C U A D E R N O D E B I T Á C O R A d e l C l u b d e A m i g o s K R O N O S l a N a v e d e l a F i l o s o f í a y l a C i e n c i a e l A r t e y l a P o e s í a e l H u m o r y e l M i s t e r i o kronos@kronos.org EDICIONES ACTUALIZADAS Y ORDENADAS (desde Noviembre 97) http://www.kronos.org/ http://www.kronos.org/bitacora/mes.pl ftp://ftp.kronos.org/ http://www.kronos.org/bitacora/enlaceskronidas.html S U M A R I O Martes 6-10-98 Edición Matinal _______________________________________________________________ Jose Benavides______________________________________Recuerdos.. Dóstimus__________________Atland, el Encantandor de las Cumbres Elia_____________________________________Mitología Hindú ( II ) Quiron-Alvar_________________________Bandas Sonoras de Película Fernando Núñez Noda__________El Imperio Azul: Libro de Leonardo Manú_______________________________________Imaginando ( 55 ) _______________________________________________________________ From: Jose Benavides To: KRONOS Club de Amigos Subject: Recuerdos.. Hola Amigos Kronidas!! Hmmm... nuevamente la melancolia hizo presa de mi... y me obligo a escribir... escribir sobre un pasado muy proximo que todavia vive en mi... espero les guste: Quisiera olvidar... que hoy el viento te alejo de mi haciendo mas grande el vacio. Quisiera olvidar... que nuestro tiempo duro solo un suspiro. Quisiera olvidar... los ojos en los que veia reflejado lo mejor de mi. Quisiera olvidar... tantos recuerdos que lagrima a lagrima se van secando. Quisiera olvidar... que vivo en apariencia. Quisiera olvidar... ... y no puedo... ... no quiero. Saludos.... -- ===================================================== Ing. Jose C. Benavides Mtz. Soporte Tecnico/Technical Support << C I T I >> Tel. (8) 357 22 67 e-mail jbenavid@citi.com.mx ===================================================== ______________________________________________________________________ From: Dóstimus To: kronos@kronos.org Subject: Atland, el Encantandor de las Cumbres Atland, el Encantandor de las Cumbres Al igual que se asegura que muchos exploradores del Polo Norte quedaron sobrecogidos por lo que llegaron a entrever entre los jirones incandescentes de luz cromada de la Aurora Boreal, puerta de una nueva dimensión, frontera de un mundo imaginario, intersección de un insondable plano de existencia, de la misma manera, hemos encontrado en antiguos manuscritos reveladores testimonios sobre la ubicación de un nexo con el mundo mágico muy cerca de donde hoy transcribimos lo que sigue: Fue Atland un personaje misterioso, ser de otro mundo que en su apariencia humana adoptaba la humilde figura de un barbado anciano. Para los primitivos habitantes pirenáicos que habitaron su tiempo, Atland, loco o mago, arrastraba su mísera existencia hundido en una pequeña cabaña construida con sus manos, más parecidas a raices leñosas que humanas, a base de piedra sin cantera y troncos enteros de abeto. "El Viejo de las Cumbres", le llamaban, y en los poblados de las montañas, el Viejo se convertía en protagonista de historias y chismes inventados por los lugareños con el fin de entretener la mente y hacer más breves los rigores del crudo invierno. Fue Atland en la imaginación de las gentes un soldado renegado de las guerrillas combatientes contra los invasores del Imperio Romano, que para alcanzar la vergonzosa libertad hubo de segar el cuello al cabecilla del grupo y huyó a esconderse a las faldas del ya entonces llamado Monte Perdido, sobre el que también se decía que era tal su lejanía debido a un extraño encantamiento que le permitía, a la montaña, cambiar de lugar entre las demás cimas de la cordillera. Por supuesto, Atland se ganó entonces la fama de Encantador de las Montañas. Verdad o no, lo cierto es que Atland, personaje que también ha llegado hasta nosotros con el nombre de Asland, escondía más de lo que enseñaba. EL PALACIO MAGICO DE MONTE PERDIDO Atland tenía una misión sobre la tierra: los dioses, su familia, le habían encomendado la construcción mediante las artes mágicas, de un lugar maravilloso que sirviera de morada-puente entre los hijos de la tierra y los hijos del misterio. El venerable encantandor, el más sabio de entre los primeros pobladores de las