From: KRONOS Club de Amigos Subject: Miercoles 21-10-98 Edicion Matinal C U A D E R N O D E B I T Á C O R A d e l C l u b d e A m i g o s K R O N O S l a N a v e d e l a F i l o s o f í a y l a C i e n c i a e l A r t e y l a P o e s í a e l H u m o r y e l M i s t e r i o kronos@kronos.org EDICIONES ACTUALIZADAS Y ORDENADAS (desde Noviembre 97) http://www.kronos.org/ http://www.kronos.org/bitacora/mes.pl ftp://ftp.kronos.org/ http://www.kronos.org/bitacora/enlaceskronidas.html S U M A R I O Miércoles 21-10-98 Edición Matinal _______________________________________________________________ Elia________________________________Poemas de un naufrago ( 3 ) Dóstimus_______________________________Poetas Misteriosos [ 4 ] Marcia Alejandra______________________________________Runas 6/6 Zaratustra__________EL TAOISMO: LAO TZE Y EL TAO-TE-CHING 12/13 Quiron-Alvar___________________________________El gusto musical Juan Pablo II__________________________________Fe y Razón ( 8 ) _______________________________________________________________ From: Elia <7soles@arrakis.es> Subject: Poemas de un naufrago ( 2 ) Apolo o quizás Dioniso Apolo o quizás Dioniso luces comedidas o formas vagas silencios de piedra sobre el ruido de un cuerpo como una noche apagada lentamente como un renacer de miradas que están en nosotros imprecisión de contornos desgastados huellas de unos hombres atrapados sometidos por el azar y la fuerza de la necesidad. Una mirada puede ser más que una mirada y unas ruinas algo más que escombros porque en nuestra memoria está contenido su olvido. Habitamos un espacio impreciso un escenario voluble enmarcado entre días y noches quemados por el amor o el deseo nos elevamos como una plegaria y revivimos gestos ancestrales de la carne sin saber que renovamos antiguos misterios y que a veces los dioses son por nosotros. ___________ Huyendo del vértigo de un tiempo plano Huyendo del vértigo de un tiempo plano resbaladizo emanaciones del pasado de la tierra enterradas para que por su boca hable un dios ¡oh sibila! anunciando el futuro oscuramente designios vagos contra el azar sueños como laberintos presagios cargados de razón oráculos que te atañen. El minotauro acecha y tu serás Teseo oirás el canto de las sirenas atrapándote la esfinge te destruirá porque te eres extraño aunque Apolo te avisó: Conócete a tí mismo pero tu destino y hasta tu presente ignoras y no has llegado a comprender quienes eres. Déjate guiar por el tirso de Dioniso y encontrarás tu claro en el bosque. Los misterios inviolados son todavía recientes y te aguardan. _______________________________________________________________ From: Dótimus Subject: Poetas Misteriosos [ 4 ] Edgar Allan Poe. 4 Para Poe la belleza era la única verdad conocida, y esa verdad era la de sus sueños, la de su propio dolor nutrido en la pobreza, en sus humillaciones y penurias y en el desprecio de quienes le rodeaban considerándolo un réprobo. Cualquiera que lea los cuentos y poemas de Poe observará cómo todas las situaciones giran y se desenvuelven alrededor de la muerte. Es ésta la sustancia vital de la obra de Poe, porque era ella el final abrupto de todos esos sueños que no logró realizar. Cuento tras cuento, poema tras poema, son como la variación musical sobre este material temático. Era un artista, quizás limitado pero intenso, a quien los males íntimos que le afligían le impidieron absorber la realidad, tanto en su alma como en su arte. Había en él un melancólico propósito que le llevaba a aumentarse para justificar su torturada personalidad. Desde las horas de infancia yo nunca fuí cual los otros; no vi jamás como vieron, no adoré ni odié cual todos. En una fuente común, no bebí penas ni gozos; y soñé siempre mis sueños, y lo que amé, lo amé solo. Pues ya en mi infancia -en la aurora de un destino tormentoso- del bien y el mal, lo más hondo, surgió y me acalló el hechizo: surgió del río o la fuente, del monte en roja pendiente, del lento sol que esclarece los aúreos tintes