C U A D E R N O D E B I T Á C O R A d e l C l u b d e A m i g o s K R O N O S l a N a v e d e l a F i l o s o f í a y l a C i e n c i a e l A r t e y l a P o e s í a e l H u m o r y e l M i s t e r i o kronos@kronos.org EDICIONES ACTUALIZADAS Y ORDENADAS (desde Noviembre 97) http://www.kronos.org/ http://www.kronos.org/bitacora/mes.pl ftp://ftp.kronos.org/ http://www.kronos.org/bitacora/enlaceskronidas.html S U M A R I O Martes 5-10-98 Edición Matinal _______________________________________________________________ Dóstimus_______________________________________Familia de Hadas La Nación: Rodolfo Rabanal____________________Dibujar el futuro Quiron-Alvar______________________________________Beethoven XXX Zaratustra_______________________Consciencia e Intuición III/IV Manú_______________________________________Imaginando ( 54 ) _______________________________________________________________ From: Dóstimus To: Subject: Familia de Hadas         Son casi innumerables las familias o agrupaciones de Hadas que pululan por la invisibilidad del mundo feérico. De estas familias las más importantes son las siguientes:  DAMAS BLANCAS:Viven especialmente en Alemania y países colindantes, donde se las llama Weisse Frauen. Medran cerca de los castillos antigüos o en los arbustos sagrados.       Estas damas blancas pertenecen a la comunidad más selecta de las hadas, y representan las virtudes y los ideales más elevados. Visten atavíos blancos de gran pureza, y su espirítu es bondadoso y compasivo. Ayudan a todo el que haya en una coyuntura desesperada; como a un viajero que se haya extraviado en su camino; truecan las piedras y flores en amuletos y talismanes, particularmente ayudan a las enbarazadas en los partos difíciles, e incluso hacen cesar huracanes y tempestades si se les invoca debidamente. Hacen crecer el trigo y convierten la paja en oro.       Sin embargo, si algún humano las irrita o enoja, bueno será que procure a placarlas al instante, puesto que su cólera es tremendamente terrible.  DAMAS VERDES:Estas hadas personifican a las fuerzaas naturales. Se han ido volviendo cada vez más hetéreas, a causa precisamente se su contínua asociación con el viento.        Viven en bosques, prados o incluso zonas desérticas, morando en palacios de cristal, hielo o coral. Son de una belleza sublime, y van ataviadas de color verde.        Si antaño fueron burlonas e incluso mortales para el ser humano, más adelane aprendieron a convivir con él, llegando incluso a ayudarle con ssu taras domésticas.  DRÍADAS:Son las hadas de los bosques, ninfas de los árboles, y se dice que su existencia dura tanto como el árbol en el que moran. Son hermosas, gráciles y ligeras, y sus pupilas, cuando se aparecen al hombre, reflejan rayos de color dorado.         Las voces de las dríadas, cuando cantan, se funden con el susurro de las hojas al ser agitadas por la brisa.  MANO BLANCA:Es un hada especialmente peligrosa, puesto que,  al parecer, se aparecen por la noche a los viajeros, tratando de seducirlos, y sólo con que el mísero mortal le roce una mano, que es de una blancura asombrosa, áquel fallece irremediablemente, o al menos es preso de una ataque de locura.  LAS FATAS:Son las hadas italianas, que forman parte de una estirpe muy antigüa y aristócrata.         Cuando véais a una anciana cargada de leña por el camino, ayudadla a llevar su carga porque, seguramente, se tratará de una fata que desea poner a prueba a los hombres, en cuyo caso cambiará su aspecto achacoso por el suyo verdadero y colmará de dones y bienes al feliz mortal que la haya ayudado.   -------------------------- ·-----------· / ·········· · ¨ ¨ ¨ ¨ · Dóstimus · dostimus@latinmail.com ¨ ·········· · ¨ ¨ ¨ ¨ ·------------· \ ____________________________________________________________ From: La Nación: Rodolfo Rabanal Subject: Dibujar el futuro Nadie es capaz de dibujar el futuro Rodolfo Rabanal La Nación Siempre me pregunto si los futurólogos de profesión dispondrán hoy de una clientela razonablemente vasta como para que el negocio que manejan siga funcionando. Aunque los sondeos de opinión política y las encuestas orientadas al mercado parezcan cumplir con las funciones que en la Antigüedad eran propias del oráculo de Delfos, y a pesar de que ellos mismos apuntan en alguna medida a las artes del vaticinio, sabemos que sus alcances son mas limitados y