brumas que cubrieron las montañas en su génesis, se puso a trabajar con todas sus fuerzas. Reunió todos los elementos conocidos. Para empezar, los primordiales: aire, fuego, tierra y agua. Después, los esenciales: humo, viento, roca y lluvia. Por último, los espirituales: palabra, lágrima, pétalo y música. Hilos de luz de sol y de luna le sirvieron para tejer el hechizo. Por fin, tras muchos siglos de empeño, el Palacio estuvo construido. Sobre las nubes que permanecen eternamente cubriendo la cima del Monte llamado Perdido, en uno de los macizos montañosos más antiguos del planeta Tierra, se alza desde entonces un maravilloso palacio que sólo algunos elegidos con el don de la Segunda Vista han podido contemplar. Ninguna boca humana ha podido pronunciar las palabras que lo describirían, ni ninguna mano de artista ha podido trazar siquiera un bosquejo de su magnificencia. Aquellos que de el fastuoso prodigio han tenido conocimiento, hablan de el brillo del cristal más puro, magníficos jardines cuyos dibujos atrevidos han sido trazados por un mágico compás; más cercanos a nuestros días, hay quien ha vuelto insistir tratando de encontrar una certera descripción, sin conseguir sino un reflejo como el que percibe en su mente el ciego que conoce un cuadro con sus dedos: Maravillosas torres, resplandecientes almenas, radiantes frontispicios y relucientes columnas. Pero este celestial lugar tenía un fin. Debía acoger entre sus paredes sin cemento un hogar, una acogedora morada para que floreciera el amor entre las dos especies de seres más queridas de la Creación. Atland previó lo que sucedería de dejar el acceso abierto a la curiosidad del descubridor humano, y estableció que sólo a lomos de caballos alados o dragones pudiera penetrarse en el recinto, guardado por pétreas fieras y bestias que cobraban vida según los deseos expresado por Atland por medio de un cetro de oro, tatuado de legendarias runas. La profecía estaba escrita. Se grabó en el frontispicio de un viejo dolmen, hoy desconocido y vergonzosamente cubierto por un vertedero de los humanos. LA MUERTE DE ATLAND Fue el mismo Encantador de las Cumbres quien talló con golpes de palabras mágicas el texto de la profecía en la roca del dolmen, pero al parecer, brotaron lágrimas de sus ojos mientras lo hacía, y por eso hoy el dolmen se deshace bajo toneladas de escombros y deshechos. Lloraba Atland porque a veces, conocer hace sufrir, y él escribía en una piedra su propio final. Apiadados los dioses de la pena que embargaba el corazón del viejo, fiel cumplidor de sus divinos deseos, ordenaron a las tres Moiras que entretejieran una cruel venganza con los mismos hilos de la muerte y del asesino de Atland, y así quedó escrito en el Tapiz del Destino. ·-----------· / ·········· · ¨ ¨ ¨ ¨ · Dóstimus · dostimus@latinmail.com ¨ ·········· · ¨ ¨ ¨ ¨ ·------------· \ ______________________________________________________________________ From: Elia <7soles@arrakis.es> To: kronos@kronos.org Subject: Mitología Hindú ( II ) MITOLOGÍA PREBRAHMÁNICA Un Saludo, ( que no he dicho nada ). La pareja primordial Cielo-Tierra es uno de los símbolos cósmicos esenciales de esta mitología. En ella, el Cielo representa el elemento masculino: " Diaus " ( el Día, el Luminoso ); Ptithivi ( la Vasta, la Ancha ), es la Tierra. Aditi es el Espacio Celeste, la Madre de los Dioses. Su nombre literalmente quiere decir " exento de lazos ". Aditi es el Cielo Ilimitado, en el cual están situados sus " hijos ", Sol y Luna, día y noche y los demás astros. --- " Aditi es el Cielo, el aire, todos los dioses, los cinco pueblos. Aditi es el pasado y el porvenir. La madre augusta de los mantenedores del orden ( Mitra y Varuna ), la esposa del Orden, la poderosa, la siempre joven, la protectora, la buena conductora, ¡ Aditi !". --- Sus hijos son los Aditias, los astros del firmamento. Una interpretación, comparándoles a los Amchaspends persas habla de ellos como de un equipo de Sátrapas ( Reyes representantes del poder divino en la Tierra ), cuya misión principal es proteger el orden moral. Siete Aditias viven en el Empíreo con los otros dioses; el octavo, " Martanda ", está encargado de recorrer diariamente, en su carro tirado por siete caballos blancos