de otoño, del relámpago que incendia mi frente muy brevemente, del tronar de la tormenta y de la nube que en lo hondo de un claro cielo perfila un demonio ante mis ojos. Hay en su obra distintas facetas, pues además de poeta fue crítico y novelista. Ya al citar tres de sus ensayos -El Principio Poético, La Filosofía de la Composición y Sobre la Racionalidad del Verso- hemos dado la pauta de su aporte como crítico. En ellos surge claramente el melancólico objeto de sus divagaciones y como, tratando de justificarse, desarrollaba una teoría que él consideraba universalmente valedera: la belleza como verdad esencial excluyente de cualquier otra.. Lejos de su comprensión el poder del conocimiento humano, la pasión, la simpatía o el aquilatar el valor del hombre. En sus teorías Poe trata de aclarar sus propias intenciones, su yo deformado por el sufrimiento y la adversidad. Más allá de sí mismo, como todo incomprendido, él no puede ver. Por eso lo mejor de su obra está en la natural exteriorización de su alma, no en esa falsa arquitectura de vacíos formulismos que son sus ensayos. Como novelista creó la forma del cuento breve, pues sostenía que el poema o el cuento debían ser concluidos en una sola sesión de lectura ya que de lo contrario perdían el sentido de totalidad del cual la mente derivaba su mayor satisfacción. Sus cuentos son de racionalización, terror, pasión u horror. Sus cuentos de racionalización son los que han sentado las bases de las modernas novelas detectivescas. Como tales tenemos Los Crímenes de la Calle Morgue, The Purloined Letter y El Misterio de Marie Rogêt. Ya en ellos surge lo que hoy conocemos por historia de suspenso, y Poe nos lleva a través de páginas elaboradas y sombrías al desenlace violento. _______________________________________________________________ From: "Marcia Alejandra" Subject: Runas 6/6 La práctica secreta de los encantamientos rúnicos tuvo mucha influencia en los pueblos primitivos de Europa Occidental, Vikingos, germanos, sajones y celtas usaban las inscripciones rúnicas para la guerra, el alumbramiento, el amor, las enfermedades, para maldecir e incluso provocar la muerte. En esta magia cotidiana jugaban un rol importante las runas protectoras, que tenían el poder de apartar a los mortales del mal y el infortunio. Usaban sus talismanes en anillos, collares, espadas, piedras, huesos e, incluso, en marcas y tatuajes sobre la piel, como cuenta una saga escandinava: "Runas de asistencia has de recoger, si quieres ganar en destreza para liberar de su carga a la parturienta, márcalas en el hueco de las palmas, cuando juntas el ápice de los dedos, y llama a los buenos espíritus del socorro." En la mitología germana y vikinga, los dioses se asocian con los días de la semana. LUNES Es el día de Freya, diosa de la intuición y la clarividencia. Habla acerca de las percepciones sutiles, de los sueños y la vida Psíquica del consultante. MARTES El dios es Try (Marte). Es la energía de conquista y lucha. En el caso de los hombres representa la potencia viril, y en las mujeres, el tipo de hombre por el cual se sientes atraídas. Para hombres y mujeres es aquello que les interesa conquistar y la dirección que dan a sus energías consciente. MIÉRCOLES Odín, dios de la magia y la comunicación entre los hombres, y entre los dioses y los hombres. JUEVES Thor, dios del rayo. Tiene que ver con la prosperidad, lo laboral y la situación económica. VIERNES Friga, diosa de la fertilidad y el matrimonio. Representa la vida amorosa y sentimental de las personas. SÁBADO Es el día de las Nornas, diosas del destino. DOMINGO Es Balder, dios de lo luminoso, el Sanador (equivale a Jesús). Representa el principio femenino en lo masculino. Indica una energía sanadora que ayuda a la persona a conectarse con su parte luminosa y positiva. Cariños y besos Marcia Alejandra _______________________________________________________________ From: Zaratustra Subject: EL TAOISMO: LAO TZE Y EL TAO-TE-CHING 12/13 ------------------------------------------------------------------------ EL TAOISMO: LAO TZE Y EL TAO-TE-CHING 12/13 ------------------------------------------------------------------------ ../... En la fase inicial, los sinólogos aceptaron -en lo que se refiere a la época en la que vivió Lao Tzu y a la composición del texto- la tradición china y todas sus fuentes desde Sse-Ma-Chíen (cuya obra fue luego traducida al francés por E. Chavannes). Incluida la autenticidad de la alusión que se halla en el canon confuciano a una entrevista personal entre el mismo Confucio y Lao Tzu; asimismo el testimonio de Chuang- Tzu, Lieh Tzu, el "Lieh-hsien-chuen" de Loo-Hung (siglo IV D.C.), los "Anales del reino de Chow" de Chuh-hsi y el "Libro de la Ascensión hacia el Oeste". Todas estas fuentes indican el siglo VI antes de Cristo como el siglo de Lao Tzu. Pero luego, los sinólogos occidentales comenzaron aplicar los criterios de la llamada crítica histórica o filológica. Al faltarles los datos exactos que figuran para la biografía de Confucio (551-449 antes de Cristo), atribuyeron la ubicación de Lao Tzu en el siglo VI a una pretendida intención apologética de las fuentes (sobre todo por lo que se refiere a Sse-Ma Chien, por el hecho de haber sido él mismo taoísta}. Guiados por aquella tendencia inconsciente -que René Guénon ha señalado en varias oportunidades- a reducir la antigüedad de los textos orientales, y sagrados en general (que es común a dicha critica, y que fue aplicado también a la Biblia) no han logrado, sin embargo, ponerse de acuerdo en establecer el siglo en el cual tendría que ubicarse a Lao Tzu. Sus imitadores chinos y japoneses han resumido su posición en los siguientes tres puntos (26): 1) Que el texto que hoy se presenta no puede tener como autor a Lao-Tan (Lao Tzu) contemporáneo de Confucio. 2) Que un texto muy parecido existía al final de la época de Los Reinos Combatientes, época en la cual se disolvió el primer feudalismo chino que surgió en el siglo IX antes de Cristo. 3) Que muchos de los aforismos que figuran en nuestro texto, circulaban desde hacía mucho tiempo (?) en los medios filosóficos, pero que no eran atribuidos a Lao Tzu. La opinión más generalizada (aunque no unánime) de dicha crítica histórica, señala el final del siglo IV antes de nuestra era. Es evidente que Wolf ha hecho escuela, puesto que tenemos para Lao Tzu y con respecto a nuestro texto algo muy parecido a la famosa "cuestión homérica", primer ensayo de la frivolidad de los eruditos. El acentuado individualismo que caracteriza a la critica occidental y el prevalecer de sus preocupaciones históricas, el ansia de demostrar la falsedad de toda tradición, es su lugar común. Y a ésta hay que agregar otras argumentaciones, de tipo etnológico, como aquella de Izutsu (27) que -basándose en Sse-Ma-Chien, que vincula a Lao Tzu con el estado de "Chu"- quiere ver en ello una prueba de una inspiración chamánica, propia del "espíritu de Chu". Es el mismo espíritu antitradicional e iconoclasta que levantó la docta polvareda acerca de la personalidad y de la obra de Shakespeare. NOTAS: (26) Véase Kaltenmark, "Lao Tseu et le Taoisme". Paris, 1965. p. 19. (27) T. Izutsu, "The Key of philosophical concepts in Sufism and Taoism", Tokyo, 1967, tomo II, p. 4 y sig. ../... ZarAtuStrA \`|´/ {~_ó} ____________________________________________________________________________ From: Quiron-Alvar Subject: El gusto musical Hola, amigos: Me encontré esto en una lista de música y me ha parecido interesante. Se trata de una disertación a cerca del gusto musical hecha por Debusy en su tiempo, pero que parece ser que al no haber evolucionado mucho la cosa, sigue vijente en muchos aspectos. A ello. Un saludo. ------------------------- En nuestra época, donde se pierde, poco a poco, el sentido del misterio, tan ocupados estamos probando diversos sistemas de alienación humana, era necesario que perdiésemos igualmente el verdadero sentido de la palabra "gusto". Tener gusto, en el pasado