From: KRONOS Club de Amigos Subject: Sabado 17-10-98 Edicion de Noche C U A D E R N O D E B I T Á C O R A d e l C l u b d e A m i g o s K R O N O S l a N a v e d e l a F i l o s o f í a y l a C i e n c i a e l A r t e y l a P o e s í a e l H u m o r y e l M i s t e r i o kronos@kronos.org EDICIONES ACTUALIZADAS Y ORDENADAS (desde Noviembre 97) http://www.kronos.org/ http://www.kronos.org/bitacora/mes.pl ftp://ftp.kronos.org/ http://www.kronos.org/bitacora/enlaceskronidas.html S U M A R I O Sábado 17-10-98 Edición de Noche _______________________________________________________________ Elia_____________________________POEMAS DE MAHMUD DARWISH ( 3 ) Marcia Alejandra______________________________________Runas 2/6 Data________________Al-Ghazâli: LA REALIDAD DE LA PROFECÍA (1 ) Guiomar Elez_____________________Expansión de Horizontes ( 15 ) Juan Pablo II__________________________________Fe y Razón ( 2 ) Manú___________________________________________Las Dos Especies _______________________________________________________________ From: Elia <7soles@arrakis.es> Subject: POEMAS DE MAHMUD DARWISH ( 3 ) El fénix mortal _______________ Hay en los himnos que entonamos una flauta, y en la flauta que nos serena un fuego, y en el fuego que encendemos un fénix verde, pero en la elegía del fénix no hallo cenizas de tu rastro. * Una nube de lilas basta para ocultarnos la cabaña del pescador. Camino sobre las aguas como el Señor -ella me dijo: no hay desierto para el recuerdo que mi sueño te atribuye; ni enemigos, desde hoy, de las rosas que despuntan entre las ruinas de tu casa. * Parecía agua el anillo en torno al alto monte. Tiberiades era una plaza menor del primer paraíso, dije: con unos ojos verdes culminó la Creación. Dijo: Oh príncipe mío prisionero, vierte mi vino en tu vaso. * Arden los dos extraños que nos habitan. Los mismos que querían matarnos hace un momento. Los mismos que volverán a sus espadas dentro de un momento. Los mismos que nos dicen: ¿quiénes sóis? - Dos sombras de lo que fuimos, dos nombres del trigo que crece en el pan de las batallas. * No quiero regresar ahora, como de mí regresaron los cruzados, hecho silencio total de dos caras: diosa por una, y mancilladores de sus nombres por la otra. Soy la sombra que camina sobre las aguas. Soy el devoto y el santuario, el templario y el templo en la tierra que me asedia y te asedia. * Sé mi amante entre dos guerras en el espejo -dijo- no quiero regresar ahora a la fortaleza de mi padre... Llévame a tu viña, con tu madre, perfúmame con agua de albahaca, viérteme en los cálices de plata, peíname y méteme en la cárcel de tu nombre, mátame de amor, despósame y espósame con los ritos del campo, hazme diestra en la flauta, y abrásame para que nazca como el fénix de mi fuego y de tu fuego. * Algo que parecía el fénix lloró sangre, antes de caer al agua, en las proximidades de la cabaña del pescador... ¿De qué sirve mi espera y tu espera? -------------------- Con cariño * E L I * A * * http://www.arrakis.es/~7soles/elia4/index.htm _____________________________________________________________________ From: "Marcia Alejandra" Subject: Runas 2/6 Historia de las Runas de Odín   Sé que colgué azotado por el viento nueve noches enteras, herido por la lanza, entregado a Odín, yo mismo a mí mismo, de aquel árbol del que nadie sabe el origen de sus raíces. Pan no me dieron ni cuerno de bebida, hacia abajo miré; cogí las runas, gritando las tomé, y entonces caí. nueve cantos supremos me enseño el bello hijo de Bölthur, padre de Bestla, y un trago bebí del precioso hidromiel derramado en Odrerir. Empecé así a germinar y a ser sabio y a crecer y a sentirme bien; una palabra dio otra, la palabra me llevaba, un acto dio otro, el acto me llevaba... Runas descubrirá e interpretarás los signos, signos muy grandes, signos muy potentes que tiñó el thul supremo e hicieron los dioses y grabó el creador de los dioses. Odín entre los Ases y entre los Elfos Dáin, Dvalin entre los gnomos, Asvid entre los trols, yo mismo grabé las runas. ¿Sabes cómo grabarlas? ¿sabes cómo interpretarlas? ¿sabes cómo teñirlas? ¿sabes como probarlas? ¿sabes cómo pedir? ¿sabes cómo sacrificar? ¿sabes cómo ofrecer? ¿sabes como inmolar? Mejor no preguntar que en exceso preguntar, siempre que haya pago para el don; mejor no ofrecer que en exceso ofrecer. Así grabó Thund antes de surgir los pueblos; luego levantó cuando regresó.   (Recopilación de Snorri Sturluson en Textos Mitológicos de las Eddas, Editorial Nacional, Madrid, España, 1982)   Con cariño Marcia Alejandra _____________________________________________________________________   From: Data Subject: Al-Ghazâli: LA REALIDAD DE LA PROFECÍA (1 ) Hola Krónidas Amigos, encontré este texto (gracias al amigo Zaratustra), Espero os interese, pues toca el tema de la profecía desde la perspectiva Árabe, no muy promulgada por occidente. Sin embargo el mundo Árabe es el responsable de la propagación del pensamiento clásico griego, de las matemáticas, y de la astrología (por resumir) a través de la península Ibérica hacia Europa. __________________________________________ Al-Ghazâli: LA REALIDAD DE LA PROFECÍA (1) __________________________________________ "El Dios, no hay dios, sino Él, el Viviente, el Subsistente. Ni la somnolencia ni el sueño se apoderarán de Él. A Él pertenece cuanto hay en los cielos y en la tierra. ¿Quién intercederá ante Él si no es con su permiso? Sabe lo que está delante y lo que está detrás de los hombres, y éstos no abarcan de su ciencia si no es lo que Él quiere. Su trono se extiende por los cielos y la tierra, y no le fatiga la conservación de esto. Él es el Altísimo, el Inmenso" (Corán, II, 256). ------------------------------------------------------------------------ La substancia del hombre, en su naturaleza original, ha sido creada vacía, simple, sin el conocimiento de la pluralidad de los mundos de Allah, que tan sólo el Altísimo conoce: "Nadie, salvo Él, conoce los ejércitos del Rabb" (2). El hombre no entra en relación con el mundo sino mediante la percepción, destinada a permitirle esta toma de contacto con el mundo de los seres, es decir, con las diferentes clases de criaturas. El primer sentido es el del tacto. Gracias a él, el hombre percibe, por ejemplo, el calor y el frío, la humedad y la sequedad, lo liso y lo rugoso. Pero los colores y los sonidos se le escapan: no existen para el tacto. Y después es el oído, que hace entender los sonidos y las melodías. Viene después el gusto. Entonces el hombre franquea los límites del mundo de los sentidos, gracias al discernimiento (que adquiere a la edad de siete años). En esta nueva etapa, percibe nuevas cosas, extrañas al mundo de los sentidos. De ahí, alcanza otro estadio, el del intelecto, que le permite aprehender lo que es necesario, posible e imposible, y que no había percibido en las etapas anteriores. Más allá del intelecto se extiende otro dominio, una nueva facultad de visión (3) que permite ver lo que se encuentra oculto, lo que ocurrirá en el porvenir, y aún otras muchas cosas, tan extrañas al intelecto como lo son los conocimientos racionales para el discernimiento, y éste para la percepción de los sentidos. Ante los objetos conocidos por la razón, aquel que no ha llegado más que a la edad del discernimiento se rebela y los encuentra inverosímiles. Al igual, ciertas personas que permanecen en el estadio del intelecto han rechazado, como inverosímiles, lo que aprendían del dominio profético. Esta actitud no es sino ignorancia pura. Tales escépticos, no habiendo alcanzado el estadio supra-racional (que no existe así para ellos), concluyen que no existe en absoluto. Si quien ha nacido ciego jamás ha oído hablar de los colores y de las formas, y se le habla de ello directamente, no comprenderá nada y no querrá creerlo... Allah ha hecho estas dificultades inteligibles dando a sus criaturas, con el sueño, un ejemplo de las propiedades proféticas, puesto que el durmiente tiene sueños premonitorios, ora transparentes, ora simbólicos. Ahora bien, un hombre que no hubiera tenido ninguna experiencia personal del sueño, y al cual se le describiera (diciéndole que hay personas que caen en letargo, pierden la conciencia, la sensibilidad, el oído y la visión, y perciben lo invisible), negaría este relato increíble y justificaría su escepticismo diciendo: "las facultades sensibles son los factores de la percepción; ¿cómo pues quien no percibe ciertas cosas en estado de vigilia las puede percibir cuando duerme?". Y, sin embargo, la existencia y la intuición sensible invalidan este género de razonamiento por analogía. El intelecto no