específicos; sus procedimientos, indudablemente técnicos, y sus objetivos, mas prácticos, racionales e intrascendentes. Es decir que, en rigor, el área temporal a la que señalan las exploraciones de las encuestas habituales esta muy lejos de indicar un verdadero futuro. La quimera del progreso Hace cien años, los hombres confiaban en el porvenir y podían imaginarlo apoyando sus sueños sobre la convicción del progreso como tendencia irreversible. En 1910, un intelectual llamado Norman Angell apostó a favor de la paz gracias a que la interdependencia económica terminaría con las guerras. En menos de cuarenta y ocho meses la realidad lo desmentiría con la catástrofe bélica de 1914. Hoy sabemos, o creemos saber, que el planeta tiene edad y desgastes, que debajo de cada declaración gigantesca anida un brote de debilidad, fatiga o inconstancia y que, muy posiblemente, nuestros mayores progresos solo consigan ahondar nuestros interrogantes. Por otro lado, la idea de que estamos tan solo en los umbrales de la revolución informática le confiere al futuro una profundidad vertiginosa. He leído que en 1980 las comunicaciones telefónicas por cables de cobre podían transmitir una pagina de información por segundo; hoy, la fibra óptica puede transmitir 90 mil volúmenes en un segundo. Es esto cierto? Como puedo yo verificarlo sin ser un especialista? Debo confiar y aceptar, planteándome al mismo tiempo que si 90 mil volúmenes me parecen imposibles, inimaginables tecnologías del futuro llevaran esa cantidad a cifras de pesadillas. Hundidos en la incertidumbre Hay alguna forma aproximada de vislumbrar el tiempo que vendrá sin deslizarnos hacia un derrumbe de quimeras improbables? Pudo alguien prever la caída global de las bolsas del mundo en las ultimas semanas? Aparentemente, nadie. Y si alguien lo hizo, quien le presto atención, quien tomo en cuenta su clarividencia? Nadie, por lo visto. Un síntoma de nuestras dificultades actuales para representarnos el porvenir y pensar libremente fuera de los esquemas impuestos por las modas se manifiesta en los aparentemente insuperables escollos con que tropiezan intelectuales y políticos para atreverse a concebir soluciones económicas y sociales no estrictamente capitalistas. Es, si se quiere, extraordinario que nadie pueda imaginar un futuro "razonable" no sometido enteramente al mercado, o suponer como contraparte que la única otra variable estaba en el socialismo. Hasta hace unos quince años, era poco menos que novedoso y hasta implicaba un cierto deleite retórico sopesar el valor "filosófico" de la incertidumbre ante los cambios que parecían precipitarse tanto en el orden de las costumbres y comportamientos como en el terreno de la cultura política y del pensamiento. Hoy ya no es tan frecuente oír hablar de la incertidumbre, en términos de categoría epocal, y no precisamente porque la hayamos superado, sino porque quizás estemos en ella hundidos hasta las narices y ya sea parte constitutiva de nuestros días. Acaso con el futuro pase algo parecido: hay quienes dicen que ya estamos en el futuro; por lo tanto, como prever lo que ya es? La idea tiene su gracia pero no es del todo aceptable: decir que este presente es ya el porvenir que soñamos equivale a aniquilar un presente de naturaleza transitoria y a anular un futuro que no podemos siquiera figurarnos. Los mandarines de la cibernética comienzan a sospechar que la superabundancia de información se corresponde con una escasez creciente de los niveles de atención: todos oyen y pocos escuchan. O todos ven y muy pocos miran. Este balance nos lleva a pensar que la atención humana empieza a ser hoy un recurso escaso, que poco a poco se volverá caro y en consecuencia buscado y bien pago. Los criterios de Delfos Según esta conclusión, quienes distingan el sentido en medio del ruido tendrán seguramente mas poder que otros, con lo cual volveremos, de algún modo, a los criterios de Delfos, sobre todo si se piensa que las supersticiones llenan las criptas de la racionalidad y emergen de ellas con un vigor sorprendente. ____________________________________________________________ To: kronos@kronos.org From: Quiron-Alvar Subject: Beethoven XXX _BEETHOVEN, UNA OBRA PARA EL FUTURO_ Un alto en el Camino: Reflexión 1 ¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨ Me he dado cuenta de una cosa tan trascendental que he de hacer