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N O S O T R O S L O S E S P Í R I T U S KIR Fénix I I I LA LUZ
Si nos preguntáramos qué fue antes, la luz o los ojos, habría que confesar que la luz. Sea lo que la luz fuere, el sistema visual es una reacción adaptativa al condicionamiento previo que impone a los seres la presencia de la luz. Antes de diferenciarse en órganos especializados, toda la sensibilidad estaba en una piel o membrana que recubría por completo al individuo, como puede aún observarse en las células vegetales y animales. Cada segmento de esa membrana tendría su propia biografía, marcadas en tendencias repetitivas, siguiendo el modelo del primer pseudópodo, que una vez emitido y reabsorbido tendría una mayor proclividad a volver a ser emitido que cualquier otro segmento de la membrana. La confluencia retrospectiva en antepasados comunes iría mostrando el inverso de la historia de la formación de los órganos sensoriales en los seres vivos, desde los más actualizados hasta sus remotos ancestros. Queda empero en pie una cuestión fundamental : No todo lo que vibra tiene en la piel sensorializada su órgano correspondiente. Innumerables segmentos de longitudes de onda no tuvieron respuesta adaptativa en punto alguno de la membrana originaria. Esto sólo ha podido saberse después de la ideación de una teoría general ondulatoria, que supone una escala continua entre un ciclo por segundo y un límite teórico de trescientos billones de ciclos por segundo, si tomamos como mínima unidad de longitud la millonésima de milímetro. Pero está claro que, tanto el segundo como la longitud mínima, los dos valores en que se apoya el sistema, son unidades arbitrarias y convencionales que no representan límites absolutos. Toda longitud es divisible hasta el infinito, igual que todo lapso temporal. Por lo que habría que utilizar valores infinitésimos. A grosso modo y visualmente, las cosas parecen funcionar como dice la Física : pero, filosóficamente, ese funcionamiento es necesariamente falso, pues se basa en postulados sin base real alguna. Es obvio que en una escala infinitesimal e infinita la luz marca una concreta cortadura : Está ahí : no porque la veamos, sino porque ella nos ha obligado a verla, y nosotros y otros muchos seres hemos reaccionado adaptándonos a su presencia. Lo mismo ocurre con el sonido, el calor y demás sensorialidades. No encambio ocurre igual con otras realidades fenoménicas de las que tenemos noticias por medios instrumentales; y tampoco desde luego con las innumerables que deben estar existiendo en la teoría continua. Cambiemos el punto de vista. Si volvemos a considerar la membrana originaria, podemos darnos cuenta de que no sólo envolvió exteriormente al individuo, sino que lo constituyó interiormente también con numerosos plegamientos, en el origen de los actuales sistemas y aparatos. Hay también que hacerse cargo de que la célula actual no representa el origen de la Vida, sino que es un producto posterior muy alejado de sus protomodelos. De todo ello podemos inferir que la Vida actual procede de una estructura bidimensional indeciblemente plegada hacia dentro y hacia fuera de sí misma. Y que la sensibilidad es una tercera dimensión adquirida ya en unas coordenadas y no en otras. Esta dimensión no le pone en contacto o relación con ningún Afuera real, que no existe más que como parámetro anímico, sino con algunas de las infinitas cortaduras de su propia estructura mental. La luz, por ejemplo, es un gran factor discernidor, diferenciador, analítico : Y por tanto no tiene más remedio que proceder del corte entre el Yo y el Ello, multiplicado por la gama del Espacio y con reflexión en el Tiempo. En una época en que se mantiene lo más apartados posible entre sí el plano de la consciencia y el vértice fenomenológico del Espaciotiempo, como si fueran cosas separables, no parece posible trasvasar una cultura anímica a moldes científicos, sin embargo, en la lógica misma de las cosas, ambos terminan confluyendo. El alma que reflexiona sobre sí misma no tiene más camino para alcanzar su objetivo que seguir el