesto realizar microestimulaciones de determinadas zonas del cerebro con microelectrodos muy finos. No se asusten, el cerebro no duele, el cerebro de hecho se puede operar sin anestesia, el cerebro no tiene receptores al dolor. Es curioso que el órgano con el que duele no tiene receptores para el dolor. Basta primero abrir con anestesia el cráneo y luego las cubiertas meningeas y una vez expuesta la superficie cerebral se puede manipular sin sensación dolorosa. Aprovechando esta coyuntura de la naturaleza, Wilder Penfil, estimulaba con el consentimiento del paciente determinadas áreas cerebrales. Y un paciente decía: "alguien está intentando hablarme. Una sola persona". Al estimular otra zona decía: "hay alguien cerca de mi ojo izquierdo. Parecen estar sentados escuchando a alguien, pero no veo quien pueda ser ese alguien". En otro caso: "estoy intentando encontrar el nombre de una canción. Allí había un piano y alguien estaba tocando. Pude oír la canción, sabes. Es una canción que he cantado antes, pero no puedo descubrir cuál es el título de la canción". Tras estas frases se deja de estimular y se le dejó oír la frase anterior. Entonces el paciente añadió: "esto era lo que estaba intentando hacer, cuando dejaste de estimular". Más adelante dirá: "sí, la canción es Oh Marie. Alguien lo está cantando". Y todo el mundo en el quirófano reconoció la canción. De estos sorprendentes hallazgos se pueden deducir muchas cosas, pero tres de ellas son, a mi juicio, especialmente relevantes. En primer lugar, que el encendido artificial de redes neuronales determinadas de la corteza cerebral humana es capaz de provocar imágenes con contenidos de una realidad vivencial. En segundo lugar, que los contenidos percibidos permanecen almacenados en alguna forma en las redes neuronales de manera que el sujeto las reidentifica, la memoria. En tercer lugar, que en las imágenes percibidas no son ajenas al sujeto, sino que emanan del propio núcleo del yo, pues bajo la estimulación eléctrica, el sujeto es consciente de su propia percepción, de sus propias imágenes, no le son ajenas, poniendo en evidencia que el acto de tomar consciencia de lo visto o de lo ocurrido está encarnado en el cerebro. Y si realmente tenemos imágenes mentales encarnadas en el cerebro, ¿cuál es su naturaleza?, ¿de qué están hechas?, ¿cómo las hacemos?. Este es un truco fotográfico con el que nos imaginamos la imagen de una niña llamando por teléfono que está viendo nuestro ojo, ¿pero qué es lo que ve nuestro cerebro de esa realidad?. ¿Cómo lo ve?. Y este es el verdadero fondo de la cuestión, porque por las redes neuronales ensambladas en complejísimos circuitos, transitan impulsos bioeléctricos que movilizan átomos y moléculas. En principio estos procesos físico-químicos son extraños, nos son extraños a la conciencia y a la subjetividad. El sujeto conoce un sonido determinado, no los impulsos bioeléctricos de los módulos auditivos de la corteza. El sujeto conoce una imagen determinada: es mi hija llamando por teléfono, no los impulsos bioeléctricos que transitan por los módulos corticales visuales. ¿Qué relación tienen entonces la actividad molecular con vivencias, con experiencias, con las imágenes que el sujeto dice tener?. ¿Cómo representa el cerebro el perfume de una rosa, el color azul del mar o las primeras notas de la Para Elisa de Beethoven?. ¿Qué es en lenguaje neuronal ver el cielo como azul, una forma viva como un gato o incluso nuestro gato?. __________________________________________________________________ From: Manuel Montes Subject: NOTICIAS DE LA CIENCIA -------------------------------------- NOTICIAS DE LA CIENCIA Y LA TECNOLOGIA -------------------------------------- -LA MAYOR EXPLOSION DESDE EL BIG BANG: El 14 de diciembre de 1997, el satélite italo-holandés BeppoSAX y el estadounidense Compton GRO detectaron el más espectacular estallido de rayos gamma jamás observado desde la Tierra. La explosión supuso una liberación de energía cien mayor que lo previsto por cualquier teoría anterior, siendo la más grande conocida después del Big Bang que dio origen al Universo. Durante tan sólo uno o dos segundos, el estallido de rayos gamma fue tan luminoso para los satélites como el resto del Universo en su totalidad. Su origen ha sido situado en una débil y lejana galaxia emplazada a 12.000 millones de años luz de nuestro planeta. La potencia del fenómeno, unida