C U A D E R N O D E B I T Á C O R A d e l C l u b d e A m i g o s K R O N O S l a N a v e d e l a F i l o s o f í a y l a C i e n c i a e l A r t e y l a P o e s í a e l H u m o r y e l M i s t e r i o S U M A R I O Viernes 19-12-97 Edición de Tarde. ___________________________________________________________ * Q *________________________________La Medicina Milenaria marga_iriarte_______________________Emoción Henry Vidangos____________________ Re: Un poco de democrasia Manú_______________________________Carta a Lydia Adrian Núñez Ferdmann____________Adiós, Amazonas VII/X ___________________________________________________________ From: * Q * Subject: La Medicina Milenaria JA JA, muy buenas, Krónidas Mutantes: Aquí estoy, os escribo desde la Galaxia de Triblox, desde aquí el poéroso hombre del timbre no podrá hacerme nada. Eso eso, que dios te guarde porque otro no creo que te quiera ni en cromos. He hablado con Lucifer y con Menmoch y me han dicho que naranjas de la China. Pero no creas que quedará asín la cosa, ni cuarenta Enterprais ni mil orejas de Spoke podrán conmigo y mis ejércitos. Nos vemos los caretos, JA JA JA JA JA. Muy bueno, Anderson, a ver si hay alguien que se anima a hacer de Papa, o a ver si tengo tiempo, que me daría mucha risa y guasa hacer de Susa, ;-). Me ha encantado que la amable Krónida Cristina haya sacado lo de la Cura de Salvia, es fantástico. Una de las cosas que también me atraen mucho es la Medicina Natural, poco a poco me hago un expertillo, no creáis. Hay otra alternativa menos fuerte que la citada Cura, que en casos de no estar muy mal también sirve. Se trata de prepararse antes del día H, o sea, del día del atracón 24D y de los posteriores días, y del 31D e ídem, vamos a ello: Se trata de simples lavativas, que se hacen con distintos productos, además productos que tenemos casi todos en nuestras casas. Las lavativas además se conocen desde el milenario tiempo de los Egipcios. Y los cantantes de ópera, los de verdad, utilizaban las lavativas para tener la voz en condiciones, pues al limpiar el intestino estamos limpiando todo el sistema digestivo y a su vez, la laringe y todo el tracto respiratorio. Ya explicaremos eso otro día. Necesitamos un irrigador con capacidad de litro y medio o dos litros, a continuación uno de los tipos de lavativa. Lavativa de café: Se cogen dos cucharadas soperas de café "molido" de tueste natural, esto es muy importante, que sea de TUESTE NATURAL, porque el torrefacto está contaminado de azúcares y química a tutiplen, y eso en vez de limpiar nos destrozaría más. Las dos cucharadas de café se ponen a hervir en un litro de agua, una vez haya entrado en ebullición se apaga y se deja templar, y a continuación se echa en el irrigador y con la cánula el líquido se introduce vía rectal. El primer día que esto se hace no hay que ponerse tiempos, se está lo que se pueda; un minuto, dos, pocos, y la introducción del líquido hay que hacerla lentamente. Una vez que ya estemos acostumbrados a la movida rara de meternos ná menos que un litro de líquido en el intestino, nos dejaremos la lavativa de café entre 10 ó 15 minutos. Las lavativas de café además de desintoxicar al intestino grueso, hacen que el hígado también se desdongestione, por eso es lo de estar 10 ó 15 minutos. El intestino es muy absorbente, y a más tiempo más actúa en este caso el café. Lavativas de Tomillo y de Manzanilla: Coger un puñado de o bien Tomillo o Manzanilla y ponerlo a hervir en otro litro de agua, se deja templar y a introducir como antes vía rectal. Las lavativas de Tomillo son desinfectantes, digamos que el Tomillo es una especie de antibiótico natural. En el intestino actúa mucho más rápido el Tomillo que el café, por lo tanto con 4 ó 5 minutos hay suficiente. Aquí el Hígado no se ve beneficiado directamente. Y las lavativas de Manzanilla también limpian mucho, pero sirven más para casos de gases que se quedan atrapados en el interior del intestino a causa de la putrefacción de los alimentos que no han sido expulsados. Como último punto decir que las lavativas de café depende de los casos se pueden hacer todos los días, y es mejor hacerlas en ayunas, tanto las de café como las de Tomillo o Manzanilla. El intestino se regenera en una hora hora y media, con lo que ya está dispuesto a que le lleguen alimentos. Las lavativas de Tomillo y Manzanilla se deben hacer siempre, o como mínimo tres días a la semana. Notaremos un alivio impresionante, como en la Cura de Savia que tan excelentemente ha explicado Cristina. Además eso de los resfriados y las trancas que cogemos de nariz y de garganta desaparecerán para siempre. Es evidente que la alimentación juega un papel muy importante, es lo más difícil de concienciar a la