análisis esencial de la fenomenología hasta sus extremas paramétricas consecuencias. Y la Ciencia no es tal hasta que no consigue una explicación holística. En este punto hay que recordar la divisibilidad infinita del Espacio, del Tiempo y de la Consciencia, para evitar caer en la trampa del detallismo abismal y poder saltar de un valor absoluto a otro. El verdadero lugar del alma es el mundo; el verdadero lugar de la ciencia es el alma. Es al menos curioso que la luz sea condición indispensable para la vida, y que la vida sea condición indispensable para la consciencia. Provenimos pues de la luz física. Por tanto la luz física debe tener valores y proyecciones metafísicos. El ámbito terrestre pertenece al campo de la vibración solar : De algún modo provenimos del Sol. Y no ya en una teoría de átomos, sino en algo mucho más profundo que tiene que ver con el misterio que somos. Para los antiguos egipcios no había problema : el Sol es RA; pero, en estas bajas edades de la materia, el Sol no es más que una pila atómica de hidrógeno : Una especie de culto a lo inestable : como ver sólo de una montaña la ladera por la que caen las piedras, sin plantearse cómo es que antes suben hasta arriba. Evidentemente, la visión actual que tenemos del Universo es destructiva, cayente, decadente, arrastrada hacia todos los abajos por la fuerza de la gravedad : Sin ni idea de la Fuerza de la Ligereza. En ese organigrama las cosas van de más a menos. El cuerpo más caliente cede calor al cuerpo menos caliente, sin darse como posible que pueda suceder al revés. Pero es al revés precisamente lo que sucede en todo aquello en que las almas intervienen : De menos a más. También los imanes atraen partículas menores que su masa; y los astros. Luego lo del calor es, como mucho, un caso particular, una excepción que debe tener una causa, y un prisma a través del cual se están mirando demasiadas cosas, como por ejemplo la rotación molecular. En términos de vibración, el calor se halla en la zona infrarroja, que tiene mucho que ver con la sensibilidad general de la piel y con su miedo a traspasar sus dos límites vitales. Estamos pues no ante un aserto científico sino ante un oscuro y ancestral miedo a la glaciación : Nada impide que el autocalentamiento del Universo sea cíclico, y proceda de niveles que nunca han sido tomados en consideración. Lo que está muy claro es que la dirección del alma, y de la Consciencia y de la Vida, es de menos a más, enteramente al revés de la que dicen que sigue esa temida ley termodinámica. Por tanto : vemos que la ciencia, pese a su pretendida asepsia, está íntimamente contaminada de terrores infantiles y manías arcaicas, propios de los psiquismos incipientes y rudimentarios, y vemos también que el estudio prístino y geométrico del alma expende las grandes sistematizaciones que busca la ciencia adulta : las que nexan el Espacio, el Tiempo y la Consciencia, entre sí y con las manifestaciones fenomenológicas. Del sistema binario Espaciotiempo se infieren otros dos : el Espacio-consciencia y el Tiempo-consciencia. Una extensión suficientemente plegada para producir internas resonancias, es, como mínimo, una máquina. Y lo mismo cabe decir de un lapso temporal suficientemente cualificado por un mecanicismo de eventos. Si tomamos el ejemplo del Sol, a él son atribuíbles, en última instancia, no sólo la meteorología terrestre sino la constitución del Astro, sus movimientos, su decantación, la aparición de la Vida y su desarrollo y evolución, las configuraciones del sistema nervioso, y la aparición de las conciencias personales tales como las intuimos en los animales y las experimentamos en nosotros mismos. Teóricamente omitido el factor Sol, nada de cuanto hay en la Tierra habría sido posible. Pero el Sol no es sólo el dato físico discernible y mensurable como ente aislado, sino que es también y sobre todo un relativamente larguísimo Recorrido Espacial y una relativamente larguísima Permanencia Temporal. El resultado de todo eso es la evidente e irrebatible presencia en la Tierra de cosas tales como las mariposas y las orquídeas, la