a la gran distancia que nos separa del objeto, implica que la energía liberada fue enormemente grande. La explosión ha sido catalogada con el neutro nombre de GRB 971214 y su precisa identificación está posibilitando su examen por parte de otros instrumentos terrestres y espaciales, como el telescopio Hubble. Hasta ahora, el fenómeno más energético conocido era el estallido de una estrella supernova. GRB 971214 ha liberado cien veces más energía en un breve espacio de tiempo, lo que suponíamos había pasado sólo durante el Big Bang. Tanto es así que en una región de unos cientos de kilómetros de diámetro la explosión creó durante un milisegundo las mismas condiciones que reinaron inmediatamente después del Big Bang. Aunque algunos modelos actuales contemplaban objetos (p.ej. agujeros negros girando) que en ciertas circunstancias podrían crear algo así, la ausencia de observaciones en ese sentido mantenía la cuestión en una mera curiosidad teórica. Los astrofísicos podrían tener que enfrentarse también a un nuevo tipo de proceso u objeto aún más exótico. Los estallidos gamma son típicos de acontecimientos muy energéticos que duran apenas unos segundos y que son visibles en cualquier dirección del Cosmos. Fueron descubiertos en los años sesenta por los satélites Vela-Hotel, pensados para detectar explosiones nucleares en la superficie terrestre. Hasta el momento, se desconocen las causas reales de su existencia y aparición, a pesar de que se producen al menos dos veces al día. Su corta duración y la aleatoriedad posicional con la que surgen dificultan su observación directa. El satélite BeppoSAX usa una técnica para localizarlos que se basa en el descubrimiento del "resplandor" dejado por el estallido gamma, que dura varios meses y es medible en la banda de los rayos-X, luz infrarroja, visible y radioondas. Estos resplandores indican que sea lo que sea, no se origina en nuestra galaxia, sino en otras extremadamente lejanas. En nuestro caso, el BeppoSAX detectó el resplandor y pudo situarlo en unas coordenadas que han servido para que otros telescopios como el Keck II, de 10 metros de diámetro, investiguen la región. Una vez debilitada la porción visible del estallido, se ha encontrado en su lugar la mencionada galaxia, una que brilla tan poco como una bombilla de 100 vatios vista a más de un millón y medio de kilómetros. Conocida la distancia a la que se encuentra es posible derivar la cantidad de energía liberada en unos 50 segundos, algo así como toda la que produce nuestra galaxia en dos siglos. Sin embargo, otras formas de radiación, como los neutrinos y las ondas gravitatorias, que no hemos sido capaces de medir y detectar, podrían transportar aún otro centenar de veces esa cantidad de energía. La NASA prepara dos nuevas misiones espaciales para estudiar los estallidos gamma: el HETE II, que despegará en otoño de 1999, y el GLAST, previsto para el 2005. Información e imágenes en: ftp://PAO.GSFC.NASA.GOV/newsmedia/GRB/ http://www.sdc.asi.it/ http://cossc.gsfc.nasa.gov/cossc/descriptions/cgro.html http://cossc.gsfc.nasa.gov/cossc/nasm/VU/overview/bursts/bursts.html __________________________________________________________________ From: Quirón Alvar Subject: Beethoven XII A las guás: Me he dado cuenta de que es lunes, ¡qué bueno! Así que venga, sigamos con lo que tenemos que seguir. Saludos a todos con cariño y admiración. _BEETHOVEN: UNA OBRA PARA EL FUTURO_ (XII) Vayamos con otras obras no consideradas sinfonías: ¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨ Introduciéndonos un poco en el mundo de los conciertos; los seis para piano contando que el sexto es la traslación del concierto para violín convertido en "para piano", el triple concierto, el concierto para violín, las dos Misas, El Rey Esteban, Egmont, las distintas Oberturas, y otras obras que aunque parezca que uno quiere forzar la cosa para convertirlo todo en sinfónico, no es así, Beethoven llega a considerar "conciertos" a lo que debieran ser simples sonatas para piano y violín, o cuartetos de cuerda. Quizá se haga extenso en demasía hacer un análisis de las pausas en los conciertos y demás obras musicales de clara importancia, pero por eso mismo creo que hay que hacerlas. Empecemos por el principio aunque luego en realidad sea que empezamos por el segundo de los conciertos para piano ¿qué lío no? No. El primer concierto para piano, el número