o rojos, según el momento del día, el vasto cielo. Este octavo Aditia es el Sol, llamado Suryia, el Brillante. Uchas, la Aurora es o bien hija o bien su amada. Los dos se persiguen y buscan siempre por el Cielo sin poder encontrarse ( ¿ de qué me suena esto ? ;-) ). Suryia y Uchas disponen de dos maravillosos caballeros a su celestial servicio; estos caballeros son los Asvins ( los que disponen de caballos ). Ellos son los que esparcen el rocío por la tierra agitando sus látigos. Cuando Ratri, la Diosa de la Noche repliega sus velos, los ruegos se dirigen a estos celestiales seres benefactores y toda bondad; que devuelven la alegría y la salud a los enflaquecidos por penas y disgustos; a los ciegos la luz, y a los guerreros dan protección en los combates. Los Asvins son los celestiales caballeros que acercan la Divina Providencia a los seres extremadamente necesitados de la celestial ayuda. Amigos de todos los que tienen algún tipo de sufrimiento, ejerciendo también de médicos de los mismos dioses. Son hijos del Sol y de Saranyú, la casa de las nubes. Les acompaña Syrya, hija de Savitri, otro aspecto de la luz solar. Su carro, de tres ruedas había sido construido por la triada de Ribhús ( los ribhús son genios hábiles constructores ). Pese a sus múltiples virtudes y a su extrema bondad los Asvins al principio no tenían acceso al Cielo, en el que no podían permanecer como habitantes; pero existe una leyenda acerca de la manera en la que se ganaron la divina ciudadanía; esta dice así: Existía un anciano richi llamado Ciavana que tenía una mujer joven y hermosa, cuyo nombre era Sukanya. Habiéndola visto un día los dos Asvins en el bosque, quedaron deslumbrados por su belleza y se dirigieron a ella diciéndole: " ¿ Por qué te ha dado tu padre, ¡ oh mujer de belleza adorable !, a un hombre tan anciano y cercano al fin de sus días ?. Eres radiante como el relámpago en el estío: Ni en el Cielo mismo hemos encontrado belleza semejante a la tuya. Si desprovista de adornos embelleces el bosque entero, ¡ cuanto más hermosa estarías aún con trajes suntuosos y joyas magníficas !. Deja a tu marido, ya anciano y escoge a uno de nosotros". Y como ella no aceptase, le dijeron aún, demostrando la nobleza de sus sentimientos: " ¿ Quieres que volvamos a tu marido joven y así podrás elegir entre los tres ? ". Sukanya se lo dijo a su esposo; éste aceptó: Se bañó en un estanque con los Asvins, y al salir los tres, radiantes y llenos de juventud, Sukanya escogió a su marido. Entonces éste, feliz por todo lo acontecido solicitó de Indra que los Asvins participaran en las ofrendas que se dirigían a los dioses y que gustasen con ellos el divino licor, entrando así a formar parte de la familia celestial. ________________ Con cariño * E L I * A * * http://www.arrakis.es/~7soles/elia4/index.htm _____________________________________________________________________ From: Quiron-Alvar To: kronos@kronos.org Subject: Bandas Sonoras de Película Ciclo: Vangelis. De sus músicas para película y su obra en general. ( 6 ) Referencia: El Kaos. " Funciono como un canal a través del cual la música emerge del caos del ruido." ( Vangelis ) Obra que ha influido para desarrollar este trabajo: Sinfonía "Conexión Invisible". Una Obra Sagrada. Título de la Obra: Máscara. (Mask) Estamos ante una de las sinfonías más grandiosas de toda la producción de Vangelis, y extrapolándolo todo lo posible y todo lo que a mí me da la gana, la mejor y más grande de todas las Sinfonías del siglo veinte a superar en el que viene. La superación es la clave del Futuro; las Puertas están abiertas a todo aquél que tiene una mirada Visionaria; nadie cierra puertas, se las cierra uno mismo o no quiere VER que las hay por todas partes. La Sinfonía Máscara tiene infinidad de puertas que te conducen todas ellas a lugares de sacralidad suprema, de adoración infinita a Dioses que a lo mejor no existen aún, o han existido hace muchos tiempos. La Sinfonía consta de seis movimientos, titulados cada uno de ellos como "movimientos" sin más, sin ningún sobre título que te pueda orientar hacia dónde va o hacia dónde no va. Desde luego está concebida para el Futuro, de otro modo no puede verse. En un presente tan pobre por lo general