siglo, sólo era una manera amable de defender sus opiniones. Hoy, esta palabra ha tomado tal extensión, sirve para tantas manifestaciones, que apenas es otra cosa que una especie de argumento estilo "puñetazo americano". Afirmativo a buen seguro, pero sin elegancia. A causa de una inclinación natural, el "gusto", hecho de matices y delicadeza, ha llegado a ser ese "mal gusto" donde formas y colores libran singulares combates... Reflexión de orden demasiado general puesto que sólo vamos a tratar aquí de música, ¡que es ya una tarea lo suficientemente ardua! Evidentemente, el genio puede prescindir del gusto, por ejemplo: Beethoven. Pero en cambio Mozart, a genio igual, añade el gusto más delicado. Si miramos la obra de J. S. Bach, Dios bondadoso a quien los músicos debieran elevar una plegaria antes de ponerse a trabajar, para preservarse de la mediocridad, esa obra innumerable donde se encuentra a cada paso lo que creemos que es de ayer, desde el arabesco hasta la efusión religiosa absolutamente inmejorable hasta el momento, buscaremos en vano una falta de gusto. La Portia del Mercader de Venecia habla de una música que todo ser lleva en sí... "desgraciado, dice, quien no la oye...". Palabras admirables sobre las que debieran meditar quienes, antes de escuchar lo que canta en sus almas, se preocupan por la fórmula más útil. O quienes, muy ingeniosamente, yuxtaponen compases, tristes como cubitos. Música que huele a mesa y a pantufla, como dicen los mecánicos al probar una máquina mal montada: "Huele a aceite". Desconfiemos de la "escritura". Trabajo de topo con el que acabamos reduciendo la verdad viva de los sonidos a una operación en la que, penosamente, dos y dos son cuatro... Desde hace mucho tiempo, la música conoce lo que los matemáticos llaman la locura del número. Sobre todo, guardémonos de los sistemas que no son más que "caza diletantes". Hubo, e incluso hay todavía, a pesar de los desórdenes que trae consigo la civilización, pequeñas poblaciones que aprendían música tan sencillamente como se aprende a respirar. Su conservatorio es: el ritmo eterno del mar, el viento en las hojas y los mil pequeños ruidos que escucharon con cuidado, sin jamás consultar tratados arbitrarios. Sus tradiciones no existen salvo en canciones muy antiguas, mezcladas con danzas, donde, siglo tras siglo, cada uno fue aportando su respetuosa contribución. No obstante, la música javanesa hace gala de un contrapunto a cuyo lado, el de Palestrina no pasa de ser un juego de niños. Y si escuchamos, sin prejuicios europeos, el encanto de su "percusión" nos vemos obligados a reconocer que la nuestra sólo es un ruido de circo de feria. Entre los annarnitas se representaba una especie de drama lírico embrionario, de influencia china, donde se reconoce la fórmula tetralógica; hay más Dios y menos decorados... Un pequeño clarinete furioso se encarga de la emoción; un Tam-Tam organiza el terror... y eso es todo! Ni teatro especial, ni orquesta escondida. Sólo una necesidad instintiva de arte capaz de autosatisfacerse; ninguna señal de mal gusto! Y a esa gente jamás se le ha ocurrido ir a buscar sus fórmulas en la escuela de Munich: en qué piensan? Serán los profesionales quienes corrompen el gusto en los países civilizados? Se equivoca la acusación de que al público sólo le gusta la música fácil música dañina!? Lo cierto es que la música se hace "difícil" cuando no existe, la palabra difícil no es más que una mampara para esconder su pobreza. Sólo hay una música y ésta saca de sí misma el derecho a existir, adopte el ritmo de un vals - aunque sea el de un café-cantante - o el marco imponente de una sinfonía. Y por qué no reconoceríamos que, en ambos casos, el buen gusto corresponde a menudo al vals, mientras la sinfonía disimula a duras penas su pomposa mediocridad? No nos obstinemos ya más en proclamar ese tópico, sólido como la tontería, de que no se puede discutir de gustos y de colores... Por el contrario, discutamos, busquemos nuestro gusto, no