representa, en la vida humana, sino una etapa, en la cual el hombre adquiere una nueva facultad de visión que le permite aprehender toda clase de conocimientos racionales, extraños al dominio de los sentidos. Igual ocurre para los Profetas, que poseen como un "tercer ojo", cuya luz aclara lo invisible y lo supra- racional. Algunos albergan dudas, sea sobre la posibilidad de la Profecía, sea sobre su existencia real, sea sobre su encarnación efectiva en una persona determinada. Ahora bien, el hecho de que exista constituye la prueba de que es posible. Por otra parte, existen conocimientos que nadie pensaría en adquirir sólo por el intelecto. Es el caso de la medicina y de la astronomía. Se ve entonces, estudiándolas, que hace falta la ayuda de la inspiración divina, y que no se llega a ellos por la experiencia. Hay leyes astronómicas que no se verifican más que una sola vez cada mil años: ¿cómo se las podría conocer por la experiencia? Igual ocurre con las propiedades de los remedios. Esto demuestra que existe una Vía para percibir tales fenómenos que escapan al intelecto, y es precisamente la Profecía. Pero el conocimiento supra-racional no es más que una de sus numerosas propiedades. No es sino una gota de agua en el océano. No he mencionado esta propiedad sino a causa del ejemplo que nos propone el sueño. Y he citado dos casos análogos: los de la medicina y la astronomía, con los que se pueden relacionar los milagros de los Profetas, al igual que ellos inaccesibles al intelecto. ../... _____________________________________________________________________ From: Guiomar Elez Subject: Expansión de Horizontes ( 15 ) Está progresando el mundo tan tempestuosamente, y están cambiándose con tanta rapidez las sicologías y los conceptos mentales, que es difícil mantenerse en equilibrio. Pero eso es exactamente lo que debemos hacer. Y si los tiempos están exigiendo que la humanidad dé otro paso adelante y que estemos arriba y más allá de lo que nunca antes habíamos alcanzado, ¿por qué debemos eximirnos usted y yo? Ninguno de nosotros está separado ni aparte del karma de la raza. Somos carne y hueso de la ola vital humana que está luchando; y a medida de que resistimos nuestras propias tormentas de la personalidad y hacemos frente con valor a nuestras angustias y pruebas particulares, así afectaremos para siempre el clima mental del mundo. La paradoja es que el mismo impacto de las tensiones globales nos está proporcionando el justo escenario esencial para el progreso, la oportunidad de desarrollar una cualidad más profunda de confianza espiritual en nosotros mismos. Por tanto, no debe haber ningún intermediario entre la voluntad de crecer del hombre y la chispa divina interna. Ni sacerdote, ni amigo, ni ningún ideal, por noble que sea, debe interponerse entre nosotros y nuestro Dios, pues cualquier cosa a la que nos apeguemos egoístamente obstruirá la dirección natural interna. Todo lo que podemos hacer es tratar de vivir a plena capacidad nuestra comprensión de aquellos principios espirituales universales que han pasado la prueba del tiempo, pero no podemos arriesgarnos a recetar a otro, la manera de aplicar esa sabiduría acopiada, a su propia vida. ¿Pues quiénes somos nosotros para decir que nuestro concepto de lo bueno e inegoísta es correcto para alguien más? Él solamente debe juzgar eso. Por eso es que el desarrollo es primariamente un asunto individual, un progreso perpetuo del alma según avanza de lo menor a lo mayor, del egoismo al altruismo, de la obscuridad a la luz. Ninguno de nosotros debemos mirar hacia atrás, ni lateralmente, ni en cualquier otra dirección excepto hacia adelante. Si permitimos que nuestra atención e interés se desvíen, aun por un breve momento, del sendero recto que ha señalado para nosotros nuestro Yo inmortal, que equivale en pocas palabras a la adhesión de lo que interiormente percibimos como honrado y verdadero y para el beneficio de todos, en vez de sólo para nosotros, corremos el riesgo de que nuestros ideales, nuestra devoción, aun nuestro amor por lo más elevado que quisiéramos servir, se transforme en sal. Como lo expresó a sus discípulos el Maestro Jesús: "Acordaos de la mujer de Lot. Todo aquél que quisiere salvar su vida la perderá; y quien la pierda la conservará." La confusión actual de ideales nos