como el de hoy en día no puede estar reflejado, y menos aún en el pasado de 1984 que es cuando Vangelis la compuso. Por otra parte algo increíble, porque por esas fechas no hay nada que referencie ninguna situación, esto es, que ni es la época del descubrimiento de nada ni es la subida al trono de nadie. Más bien todo lo contrario; la cosa empieza a deteriorarse por esas fechas a más no poder. Es el espíritu el que vive acontecimientos y los transfiere a música, o a palabra, o a plasticidad, o cualquier otra Arte. En el Espíritu siempre hay vida, sobre todo en aquellos que lo tengan, aquellos que sepan que lo tienen y que con él pueden crear, crear mundos que aún no existen, para eso está el espíritu, y por eso la Imaginación siempre lo acompaña, y por eso luego el alma vuela. El vuelo se hace indescriptible con esta obra de Vángelis, banda sonora de la vida de los Dioses en Acuario, que no se trata de ninguna película, sino de un hecho. Máscara no es una banda sonora, lo es porque yo digo que lo es, sin más. Es una Obra sinfónico coral sin precedentes, pues aunque haya habido en la historia muchas músicas con grandes coros, no había habido ninguna hasta la composición de la obra de Vangelis, una sinfonía coral con la brillantez de los instrumentos electrónicos, las voces tamizadas por esos mismos instrumentos del futuro. Un Dios es creador de por sí, y a más instrumentos tenga a su alcance y mejor sepa utilizarlos, más y mejores Creaciones realizará. Posiblemente Vangelis no se considere un dios creador, sobre todo porque en estas épocas tan paupérrimas considerarse esas cosas es de prepotentes y demás chorradas. Pero si no lo sabe, que lo sepa, pues una sinfonía como la de Máscara no la crea un simple compositor que ha estudiado ni se sabe la de años en un mísero conservatorio. Vangelis es creador nato. Los Creadores son natos, no viene de repente, y si lo hace, es que ha habido una forzada represión de creación por un elemento externo más fuerte que la mismísima creación, pero no conozco ningún caso. Explicar la obra es como explicar cómo es un Dimante; ¿alguien puede ver los destellos de esa piedra Preciosa y especificar qué colores salen a la luz de cualquier luminosidad? No, pues eso es la Sinfonía Máscara. Lo único reconocible es la pronunciación en el coro del mítico Polifemo, por lo demás yo no sé en qué idioma cantan, a no ser que sea el griego, pues Vangelis lo es. Es un himno. La única comparación que a mí un día se me ocurrió hacer tras escucharla por primera vez, fue con alguna sinfonía de Beethoven, y no por obsesión propia del Genial autor del que hablo siempre y adoro hasta lo inimaginable, sino porque he notado la fuerza que aún proyecta cual big bang la creación de Beethoven; Irradia fuerza Creadora, y el inteligente y sabio sabe que esa fuente no se secará nunca, así que hay que beber de ese sublime abrevadero. Es una Obra Gloriosa, no se me ocurre otra cosa que decir; escucharla es escuchar a lo sagrado en mitad de un batatar que se miserializa cada día un poco más. Las islas de Creación y de verdadero arte salvan a los Inmortales, menos mal. Quirón Alvar mailto:quiron@arrakis.es http://members.tripod.com/~quiron_alvar/ _______________________________________________________________________ From: Fernando Núñez Noda To: KRONOS Club de Amigos Subject: El Imperio Azul: Libro de Leonardo Ciberneticón ----------------------------------------------------------------------- El Imperio Azul: Libro de Leonardo Venecia, cerrada en sí misma, en el tiempo y en el espacio. Sus angostas calles componen una topología que pintó M.C. Escher, franjas, pasos, pasillos y callejones, tierra esculpida por siglos que son uno solo. Las puertas, perillas, cerraduras, altares de esquina, balaustradas, delicadas pero sobrias, todo en un borde de la laguna, sobre cenagosas trenzas de mar lánguido. Se dice hasta la saciedad, como toda vana pretensión de hombre moderno, que Venecia es un fantasma de sí misma: una gloria de la civilización reducida a multitienda cruzada por canales y muchos palacios vacíos. En atención a esto hay que vivir la ciudad -como la vida misma- y no sólo estar en ella. El recorrido de las calles marca una línea topológica auténticamente