porque se haya perdido, sino porque lo hemos ahogado bajo los edredones septentrionales. Será nuestro mejor apoyo en la lucha contra los bárbaros, mucho más terribles desde que se peinan con raya en medio. Hay que decir que la belleza de una obra de arte permanecerá siempre en el misterio, es decir, que jamás se podrá verificar exactamente "cómo se logró". Hay que conservar, a toda costa, esa magia característica de la música, que por esencia, es más capaz de contenerla que cualquier otro arte. Cuando el dios Pan ensambló los siete tubos de la siringa tan sólo imitó inicialmente la larga nota melancólica del sapo que se lamentaba a la luz de la luna. Más tarde compitió con el canto de los pájaros. Y probablemente desde entonces, los pájaros enriquecieron su repertorio. Ahí tenemos unos orígenes lo suficientemente sagrados para que la música pueda enorgullecerse y conservar una parte de su misterio... No intentemos, en nombre de todos los dioses, ni arrebatársela ni explicarlo. Adornémosla con una delicada observación del "gusto". Y que éste sea el guardián del Secreto. Claude Debussy. "Acerca del gusto", 15 de febrero de 1913. -------------------------------- Quirón Alvar mailto:quiron@arrakis.es http://members.tripod.com/~quiron_alvar/ _______________________________________________________________ From: Juan Pablo II Subject: Fe y Razón ( 8 ) 22. San Pablo, en el primer capítulo de su Carta a los Romanos nos ayuda a apreciar mejor lo incisiva que es la reflexión de los Libros Sapienciales. Desarrollando una argumentación filosófica con lenguaje popular, el Apóstol expresa una profunda verdad: a través de la creación los « ojos de la mente » pueden llegar a conocer a Dios. En efecto, mediante las criaturas Él hace que la razón intuya su « potencia » y su « divinidad » (cf. Rm 1, 20). Así pues, se reconoce a la razón del hombre una capacidad que parece superar casi sus mismos límites naturales: no sólo no está limitada al conocimiento sensorial, desde el momento que puede reflexionar críticamente sobre ello, sino que argumentando sobre los datos de los sentidos puede incluso alcanzar la causa que da lugar a toda realidad sensible. Con terminología filosófica podríamos decir que en este importante texto paulino se afirma la capacidad metafísica del hombre. Según el Apóstol, en el proyecto originario de la creación, la razón tenía la capacidad de superar fácilmente el dato sensible para alcanzar el origen mismo de todo: el Creador. Debido a la desobediencia con la cual el hombre eligió situarse en plena y absoluta autonomía respecto a Aquel que lo había creado, quedó mermada esta facilidad de acceso a Dios creador. El Libro del Génesis describe de modo plástico esta condición del hombre cuando narra que Dios lo puso en el jardín del Edén, en cuyo centro estaba situado el « árbol de la ciencia del bien y del mal » (2, 17). El símbolo es claro: el hombre no era capaz de discernir y decidir por sí mismo lo que era bueno y lo que era malo, sino que debía apelarse a un principio superior. La ceguera del orgullo hizo creer a nuestros primeros padres que eran soberanos y autónomos, y que podían prescindir del conocimiento que deriva de Dios. En su desobediencia originaria ellos involucraron a cada hombre y a cada mujer, produciendo en la razón heridas que a partir de entonces obstaculizarían el camino hacia la plena verdad. La capacidad humana de conocer la verdad quedó ofuscada por la aversión hacia Aquel que es fuente y origen de la verdad. El Apóstol sigue mostrando cómo los pensamientos de los hombres, a causa del pecado, fueron « vanos » y los razonamientos distorsionados y orientados hacia lo falso (cf. Rm 1, 21-22). Los ojos de la mente no eran ya capaces de ver con claridad: progresivamente la razón se ha quedado prisionera de sí misma. La venida de Cristo ha sido el acontecimiento de salvación que ha redimido a la razón de su debilidad, librándola de los cepos en los que ella misma se había encadenado. 