música de Bach y los poemas de Tagore. Podría argüírse que por qué en Marte o en la Luna no hay cosas como en la Tierra, si los tres datan de la misma época y han hecho el mismo recorrido : Porque cualquier infinitesimal variación, suficientemente mantenida a través del Espaciotiempo, termina por cambiarlo todo. Se tiene la mala costumbre de despreciar a la ligera los datos demasiado pequeños y los datos demasiado grandes, respecto a las particulares medidas espaciotemporales de los cuerpos que habitamos : Pero el cuerpo no es el patrón de medida del Espacio, ni del Tiempo, ni de la Consciencia. Un objeto que mide menos de tres metros de largo y que dura menos de un siglo, no es especialmente idóneo para establecerse a sí mismo como centro de un sistema de coordenadas que tiende al infinito en todos sus parámetros. Lo lógico sería poner en ese centro al Cero, o mejor, al Alma. Entre el vector de la consciencia personal y el vértice en que confluyen el Espacio y el Tiempo hay una distancia geométrica, igual y equivalente a la que hay entre el Extremo Pasado de la eternidad física y el Extremo Futuro de esa misma eternidad, todo considerado dentro de un proceso que va desde un triángulo equilátero a un tetraedro regular. Ya no estamos en el triángulo, y aún no estamos en el tetraedro : nos movemos pues dentro de una geometría dinámica. Exactamente eso es el Alma. Por lo cual, lo más característico que nos distingue a los innumerables seres, e incluso entre Nosotros, son nuestras respectivas proyecciones en la consciencia, en el espacio y en el tiempo : Estos sí son ya valores cuantificables. Lo que ya no es tan fácil de discernir en esos valores es su sentido ético : Si van directamente hacia el Bien, o directamente hacia el Mal, o a perderse sesgadamente en extravagancias periféricas. En términos absolutos, todo lo que no vaya en la benéfica dirección del IMPERIO es una pérdida de Tiempo, de Espacio y de Consciencia. En estos mismos términos, el Mal es lo decadente, lo degradante, lo retrógrado, el regreso a cualquier fase anteriormente superada. El paradigma del Mal es la desintegración atómica : Hacer regresar la materia a un estado anterior al admirable proceso de integración que produjo átomos, y hacerlo por el simple gusto de verla estallar o de sacarle calor, es tan monstruoso y tan necio, tan pueril y estúpido, como destruir al Universo por las mismas razones. En el Principio era la luz. La luz no es más que la capacidad de distinción de los contrarios, de los contradictorios, de los opuestos y de los diferentes. La luz no es propiamente pues un fenómeno físico, sino la capacidad anímica y mental de Distinción. Del mismo modo que todos los órganos sensoriales son modificaciones del tacto, y de la primaria capacidad sensitiva de la membrana envolvente, la luz se desglosa en los condicionantes de las demás sensaciones. Todo lo que no parece propiamente luz es luz modificada : el sonido, el calor, la gravedad, la materia, el espacio, el tiempo, y todas las inherencias e interacciones. A su vez, la luz es la capacidad de Distinción, que reside en el alma. El misterio pues no está en la luz sino en el alma, que es quien anhela orden y geometría. Cuanto menos desarrollada y evolucionada está un alma con tanta mayor fuerza se aferra a hipótesis compactas. Los diferentes grados de cerrazón han producido las diferentes Físicas de que hay constancia. En el fondo, lo que el alma teme es al Caos, entendiendo por tal una Geometría Variable de clave y módulo irreconocibles. Lo teme porque tal falta de reconocimiento de la clave y del módulo es la Negación del alma misma. Estamos hablando pues de un instinto de supervivencia. Por eso el alma vulgar siempre estará agarrada a alguna teoría geometrizante lo más simple posible. En estas épocas, tales almas están agarradas a la Teoría Ondulatoria, y todo lo ven en términos de vibración, de longitudes de onda y de frecuencias. De la piedrecita arrojada al estanque deducen la constitución del Universo. Lo que no es un mal método, dentro como estamos de un Holograma holístico. Pero sí sería más