gente, porque la buena alimentación exige más esfuerzo de elaboración. Bueno, pues no os pongáis muy moráos, ¿vale? Otro día más, que lo de la Medicina Milenaria es una idea colosal. Besos y Abrazos. " Q " _______________________________________________________________ From: "marga_iriarte" Subject: Emoción En mitad del trabajo he conectado con el propósito de airearme un poco . Bolívar, has escrito unos versos tan hermosos que has conseguido emocionarme. Y , de pronto, me han venido a la cabeza unos versos de Salinas , los envío en señal de agradecimiento por el regalo que nos haces con tu palabra ¿Serás, amor, un largo adiós que no se acaba? Vivir , desde el principio es separase. En el primer encuentro con la luz, con los labios, el corazón percibe la congoja.... Queridos amigos , estoy en deuda con vosotros , prometí enviar un relato corto cada semana . Espero cumplir la promesa en cuanto tenga un respiro. Por cierto, me gustaría reflexionar, con quienes estén interesados , sobre la naturaleza del amor, del amor romántico, que aunque sea una creación cultural , provoca tantos desmayos emocionales. Hasta luego. ___________________________________________________________________________ From: Henry Vidangos Subject: Re: Un poco de democrasia Manú: Me acuerdo muy bien, de cuando hera niño. Una tarde estube jugando con los muchachos de mi barrio, cuando estaba por ganar una jugada el dueño de la pelota me dijo: Bueno, ya no juego.Tomó su pelota y se fué. Caramba . me quedé frustrado. Cuando fuí cresiendo, fuí dandome cuenta poco a poco de que quién es dueño de la pelota . Es quien puede jugar y hasta donde quiere, suspendiendo el partido di quiere. Que pasa con los Imperios? creo que son algo parecido. Sale el grande y dice: Juguemos, y todos los que quieren jugar, lo tendran que hacer sin tratar de ganarme, por que si no los saco del juego. Entonces empieza a invadir pueblos, mata a quien quiera que se oponga, arrolla. Es el dueño del mundo..... o .......parece. Que pasa con quien tiene un otro juguetito? Parece que hace lo mismo. La prensa aquí en E.E.U.U. no dice muchas cosas; por que? por que si las dice .......les quitan la pelota. Si un periodista .......... Bueno creo que es mucho Esto es una parte muy inportante de la comunicasion, hablamos o yo hablo y tu solo escuchas........por uqe yo tengo solo boca, no orejas; tú, tienes que tener solamente orejas !no boca. Que les parece? Henry, el navegante. _________________________________________________________________ From: "Manú" <144@arrakis.es> Subject: Carta a Lydia Mi queridísima amiga Lydia : He recibido tu carta, preciosa, simpática y cariñosa, la postal de la Explanada del Templo y el billete de autobús. Desde luego ese país remueve sentimientos muy profundos. No sé por qué, siempre me he negado a visitar dos países a los que amo extraordinariamente: Palestina y Egipto. Pienso que tal vez sea porque temo y no quiero desilusionarme de ellos por su estado actual. Personalmente soy egiptólogo, (el único quizás en todo el mundo que no ha ido a Egipto). Pero ya sabes tú que yo creo en la Reencarnación y siento a ese país como si hubiera sido mi patria, donde habría gozado y sufrido mucho. También me conozco como a la palma de mi mano Galilea, Samaria y Judea, Siria, Jordania y Edóm. Y la antigua Fenicia, -toda la Media Luna Fértil-. Sin embargo todos esos territorios me dan como escalofríos. Recuerdo como si acabara de leerlo tu último artículo en la Bitácora -el de la Abuela-, y cómo deseas que los símbolos de las tres religiones convivan en paz en aquel lugar. Pero hay también allí muchas otras religiones olvidadas que yo aún siento muy profundamente en mi alma. Y algunos de sus dioses los tengo en casa en forma de estatuas. Y es que realmente toda aquella zona es una inmensa Unidad Espiritual desgarrada por espantosas guerras desde hace muchos miles de años. Ojalá eso termine cuanto antes y de una vez para siempre. Pienso en tí todos los días con una sonrisa muy plácida y agradable. Pasa felizmente estas fiestas -se llamen como se llamen para tí- y ten una feliz entrada de año y un feliz regreso a tu querida patria Argentina. Un beso Manú ________________________________________________________________ From: Adrian Núñez Ferdmann Subject: CUENTO : Adiós, Amazonas VII/X A la mañana siguiente, manotazos en una puerta lejana. Nadie respondía a los manotazos, por lo que supuse que se trataba de mi puerta. Salí a avisar a Ramírez que yo había pasado la noche en otro cuarto, para que no siga golpeando en vano. De lejos vi que no se trataba de mi habitación, sino de la del español. Andaluz desgraciado -pensé-, anoche se la ha pegado. Pero Ramírez insistía en los golpes y nadie respondía. Ramírez