una parada en los comentarios de las Obras de Beethoven. Lo trascendente versa sobre lo que a continuación os transcribo: " Vosotros, que pensáis que soy un ser odioso, obstinado, misántropo, o que me hacéis pasar por tal, ¡qué injustos sois! Ignoráis la secreta razón de lo que así os parece. Desde la infancia, mi corazón y mi espíritu se inclinaban a la bondad y a los más tiernos sentimientos... Nacido con un carácter ardiente y activo, incitado a las distracciones de la vida en sociedad, he debido aislarme... ¡Hombres, si leéis esto algún día, quizá entonces penséis que no habéis sido justos conmigo! " Es un fragmento del testamento de Heiligenstadt, cuando el cansado y ya sordo Beethoven había pensado en quitarse del medio; menos mal que no lo hizo. Yo soy uno de los vengadores de Beethoven. Y no es que lo sea así de repente, me he dado cuenta de ello la semana pasada, mientras leía cosas que yo mismo ya sabía antes de leerla. Ayer, en los Cuadernos de Jardín lo mencionaba; los Puentes, sí, esos Puentes de Oro que intercomunican no solo a las personas físicas, sino a las Almas y a los Espíritus. Y de alguna manera a mí me ha tocado estar intercomunicado no solo ya con la fastuosa obra del genial Beethoven sino con su mismísima Alma, o Almas, pues alguien tan grande con una sola alma no tiene ni para empezar. Me gusta pensar, y pensar y pensar, mucho, de tal manera que ese pensamiento a veces se exacerba y viaja más allá de lo que yo mismo podría imaginar. Y luego me gusta encontrarme con esos pensamientos en escritos que se han realizado hace muchos años. Otros no los encuentro, como es obvio, y por eso he de escribir, en este caso, sobre Beethoven. Después de ese brutal fragmento escrito por Beethoven, en el libro los escritores se hacían una pregunta: "¿Es que no hay nadie capaz de vengar a Beethoven?" Y entonces todo mi ser se me hizo un nudo, y es cuando me di cuenta de que yo estaba realizando esa acción. Y los escritores mismos, claro, pues ese libro no es que pertenezca al siglo pasado ni nada por el estilo, es de hace apenas treinta años, realizado por unos amantes de Beethoven como lo soy yo. Iba a poner "y alguno más", de alguna manera sé que hay más que lo aman, y aman su Arte y su tesón, pero cada día me voy dando cuenta, penosamente, de que no es así. No, no, no, no estoy dramatizando, simplemente me estoy asombrando del descubrimiento, es sencillamente glorioso. Pero además nosotros aquí y para la Kronos vamos a desempeñar esa venganza, -esa Justicia para con el Genio de Bonn- de una manera más elevada de la que ya lo han hecho los escritores de la obra que os he hablado, -el matrimonio Massin-, pues elevaremos a la figura de Beethoven allá donde le corresponde, quitándole esos prejuicios que todavía le cuelgan y que le hacen tan feo. Ni era pro Robespierre, ni demócrata, ni libertino, ni pro marxista, ni nada de las pobres humanidades que se le quieren achacar por las creencias del propio Beethoven al respecto de la Libertad que tánto defendía. Libertad es un término que los falsos demócratas ingleses del siglo diecinueve confundían con libertinaje, y que el resto del mundo y al pasar los tiempos han hecho de esa palabra algo tan ambiguo como lo era la "fraternidad" y la "igualdad" para los franceses revolucionarios. Beethoven era un idealista de tomo y lomo, y en lo que siempre creyó era en un nuevo hombre, en personas dignas de llamarse tales, de ostentar un puesto en la sociedad como reyes, como príncipes, como altos y grandes intelectuales; como Personas Inteligentes. ¿Cómo iba a pensar Beethoven que el humano era una persona lindísima y hermosísima cuando estuvo a punto de quitarse la vida a causa de los prejuicios que conllevaría que descubrieran que era sordo? ¡Un músico sordo!, se dirían. Y lo malo es que los muy necios lo dijeron, y se lo echaron en cara. Cuando antes de que Beethoven alzara el puño en aquella tarde de la tormenta, -como en la de Jung-, dijo palabras que desmienten todo ese "amor" por la humanidad, palabras que son las de alguien que sabe de lo que va y sabe lo que es realmente ese humano tan preciado después por los falsos marxistas: " La farsa ha concluído. " "Aplaudir, amigo, la comedia ha terminado" "¿No oís la campana?... Cambio de escenario". Y la gente se hizo muy buena, -sólo algunos- y le traían vinos muy buenos, y compotas de frutas, y