sabio hacer lo mismo con el canto de los pájaros, el crecimiento de las plantas, la música y la poesía, entre miles de ejemplos. La Teoría Ondulatoria, a secas, produce una Física chirriante y anodina, buena quizás para los fluidos, pero inútil para todo lo demás : ¿ En qué longitud de onda emite una piedra, un ruiseñor, o una margarita ? ¿ Cuántos megaherzios tiene una idea, una sonrisa, o una comprensión ? Pero sobre todo está el hecho de que ni las estructuras vivientes ni las masas sólidas son fenómenos vibratorios. Una piedra quizás podría ser considerada como una vibración de tan lento avance que prácticamente ocupa el mismo volumen durante millones de años; su amplitud de onda tendría que ser comparativamente enorme; pero, incluso considerada así, habría que explicar por qué la estructura de esa piedra no es monótona y uniforme desde el centro a la periferia, y encontrar el efectivo centro de vibración que está produciendo una piedra en torno a sí mismo. Más difícil aun es conciliar con la Teoría Ondulatoria la Biomasa, que se constituye en seres vivientes con fisiologías nada simplistas. Por tanto, dejemos a la Teoría Ondulatoria en lo que parece ser : un caso particular de la Realidad que afecta a los fluidos y a lo que de fluídico haya en el seno de los cuerpos considerados en estado sólido. Naturalmente, en una concepción geométrica del alma, no hay más Física posible que la que se genera a partir de la ecuación _Menos Cero es igual y opuesto a Más Cero_. Esta concepción nos lleva a un Universo en el que la Materia y la Antimateria o Nada están en equilibrio compensado y dinámico. La Materia es efecto directo de las turbulencias del Espaciotiempo, en condensación provisional, y en fase de aniquilamiento bajo la invasión de la Nada Antimaterial. La relación entre Materia y Antimateria es la Gravedad. Imaginemos una piedra o astro situado en un espacio exento de toda otra presencia material : La fluida Antimateria lo rodea por todas partes y se hunde en él, disminuyendo constantemente la masa del astro, por mutua neutralización de cantidades opuestas, hasta el extremo límite en que el astro desaparece totalmente. Ese es un efecto de esa dinámica dual : el aniquilativo; pero hay otro : el efecto creativo : En su camino hacia el acúmulo de turbulencias, o sea, de Materia, la fluidez antimaterial arrastra otras turbulencias menores, que retrasan y aun compensan a veces con superávits, el desgaste que se produce en la mutua neutralización de Materia y Antimateria. Las órbitas y fuerzas que se manifiestan en esa dinámica están descritas por las leyes de Kepler y Newton. El Universo que resulta de la ecuación citada es una especie de masa burbujeante, en la que cada esferilla elemental o remolino básico, que es como se les imagina desde la distancia mental a que nos encontramos, es en realidad un punto geométrico con valor Cero Negativo, en tanto que el valor de la Nada circundante o Antimateria es Cero Positivo. La capacidad de crear puntos geométricos es inherente al Espacio; la capacidad de cualificar constelaciones de tales puntos y de darles el sentido rotatorio de turbulencias es inherente al desplazamiento de perspectiva que la Consciencia efectúa en el Tiempo. Tengamos muy en cuenta que nuestras consciencias personales las hemos heredado ya condicionadas por un devenir cosmológico y biológico, por lo que estamos físicamente obligados a efectuar nuestras operaciones mentales dentro de una estrecha gama de posibilidades, y no nos es posible hacerlo fuera de esa gama; y que tales operaciones mentales no son espontáneas, libres y exentas de prejuicios, sino que están constituidas por componentes muy pretéritos. Viene esto a cuento del rechazo abismal y visceral que puede sufrir el sensorio ante la propuesta de que toda la realidad física y sensorial es pura matemática y geometría autónomas e imperativas. El anhelo, y el problema, de toda física es alcanzar el plano básico de los elementos más simples : el de los verdaderos átomos, indivisibles e incuestionables; y descubrir su módulo de relación y su clave de realización. Lo