desistió y al verme prosiguió con las demás puertas mientras pensaba, probablemente, que el andaluz había pasado la noche en otra habitación igual que yo. Entré al cuarto y desperté a Lucía con un beso de mal aliento. Fuimos a desayunar. En el comedor volví a ver a casi todos: los estudiantes de Lima, los gringos rosados, los maricas de California, Alex, las canadienses, Ramírez y Lucía a mi lado. Nos llamaron para pisar barro. Ramírez y Yorch esperaban a todos los viajeros, pero no llegaba el andaluz. Yorch fue a tocarle la puerta. Yo me alarmé y fui tras él. Yorch, luego de varios intentos, quería dejarlo dormir, pero insistí en tocar la puerta, hasta que decidimos utilizar la llave maestra. La puerta se abrió con un sonido tétrico que resonó en el fondo de mis entrañas. Sobre la cama estaba esa enorme bolsa de lona plastificada que había visto bajo el brazo del andaluz el día que zarpamos. Estaba cerrada. Yorch comenzó a abrir el cierre hasta que vimos unas canas entre la lona. Toqué su frente y estaba helada. Tan helada como el aire acondicionado. Yorch estaba asustadísimo. Temblaba. Retrocedió hasta chocar con la pared. Me moví hacia él y pisé dos sobres de papel blanco. Los recogí. Uno decía "No abrir", el otro "Para quien tenga el agrado de encontrarme". Corrí con el segundo sobre hasta donde estaba Ramírez. No quise abrirlo. Él, con la mano temblorosa, lo rompió por el borde, lo soltó y comenzó a leer la carta en silencio. El español, después de pedir disculpas, contaba lo que le ocurría. Sufría de melancolía. La había heredado de su abuelo, que también se había suicidado. Sus constantes depresiones lo torturaban inexorablemente. Pedía que llevásemos su cadáver junto con el otro sobre a doña Rosita, una señora que vivía en Tabatinga; ella se encargaría de la cremación y de todo lo demás. -He tomado algunas pastillas para dormir -leía Ramírez- y ya estoy sintiendo sueño. Es hora de entrar a la bolsa y descansar hasta que se me acabe el oxígeno-. Yo estaba helado. Pude escuchar un último hálito en esas palabras mientras veía cómo iban cambiando las expresiones de los turistas. Incluso los que no hablaban castellano lograron entender la carta. Se ponían todos pálidos. Mi respiración era demasiado profunda y no podía evitar que me bajara la presión. Mi visión se oscurecía y tuve que recostarme en el piso para que la sangre volviera a mi cabeza. Lucía estaba a mi lado en el piso. Me miraba y no la veía, me echaba aire y no respiraba, me hablaba y no podía escucharla. Entonces sacó una colonia de su bolsito y me puso un poco en las fosas nasales. Fui recuperando mis sentidos y mi sangre en la cabeza. Me senté y me quedé mirando al río. Ella estaba junto a mí sin decir una palabra. Parecía mentira, el día anterior habíamos estado riendo los tres, luego los dos quedábamos solos. Cuando Lucía me vio mejor se fue en silencio. Después me sentí peor. Pensé que quizás yo había tenido algo que ver. De repente el abrazar a Lucía tan fuerte le produjo algún mal recuerdo. De repente si le hubiera hablado de otra forma, si hubiera percibido algún indicio. Pero me di cuenta de algo. No había encontrado nada tan extraño en él como para pensar que haría una cosa así, lo que me hizo pensar que ya estaba decidido, porque de otra forma, si hubiera tenido algún deseo de vivir, de que alguien lo salvase, habría soltado algo. Abordó con la bolsa, con el último vino tinto, con las pastillas, con la idea fija, y hacía tiempo que no se le veía en el comedor. En mi camarote sonaba la música de Mahler. Estuve comiendo nueces por no sé cuántas horas y el piso de madera estaba lleno de biznas. Muchas veces cuesta trabajo aceptar la muerte de alguien, pero esto no pasaba ese día. Observaba con los ojos bien abiertos esas nueces muertas. Sólo podía verse el interior de las nueces porque ya estaban rotas, sin vida, con sus cuatro biznas afuera, con sus entrañas al aire. Esas nueces marrones eran tan amargas como la vida misma y no merecían permanecer cerradas. Las rompía con toda la presión del desconsuelo, del quebranto. Infinitos pascales hacían volar las astillas hasta hacer sonar en la ventana un pequeño golpe de muerte. Estaba solo en mi camarote. La puerta estaba cerrada y tras ella, Do not disturb. Adentro, en mi mundito, el aire acondicionado enfriaba hasta donde podía. Afuera, en toda la mesa de billar, el sol calcinaba a los loros de cabeza azul que volaban sobre la orilla de enfrente: Colombia. Podría haber sido un día de ropa de baño y conversación acuática, podía haber sido un día de excursión en color sepia, pero fue uno de soledad, pena y nueces amargas. (Continuará 7/10) Adrian Núñez Ferdmann ________________________________________________________________