lágrimas falsas, y compañerismo fétido. No estuvieron en el momento adecuado y creyeron que en los últimos días todo se iba a solucionar. Así pues lo que he dicho, soy el Vengador de Beethoven, y no sé qué es lo que debo de hacer de Hacer, pero lo haré; recordar es muy poco, y hablar de él tan sólo es una anécdota. Ya veremos. Un saludo. Quirón Alvar mailto:quiron@arrakis.es http://members.tripod.com/~quiron_alvar/ _______________________________________________________________ To: Zaratustra From: KRONOS Club de Amigos Subject: Consciencia e Intuición III/IV ../... A medida que se aproxima el inicio del Tercer Milenio, los científicos se muestran más y más interesados en los terrenos que eran dominio de la filosofía -los orígenes del Universo- con el Big Bang, y la religión, -el origen de la vida-, con los secretos del DNA. Pesos pesados como Stephen Hawkings, Richard Dawkins y Paul Davies promueven la creencia de que la ciencia y sólo la ciencia pueden responder a las grandes y eternas preguntas sobre la existencia y el universo. Repentinamente, hace dos o tres años, la ciencia cerebral salió de su lánguida existencia a lo largo del siglo XX, a medida que se vislumbró que era posible vencer la dificultad de explorar sin destruir lo que se probaba. A mediados de los ochenta se desarrollaron técnicas no invasoras de irrupción en tejidos vivos con microelectrodos, escáners y MRI (imágenes por resonancia magnética). Los Noventa fueron bautizados por el Congreso de los EEUU como la década del cerebro y cuantiosos fondos fueron destinados a los grandes equipos de investigación. Y por el cerebro se llegó a donde era inevitable: a la Consciencia. En julio del 92, con muchas menos alharacas que la Cumbre de Río, se celebró en Tucson, Arizona, la primera reunión de una nueva ciencia, la "Ciencia de la Consciencia". Mil investigadores, incluidas algunas de las mentes más preclaras del mundo científico y filosófico, centraron su mirada en el asunto. Tras la reunión, proliferaron los programas internacionales, los seminarios, los estudios y las comunicaciones en las revistas científicas. Para cuando en 1994 se lanzó el Journal of Consciousness Studies la bibliografía existente constaba ya de un millar largo de artículos especializados. El periódico es la publicación científica de más rápido crecimiento de los últimos tiempos. Y la Academia Británica de la Ciencia dedicó al tema de la consciencia cinco de sus sesiones en su última convención anual. Un nuevo género, "estudios sobre la consciencia", ha aparecido en las listas de las editoriales. No son simples libros científicos, pretenden responder al de dónde vengo y al quién soy, como si de teólogos o esotéricos se tratara. Y los expertos están divididos en dos grupos irreconciliables a la hora de definir los principios fundamentales de esta nueva Ciencia de la Consciencia. De un lado, los Materialistas o Reduccionistas como el profesor Frith, que creen que la conciencia es sin más un proceso mecánico realizado por moléculas y partículas materiales. Del otro, los que aseguran que la consciencia es diferente a todos los fenómenos físicos conocidos. Son denominados Holistas o Dualistas, y no ven posibilidades de explicación en las teorías reduccionistas que creen que estudiar un ser vivo en sus componentes más pequeños dará la última respuesta. Es como intentar explicar Las Meninas examinando las moléculas de los pigmentos empleados por Velázquez, dicen. Uno de los más distinguidos materialistas es Francis Crick, el co-descubridor de la doble hélice del DNA, que giró su interés de la genética al cerebro desde los años setenta: "Tu memoria, tus ambiciones, tu identidad personal no son más que la forma como se ensamblan tus células nerviosas", afirma categórico. Y suya es la tremenda idea ya citada: "la conciencia es el efecto de las células cerebrales oscilando globalmente en el neocortex a 40 hertz, o sea a cuarenta ciclos por segundo". En el mismo campo, milita Daniel C. Dennett, un filósofo estadounidense de la mente, que cree que el cerebro es una "máquina virtual" que trabaja con el principio de "proceso de distribución paralela". En su libro "La Conciencia Explicada" mantiene que la conciencia es fundamentalmente una ilusión, al igual que lo son la mente y el ser, que una "máquina consciente" podría ser ya fabricada: y de hecho trabaja en un