Uno, no es en realidad el número Uno, es el segundo en composición, pero sabiéndose Beethoven criticado ya de ante mano, hace que el segundo concierto compuesto por él figure como ese número Uno, y el verdaderamente compuesto como número uno queda como número dos. Hay que tener en cuenta que la crítica existe desde siempre, y que en esa crítica hay voces estúpidas capaces de hundirte en lo más profundo de tu desdicha, así que Beethoven sabía muy bien utilizar la astucia para su bien estar. Pero además se llega a notar; creo que es el único momento en la Obra de Beethoven donde se le llega a pillar eso que dicen de "estamos ante una de las obras de juventud". Y no es que el concierto para piano que queda como número Dos sea de mala calidad o algo así, es que notas que le falta algo, y ese algo, después de escucharlo mucho es la falta de percusión, de los timbales, vamos. El número uno sin embargo es ya sinfónico totalmente. No, no lleguemos ahora a la conclusión de que todo lo que tenga percusión es sinfónico, porque estaríamos cometiendo un error, pero en la Obra de Beethoven es un factor de mucha importancia y es lo que caracteriza a la obra del Genial Autor. Los conciertos para piano tienen casi todos la misma estructura; tres movimientos, una pausa, aunque en el concierto número cuatro hay dos pausas. En el número uno el segundo y trecer movimiento también dispone de una pausa, pero menos valoratiba. En el segundo ocurre un poco lo mismo. En el tercero, cuando llega el tercer movimiento hay una especie de bajada de volumen y es cuando entra definitivamente el tercer movimiento.En el cuarto es que DEBE de haber una pausa, porque pasa por registros muy diferentes. El concierto número cinco ya es a parte, no sólo por tener en cuenta que es el más grande y más genial de todos, sino porque al ser Imperial toda su estructura tiene que ser diferente. Eh, que eso es para otra sección. No, pero decir que también ocurre un poco como en el tercer concierto, cuando llega el final de la segunda parte, baja la orequesta y explota al comienzo de la tercera parte. Triple concierto, al que ya hemos hecho alguna referencia, también tiene tres movimientos, y dos pausas, pues en el segundo y brevísimo segundo tiempo no hay tiempo para pausas, la pasión manda y el deseo de continuar más aún. En las Oberturas es importante las pausas, pero no ya de movimiento, ya que no hay, sino pausas para intensificar lo que sonoramente se quiere decir. En Egmont por ejemplo, es muy importante que no se vaya a toda velocidad. Egmont tiene mucha fuerza, tánta como la que pueda tener una explosión de una estrella en su deseo de formar parte del Universo. Además Egmont es una obra con siete números, esto es, las partes que tiene la obra de Goete. El Rey Esteban tiene menos fuerza, a parte de que la crítica le haya quitado importancia, claro, porque vamos, ¿qué sería de la música sin los mier piiii das de los críticos? Ja. El caso es que El Rey Esteban es una obra grandiosa, con su personalidad y sus diferencias. También tiene partes numeradas, y lo que más llama la atención es esa maravilla de coros que casi toda la obra los acompaña. El concierto para Violín, que si, que no me olvido. El concierto para Violín tiene tres movimientos, pero dos pausas. Es que Beethoven tiene un arte muy especial para dar a la obra musical una transcendencia que se sale de lo habitual. Sabía perfectamente cuando llegaban los momentos álgidos y cuando había que calmar la cosa para introducir al oyente en otro mundo. Sonata para violín y piano número nueve. ¿Qué hace esta obra entre los conciertos y sinfonías? Hace que es una pedazo de obra musical que no tiene cabida entre las obras normales y corrientes para esa formación. Beethoven le puso el sobrenombre de "cuasi un concerto". La agilidad de los instrumentos, la vivacidad, la pasión y su historia propia hacen que esta magnífica obra tenga las características de una obra casi sinfónica. Tiene tres movimientos, lo que la hace ya rara, pues se supone como sonata que es debiera de tener cuatro partes en vez de tres. Y tiene dos movimientos, aunque yo diría que tiene muchos más, sobre todo cuando llega el segundo movimiento y todo se convierte en una variación de otra variación y de otra. Una maravilla. Quirón Alvar http://members.tripod.com/~quiron_alvar/ __________________________________________________________________