ha conducido a un período peligroso; no me refiero aquí a los riesgos de los cohetes, proyectiles, satélites ni bombas. Estos son síntomas, y síntomas alarmantes en manos de los voluntariamente destructores; pero ellos son solamente síntomas y no constituyen al Hombre. Si acaece la muy temida destrucción de la civilización, que yo sumamente dudo que ocurrirá, tendremos que confiar en la simple, pero omnímoda verdad que se puede destruir el cuerpo, pero que no se puede matar a la vida. El hombre sobrevivirá; hará frente y superará a cada cataclismo que le sea reservado, ya sea diluvio, fuego, o desde el espacio exterior, ¡o dentro de sí mismo! Naciones y razas han, como tales, una y otra vez pasado fuera de la existencia, pero los egos que las habitaban encarnan de nuevo, en otras tierras y en otras estirpes raciales. Si podemos apreciar aquella visión más extensa, hasta donde nos sea posible como seres humanos, esto no eliminará los peligros, pero nos ayudará a enfrentar con fortaleza todo lo que venga. Así, pues, tomemos ánimo y asociémonos con aquellos individuos clarividentes y fuertes que en cada país están trabajando calladamente para mantener las ruedas del progreso humano en movimiento, hacia adelante. _____________________________________________________________________ From: Juan Pablo II Subject: Fe y Razón ( 2 ) 5. La Iglesia, por su parte, aprecia el esfuerzo de la razón por alcanzar los objetivos que hagan cada vez más digna la existencia personal. Ella ve en la filosofía el camino para conocer verdades fundamentales relativas a la existencia del hombre. Al mismo tiempo, considera a la filosofía como una ayuda indispensable para profundizar la inteligencia de la fe y comunicar la verdad del Evangelio a cuantos aún no la conocen. Teniendo en cuenta iniciativas análogas de mis Predecesores, deseo yo también dirigir la mirada hacia esta peculiar actividad de la razón. Me impulsa a ello el hecho de que, sobre todo en nuestro tiempo, la búsqueda de la verdad última parece a menudo oscurecida. Sin duda la filosofía moderna tiene el gran mérito de haber concentrado su atención en el hombre. A partir de aquí, una razón llena de interrogantes ha desarrollado sucesivamente su deseo de conocer cada vez más y más profundamente. Se han construido sistemas de pensamiento complejos, que han producido sus frutos en los diversos ámbitos del saber, favoreciendo el desarrollo de la cultura y de la historia. La antropología, la lógica, las ciencias naturales, la historia, el lenguaje..., de alguna manera se ha abarcado todas las ramas del saber. Sin embargo, los resultados positivos alcanzados no deben llevar a descuidar el hecho de que la razón misma, movida a indagar de forma unilateral sobre el hombre como sujeto, parece haber olvidado que éste está también llamado a orientarse hacia una verdad que lo transciende. Sin esta referencia, cada uno queda a merced del arbitrio y su condición de persona acaba por ser valorada con criterios pragmáticos basados esencialmente en el dato experimental, en el convencimiento erróneo de que todo debe ser dominado por la técnica. Así ha sucedido que, en lugar de expresar mejor la tendencia hacia la verdad, bajo tanto peso la razón saber se ha doblegado sobre sí misma haciéndose, día tras día, incapaz de levantar la mirada hacia lo alto para atreverse a alcanzar la verdad del ser. La filosofía moderna, dejando de orientar su investigación sobre el ser, ha concentrado la propia búsqueda sobre el conocimiento humano. En lugar de apoyarse sobre la capacidad que tiene el hombre para conocer la verdad, ha preferido destacar sus límites y condicionamientos. Ello ha derivado en varias formas de agnosticismo y de relativismo, que han llevado la investigación filosófica a perderse en las arenas movedizas de un escepticismo general. Recientemente han adquirido cierto relieve diversas doctrinas que tienden a infravalorar incluso las verdades que el hombre estaba seguro de haber alcanzado. La legítima pluralidad de posiciones ha dado paso a un pluralismo indiferenciado, basado en el convencimiento de que todas las posiciones son igualmente válidas. Este es uno de los síntomas más difundidos de la desconfianza en la verdad que es posible encontrar en el contexto actual. No se substraen a esta prevención ni siquiera