artefacto llamado COG que aspira a serlo. "La conciencia no es más que ondas electrónicas de excitación. El alma ha muerto. El Ser es un animal con inscripciones culturales en su superficie", son sus lapidarios fundamentos. Pero en la segunda edición del Congreso de Tucson, este verano pasado, apareció Davil Chalmers, un matemático formado en Oxford, para responder a los materialistas. Su reciente libro "La mente consciente: en busca de una teoría fundamental" dice que no hay solución cuando se empieza a describir la Consciencia como un objeto material, que se pierde totalmente el tino. Que el problema "gordo" para la ciencia es como describir la experiencia personal. Vuelve al "dualismo" que estaba pasado de moda, al "fantasma en la máquina". "La Consciencia no es de este mundo, dice Chalmers. El Universo no es sólo materia, hay otra cosa "inefable" en él. Un aspecto no material". Otro anti-materialista es el neurólogo Oliver Sacks, autor de un libro muy vendido, "Despertares", que representa el punto de vista de un grupo importante de neuro científicos que se revelan contra la idea reduccionista de una mente-ordenador. El cerebro en su plasticidad y "holismo", piensa el grupo en el que figura el premio Nóbel Gewrald Edelman, se parece más a la selva amazónica que a un ordenador. Ni es un paquete de células ni es la sustancia espiritual de que hablaba Descartes. "Todo parece más claro cuando se considera que diferentes niveles de interacción física, biológica y social deben actuar antes de que un más alto nivel, el de la Consciencia, emerja. Ser humano es ir más allá de la física", dice Sacks. ../... Zaratustra ____________________________________________________________ From: "Manú" <144@arrakis.es> To: "KRONOS Club de Amigos" Subject: Imaginando ( 54 ) Date: Mon, 5 Oct 1998 " El que ha oido el rumor de las estrellas, no puede dejar de buscar. " ( Ekar, Domingo 4-10-98 M ) La poesía no consiste en una forma rara de hablar, sino en utilizar las palabras de un modo tal que alcancen un nivel de realidad al que no puede alcanzar el lenguaje corriente. La cita de allá arriba es una verdad completamente objetiva: Quienes han oído el rumor de las estrellas no pueden dejar de buscar. El cielo habla, de un modo aun más claro y profundo a como habla un libro abierto. Y no es una escritura ni inventada ni aprendida, sino un hablar y un oír entablado entre El Gran Todo y cada uno. Desde siempre y para siempre el cielo habla y rumorea grandes verdades y aun pequeñas, que quienes abren de par en par la mente de su alma perciben con respeto y con anhelo, pues el mensaje de las estrellas es la propia vida eterna. Los seres mueren porque no oyen o no comprenden. Los mundos se agotan en esterilidad y desaparecen en el olvido porque no tienen en cuenta al Rumor, que nos habla del Origen Final, de nuestra remota procedencia aún inexistente. Somos porque Seremos. Pero quienes son porque fueron mueren y se olvidan. Nos es necesario coger nuestra mente y ponerla del revés para que funcione. Ahora está mal puesta, -cree que el pasado fue antes y que el futuro es luego-. Pero realmente somos lo que seremos porque es lo que queremos llegar a ser. Las estrellas nos musitan que nunca perdamos la esperanza, y que busquemos en el futuro lo que no hemos tenido nunca, -(nada más lógico)-, porque vendrá. Vendrá un día en que los muertos podrán resucitar del polvo de sus tumbas, y esto es sólo un problema técnico, que si ya estuviera resuelto, los muertos del pasado no tendrían que esperar más para estar vivos otra vez entre nosotros. Yo ya he resucitado un montón de veces, pero la técnica aún no es general. Es lo normal en estos casos de superespecialidades médicas; -no todos pueden ser resucitados a la vez por falta de quirófanos-. Hay que hacer cola en la lista de espera, -pero algunos tienen amigos dentro y los resucitan cada vez que se mueren-; eso pasa en todas partes. M a n ú ____________________________________________________ NUEVA PAGINA DE ENLACES A NUESTRAS PAGINAS KRONIDAS CON LOS SEGUNDOS PARA EL COMIENZO DEL TERCER MILENIO http://www.kronos.org/bitacora/enlaceskronidas.html ____________________________________________________ EDICIONES ACTUALIZADAS Y ORDENADAS desde Noviembre97 http://www.kronos.org/bitacora/mes.pl http://www.kronos.org/ ftp://ftp.kronos.org/ ____________________________________________________