multidimensional, porque al desplazamiento de las piernas hay que agregar los trechos que sigue la imaginación, estimulada por sorpresas de vuelta de esquina. Esto suena a decir "vuelta de página", cosa simple con este libro, por ejemplo, pero prohibida en ciertas bibliotecas, donde los ejemplares suelen yacer bajo gruesos cristales. Recuerdo con pasión ejemplares medievales cuya cosmogónica iconografía imité de niño. Luego intenté la perspectiva: libros con salientes, barcos de derecha a izquierda, cocoteros a los que subía un joven de San Juanico, Estado Falcón, Venezuela, pequeña Venecia. Barcos de izquierda a derecha, un brazo que subía y bajaba para sonar una campana de aquí para allá y de vuelta, todo de vuelta, todo móvil. Es un libro mágico, una máquina donde las ideas pierden importancia frente a la delicada mecánica teatral de un reloj-libro. Es de metal, con una pintura brillosa del renacimiento, ya escarchada en algunos puntos. Su arquitectura aparente es bidimensional, hojas, cada una de las cuales, sin embargo, compleja y hermosa, acaso recargada, con poco espacio en blanco. La capitular, por ejemplo, contiene un cuento completo, digamos, el imperio de seda azul y un Dios que todavía es Neptuno. La primera columna propone cuestiones teológicas auténticamente importantes, como el sexo de los ángeles. En el resto de las páginas no importa si los párrafos plantean o no cuestiones teológicas fundamentales, incluso tampoco afecta el que las frases tengan o no sentido: "Jesús señor bendito gracias por darnos el poder para defenderte la sabiduría para discernirte el cetro para representarte en la tierra. Nuestras iglesias son más grandes y contienen en hueso y sangre decenas de generaciones fuertes y bellas grandemente ataviadas" es un ejemplo de frase teológica sin sentido. Había rellenos en un latín que nada decía, mera escenografía hecha de balbuceos de un pintor quizá analfabeto. Eso no importa, porque el fin de las líneas y las columnas es ocultar eficientemente incontables ranuras, cortadas en invisibles líneas de hojillas. Vista la página de frente o desde arriba y con el debido aparataje, de esas ranuras salen alcázares, campanarios, muros, soldados oteando el horizonte. En una terraza Colón, desconocido y hambriento, acaricia con sus ojos el horizonte curvado en las aguas (y no se explica cómo nadie más lo advierte). Una paloma y un gato surgen desde dos extremos opuestos. Un hombre enmascarado recorre los trechos nevados de un Carnaval. La nieve es una rueda con cristales y escarcha, detrás de una vela que ilumina de verdad (recuerden que es un libro mágico). El hombre súbitamente desaparece, halado por abajo y la paloma y el gato confluyen, uno dentro del otro, en un león alado. Entonces se resume una imagen: Colón y el hombre sobre la atalaya ven en la lejanía dos cosas diferentes. El de arriba se mira en el lomo de un león alado al servicio del imperio azul. El de abajo observa en tercera dimensión, hacia adentro, sólo que su figura y la del horizonte forman parte de un mismo semicírculo, por lo cual sólo él ve lo que ve. La escenografía incluye cientos de columnas, catedrales, pinos, estatuas, rocas, escaleras, capiteles, tapices, héroes y villanos, muchos crucificados y San Marcos, las olas zigzagueantes del mar en distintos azules, el amante de La Muerte en Venecia, ataviado con sobria austeridad y con bigotes que son un acento de óleo. Algunos duques y reinas, arzobispos, mosaicos de Ravena. Giacommo Casanova escapando de la cárcel de plomo. Ese libro, en cualquier página, se pierde entre los laberintos de piedra que siempre dejan una salida o a veces no, como en el "teatro de los locos" del Lobo Estepario. Ahora, para ampliar la imagen, entremos en la página, porque su topología aparente no es bidimensional, sino un teatro que podemos recorrer a pie o navegando. Aquí las ranuras penden del aire y conducen inexplicablemente a un espacio que no está detrás de ellas. Ustedes han visto esos dibujos animados en los que un caballo y una vaca se esconden detrás de un fino árbol. Bueno, imaginen una línea que tape la iglesia de San Marcos (donde el primer humilde evangelista yace rodeado de oro) en toda su tridimensión y dorado. ¡Todo se