algunas concepciones de vida provenientes de Oriente; en ellas, en efecto, se niega a la verdad su carácter exclusivo, partiendo del presupuesto de que se manifiesta de igual manera en diversas doctrinas, incluso contradictorias entre sí. En esta perspectiva, todo se reduce a opinión. Se tiene la impresión de que se trata de un movimiento ondulante: mientras por una parte la reflexión filosófica ha logrado situarse en el camino que la hace cada vez más cercana a la existencia humana y a su modo de expresarse, por otra tiende a hacer consideraciones existenciales, hermenéuticas o lingüísticas que prescinden de la cuestión radical sobre la verdad de la vida personal, del ser y de Dios. En consecuencia han surgido en el hombre contemporáneo, y no sólo entre algunos filósofos, actitudes de difusa desconfianza respecto de los grandes recursos cognoscitivos del ser humano. Con falsa modestia, se conforman con verdades parciales y provisionales, sin intentar hacer preguntas radicales sobre el sentido y el fundamento último de la vida humana, personal y social. Ha decaído, en definitiva, la esperanza de poder recibir de la filosofía respuestas definitivas a tales preguntas. 6. La Iglesia, convencida de la competencia que le incumbe por ser depositaria de la Revelación de Jesucristo, quiere reafirmar la necesidad de reflexionar sobre la verdad. Por este motivo he decidido dirigirme a vosotros, queridos Hermanos en el Episcopado, con los cuales comparto la misión de anunciar « abiertamente la verdad » (2 Co 4, 2), como también a los teólogos y filósofos a los que corresponde el deber de investigar sobre los diversos aspectos de la verdad, y asimismo a las personas que la buscan, para exponer algunas reflexiones sobre la vía que conduce a la verdadera sabiduría, a fin de que quien sienta el amor por ella pueda emprender el camino adecuado para alcanzarla y encontrar en la misma descanso a su fatiga y gozo espiritual. Me mueve a esta iniciativa, ante todo, la convicción que expresan las palabras del Concilio Vaticano II, cuando afirma que los Obispos son « testigos de la verdad divina y católica ».(3) Testimoniar la verdad es, pues, una tarea confiada a nosotros, los Obispos; no podemos renunciar a la misma sin descuidar el ministerio que hemos recibido. Reafirmando la verdad de la fe podemos devolver al hombre contemporáneo la auténtica confianza en sus capacidades cognoscitivas y ofrecer a la filosofía un estímulo para que pueda recuperar y desarrollar su plena dignidad. Hay también otro motivo que me induce a desarrollar estas reflexiones. En la Encíclica Veritatis splendor he llamado la atención sobre « algunas verdades fundamentales de la doctrina católica, que en el contexto actual corren el riesgo de ser deformadas o negadas ».(4) Con la presente Encíclica deseo continuar aquella reflexión centrando la atención sobre el tema de la verdad y de su fundamento en relación con la fe. No se puede negar, en efecto, que este período de rápidos y complejos cambios expone especialmente a las nuevas generaciones, a las cuales pertenece y de las cuales depende el futuro, a la sensación de que se ven privadas de auténticos puntos de referencia. La exigencia de una base sobre la cual construir la existencia personal y social se siente de modo notable sobre todo cuando se está obligado a constatar el carácter parcial de propuestas que elevan lo efímero al rango de valor, creando ilusiones sobre la posibilidad de alcanzar el verdadero sentido de la existencia. Sucede de ese modo que muchos llevan una vida casi hasta el límite de la ruina, sin saber bien lo que les espera. Esto depende también del hecho de que, a veces, quien por vocación estaba llamado a expresar en formas culturales el resultado de la propia especulación, ha desviado la mirada de la verdad, prefiriendo el éxito inmediato en lugar del esfuerzo de la investigación paciente sobre lo que merece ser vivido. La filosofía, que tiene la gran responsabilidad de formar el pensamiento y la cultura por medio de la llamada continua a la búsqueda de lo verdadero, debe recuperar con fuerza su vocación originaria. Por eso he sentido no sólo la exigencia, sino incluso el deber de intervenir en este tema, para que la humanidad, en el umbral del tercer milenio de la era cristiana, tome conciencia cada