23. La relación del cristiano con la filosofía, pues, requiere un discernimiento radical. En el Nuevo Testamento, especialmente en las Cartas de san Pablo, hay un dato que sobresale con mucha claridad: la contraposición entre « la sabiduría de este mundo » y la de Dios revelada en Jesucristo. La profundidad de la sabiduría revelada rompe nuestros esquemas habituales de reflexión, que no son capaces de expresarla de manera adecuada. El comienzo de la Primera Carta a los Corintios presenta este dilema con radicalidad. El Hijo de Dios crucificado es el acontecimiento histórico contra el cual se estrella todo intento de la mente de construir sobre argumentaciones solamente humanas una justificación suficiente del sentido de la existencia. El verdadero punto central, que desafía toda filosofía, es la muerte de Jesucristo en la cruz. En este punto todo intento de reducir el plan salvador del Padre a pura lógica humana está destinado al fracaso. « ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde el docto? ¿Dónde el sofista de este mundo? ¿Acaso no entonteció Dios la sabiduría del mundo? » (1 Co 1, 20) se pregunta con énfasis el Apóstol. Para lo que Dios quiere llevar a cabo ya no es posible la mera sabiduría del hombre sabio, sino que se requiere dar un paso decisivo para acoger una novedad radical: « Ha escogido Dios más bien lo necio del mundo para confundir a los sabios [...]. lo plebeyo y despreciable del mundo ha escogido Dios; lo que no es, para reducir a la nada lo que es » (1 Co 1, 27-28). La sabiduría del hombre rehúsa ver en la propia debilidad el presupuesto de su fuerza; pero san Pablo no duda en afirmar: « pues, cuando estoy débil, entonces es cuando soy fuerte » (2 Co 12, 10). El hombre no logra comprender cómo la muerte pueda ser fuente de vida y de amor, pero Dios ha elegido para revelar el misterio de su designio de salvación precisamente lo que la razón considera « locura » y « escándalo ». Hablando el lenguaje de los filósofos contemporáneos suyos, Pablo alcanza el culmen de su enseñanza y de la paradoja que quiere expresar: « Dios ha elegido en el mundo lo que es nada para convertir en nada las cosas que son » (1 Co 1, 28). Para poner de relieve la naturaleza de la gratuidad del amor revelado en la Cruz de Cristo, el Apóstol no tiene miedo de usar el lenguaje más radical que los filósofos empleaban en sus reflexiones sobre Dios. La razón no puede vaciar el misterio de amor que la Cruz representa, mientras que ésta puede dar a la razón la respuesta última que busca. No es la sabiduría de las palabras, sino la Palabra de la Sabiduría lo que san Pablo pone como criterio de verdad, y a la vez, de salvación. La sabiduría de la Cruz, pues, supera todo límite cultural que se le quiera imponer y obliga a abrirse a la universalidad de la verdad, de la que es portadora. ¡Qué desafío más grande se le presenta a nuestra razón y qué provecho obtiene si no se rinde! La filosofía, que por sí misma es capaz de reconocer el incesante transcenderse del hombre hacia la verdad, ayudada por la fe puede abrirse a acoger en la « locura » de la Cruz la auténtica crítica de los que creen poseer la verdad, aprisionándola entre los recovecos de su sistema. La relación entre fe y filosofía encuentra en la predicación de Cristo crucificado y resucitado el escollo contra el cual puede naufragar, pero por encima del cual puede desembocar en el océano sin límites de la verdad. Aquí se evidencia la frontera entre la razón y la fe, pero se aclara también el espacio en el cual ambas pueden encontrarse. ____________________________________________________ NUEVA PAGINA DE ENLACES A NUESTRAS PAGINAS KRONIDAS CON LOS SEGUNDOS PARA EL COMIENZO DEL TERCER MILENIO http://www.kronos.org/bitacora/enlaceskronidas.html ____________________________________________________ EDICIONES ACTUALIZADAS Y ORDENADAS desde Noviembre97 http://www.kronos.org/bitacora/mes.pl http://www.kronos.org/ ftp://ftp.kronos.org/ ____________________________________________________