puede en este libro! E incluso en el universo, que es otro libro mágico. La mente, por ejemplo, es multidimensional. Tiene profundidad de profundidades y el nombre de un reino azul. Lo intenté de niño y sólo llegué a juguetearlo en mi imaginación. Después lo recorrí con ella, en salida hacia adentro, penetrando un multimundo de láminas que surgen y desaparecen del aire al compás de la Sinfonía Concertante de Mozart. Así fue la Venecia donde Harry Haller vivió y amó con Amanda. El amador es una figura de cabello negro, con bigotes a veces. Ella es esbelta y tiene el cabello corto. Se aman y él cree haber entrado en la puerta que está un día y el otro no. El Teatro de los Locos, la ocasión de conocer a Galileo y a Wolfgang Amadeus. La mente es una botella de Klein estallada en mil laberintos. El mundo multidimensional de la mente está plasmado en el imperio azul. Venecia es azul. Es el imperio azul cruzado por leones alados. Es un laberinto estallado en cientos de botellas sin afuera ni adentro. Venecia es un libro mágico armado por Leonardo Da Vinci. ------------------------------------------------------------------------ (Fragmento de la novela "Inga Anga").   © Fernando Núñez Noda. E-mail: http://www.holomatica.com/espejo/ciberneticon/venecia.html ______________________________________________________________________ From: "Manú" <144@arrakis.es> To: "KRONOS Club de Amigos" Subject: Imaginando ( 55 ) Date: Tue, 6 Oct 1998 Al hilo de lo de la Consciencia que ha estado enviando Zaratustra se me ocurre imaginar un futuro conflicto mundial que se está gestando: El que ya se ha planteado entre los científicos materialistas y los holistas o dualistas. Empieza por parecer que se trata sólamente de una cuestión científica, pero enseguida se ve que tiene muy graves implicaciones sociales y aun políticas. En Francia ya están siendo utilizados cadáveres humanos para experimentar y medir los impactos de coches y entre coches en los accidentes de tráfico. La filosofía de esa legislación que ha entrado ya en vigor es la de que un cadáver humano no es más que un objeto sin propietario, y que por tanto puede servir para los fines que el Estado decida, -como éste de experimentar los choques en nuevos modelos de coches caros, o cualesquieras otros fines que puedan ocurrírsele en el futuro-. Y es lógico: Al DESACRALIZAR la Ciencia al cuerpo humano privándole de Alma y de Consciencia inmortales, este cuerpo queda convertido en una simple "cosa", y por tanto, utilizable. Primero se elimina la línea divisoria entre lo Sagrado y lo Material, y después ya habrá tiempo para eliminar la línea divisoria entre lo Vivo Respetable y lo Muerto Utilizable. Hace ya medio siglo que el materialismo está acosando a la espiritualidad en el mundo occidental, e igual pretende hacer en oriente y en todo el astro. Pero es presumible que ese acoso del materialismo producirá una reacción a corto o medio plazo, tan virulenta tal vez como lo es el propio acoso materialista. Lo que se decide en este conflicto es si el próximo milenio será ateo o creyente. Imagino que seguirá siendo creyente, -y por una razón práctica elemental-: Al no creer en el alma inmortal, el materialismo científico ignora olímpicamente la capacidad reactiva del psiquismo humano que reposa en las profundas simas del inconsciente ontogénico y filogenético, -en el del ser humano cultural, y en el de la rabia condensada en millones de años de durísima supervivencia evolutiva-. El materialismo científico pretende matar a la divinidad y a nuestro psiquismo, dejarnos sin Destino, sin Trascendencia y sin Futuro, -y eso es algo que no le hemos consentido a ninguna especie animal de cuantas hemos combatido-. El enemigo pues de la humanidad está ahí enfrente, vestidos con batas blancas. M a n ú ____________________________________________________ NUEVA PAGINA DE ENLACES A NUESTRAS PAGINAS KRONIDAS CON LOS SEGUNDOS PARA EL COMIENZO DEL TERCER MILENIO http://www.kronos.org/bitacora/enlaceskronidas.html ____________________________________________________ EDICIONES ACTUALIZADAS Y ORDENADAS desde Noviembre97 http://www.kronos.org/bitacora/mes.pl http://www.kronos.org/ ftp://ftp.kronos.org/ ____________________________________________________