vez más clara de los grandes recursos que le han sido dados y se comprometa con renovado ardor en llevar a cabo el plan de salvación en el cual está inmersa su historia. ----------------------------- (3) Const. dogm. Lumen gentium, sobre la Iglesia, 25. (4) N. 4: AAS 85 (1993), 1136. _____________________________________________________________________ From: "Manu'" <144@arrakis.es> Subject: Las Dos Especies Date: Sat, 17 Oct 1998 " . . . una simple mirada a la historia antigua muestra con claridad como en distintas partes de la tierra, marcadas por culturas diferentes, brotan al mismo tiempo las preguntas de fondo que caracterizan el recorrido de la existencia humana: ¿quién soy? ¿de dónde vengo y a dónde voy? ¿por qué existe el mal? ¿qué hay después de esta vida? " ( Juan Pablo II ) En este final de milenio toda la humanidad se haya enzarzada en un clarísimo Armagedón entre las fuerzas de la Fe Trascendente y las fuerzas de la Razón Materialista. En el bando trascendental estamos militando todos los creyentes de todas las religiones; en el bando materialista están militando los ateos de todas clases. La diferencia esencial entre esas dos partes de la humanidad es la sensibilidad o insensibilidad a la Realidad Metafísica o ultrarrealidad que está más allá del alcance de los sentidos corporales. Se trata de dos especies mentalbiológicas. Existe una infinitamente mayor proximidad anímica y psicológica entre la más piadosa monjita que podamos imaginar y el más depravado satanista que entre cualquiera de éstos y un ateo vulgar. Los ateos pertenecen a una especie semibestial, subgénero de los simios, que ha desarrollado una inteligencia discursiva, pero no la sensibilidad metafísica. Sus mentes son ciegas y exclusivamente reductoras. Su materialismo no es propiamente una doctrina, sino el tipo de ceguera de una enfermedad mental que atrofia a la parte superior de la mente cuando el ateo llega a la pubertad.. Unos y otros pertenecemos física y fisiológicamente al mismo macrogénero Homo sapiens, pero los creyentes somos Homo sapiens trascendens, mientras que los ateos son solamente Homo sapiens sapiens. Actualmente las dos especies humanas están muy mezcladas y aún carecemos de un órgano mental suficientemente desarrollado para diferenciarlas, pero se puede averiguar muy fácilmente si un sujeto es simplemente Sapiens o también Trascendens preguntándole si cree en la divinidad y demás entes metafísicos. Si no cree en esas cosas es que es sólo una semibestia incapaz de percibirlas. En el futuro tendremos a los ateos en grandes granjas, pues son muy útiles en los trabajos que sólamente requieran la fuerza bruta y/o inteligencia discursiva. No sé si los ateos serán vendidos al peso o por unidad, pero eso importa poco. Los ateos es que no pueden, pero nosotros los Trascendentes sí nos hacemos las preguntas que dice el Papa, -qué soy y quién soy, de dónde hemos venido antes de ser óvulos fecundados, y adónde iremos después de la muerte física-. Hasta ahora los trascendentes nos dividimos en dos opiniones, -monovitalistas y reencarnacionistas-; los monovitalistas dicen, como su propio nombre indica, que en Arrakis sólo se vive una vez, y que después de muertos sus cuerpos las almas se van a algún lugar metafísico. Los reencarnacionistas sabemos que no pueden existir almas sin cuerpos, por lo que es imprescindible reencarnar para seguir existiendo. Por ahora todo el mundo reencarna sólamente en Arrakis. El Papa actual es monovitalista, como también lo son los cristianos, y los judíos, los musulmanes y los ateos, -aunque estos últimos no creen ni siquiera que las almas de los muertos se vayan a lugares metafísicos-, pero monovitalistas son todos ésos. Sin embargo la mayoría absoluta de los trascendentes -que somos también la mayoría absoluta de la humanidad- somos trascendentes reencarnacionistas. M a n ú ____________________________________________________ NUEVA PAGINA DE ENLACES A NUESTRAS PAGINAS KRONIDAS CON LOS SEGUNDOS PARA EL COMIENZO DEL TERCER MILENIO http://www.kronos.org/bitacora/enlaceskronidas.html ____________________________________________________ EDICIONES ACTUALIZADAS Y ORDENADAS desde Noviembre97 http://www.kronos.org/bitacora/mes.pl http://www.kronos.org/ ftp://ftp.kronos.org/ ____________________________________________________