lógico pues es llegar a los puntos geométricos y a sus relaciones y realizaciones geométricas; pero, ése es ya un Universo mental y anímico considerado metafísico, que nos obliga a reinstalar el centro de gravedad de nuestra consciencia otra vez dentro del alma, y no como es ahora corriente entre todos los seres individualizados, en algún lugar del cuerpo. La Geometría es Situacional : su verbo no es el Ser sino el Estar. Cuando los puntos están debidamente situados, su conjunto Significa; y en la medida en que significa, Hace; y en la medida en hace, Es; y en la medida en que es, Posee : En esta última medida nos encontramos : En la fase de someternos al poder de la Geometría Autónoma e Imperativa. Hecho esto, si se hace, inmediatamente se ve que vivimos en un Universo donde la Materia es incesantemente creada e incesantemente destruida : Creada y destruida en la ecuación "_Menos Cero es igual y opuesto a Más Cero_", cuya primera y básica estructura y formulación es el Triángulo Tiempo y Espacio y Consciencia, en vías hacia un Tetraedro ignoto. De esto se infiere que la Consciencia es tan antigua, o tiene la misma edad que el Tiempo y el Espacio : o sea, la Eternidad, el Siempre : porque el Más Cero y el Menos Cero son exactamente igual de viejos también. Luego el Universo resultante es de la misma quinta. Lo que ocurre es que ni la Consciencia ni el Tiempo ni el Espacio se están quietos, con lo que hacen que el Universo vaya cambiando y evolucionando, desde un origen geométrico muy simple a un barroquismo cada vez más sofisticado : Una orquídea por ejemplo es también Universo. O sea que, las galaxias que están por venir van a parecerse más a los actuales vegetales terrestres que a las espirales de humo a que ahora se parecen. Todo es cuestión de Tiempo. Y la Tierra es un buen modelo para prever el Futuro. Si la ecuación citada ya ha producido aquí cosas tan admirables como las flores y la música y los bellos sentimientos extraespecíficos, lógico es esperar que el proceso va a continuar indefinidamente en calidad y radio. ¿ A partir de qué ? : ¿ Cuál es el centro del Universo? : La consciencia personal de Yo : Por tanto, siempre habrá, rodeando a esa consciencia, un primer entorno constituído por un soma o cuerpo viviente; y un Entorno Medio, constituído por un hábitat natural o artificial; y en tercer lugar, un Entorno Periférico o Universo. Ser es ser consciente : o sea, poseer consciencia personal de Yo. Este principio excluye de la Realidad a lo supuestamente muerto y a lo supuestamente inanimado. Cuando un ser o forma de Vida cesa en sus funciones, muere como tal ser, como forma viva, como estructura formal viviente, como cuerpo, pero, las funciones inducidas por el alma siguen existiendo y actuando. Por lo que es físicamente imposible impedir a ese alma rodearse de un nuevo cuerpo o Primer Entorno. Los Tres Entornos del alma se coordinan instantáneamente : Siempre y en todos los casos hay alrededor de una consciencia un cuerpo, un hábitat y un Universo. Los entornos pueden cambiar y ser sustituidos por equivalencias, pero el alma es una función matemática eterna. Los mismos vectores que producen en sus dinámicas intersecciones las turbulencias que constituyen la Materia, producen en el ámbito del alma una esfera de creencias : un Doble interior del Universo, del hábitat y del cuerpo. El intento de coordinación entre ambas imágenes es el intento de conocimiento. En cada detalle o rasgo en que ambas imágenes coinciden se produce un resultado de refuerzo, según la base operativa "Más Cero Más Cero", o, "Menos Cero Menos Cero". En cada detalle o rasgo en que ambas imágenes no coinciden se produce un resultado de reducción o agotamiento, con la misma mecánica de la Gravedad entre la Materia y la Antimateria, según la base operativa "Más Cero es igual y opuesto a Menos Cero". En palabras cotidianas, cada vez que una idea se corresponde con un fenómeno la idea o creencia se refuerza, y cada vez que una idea no se corresponde con un fenómeno la idea o creencia se reduce o agota. Pero esta operación de búsqueda de correspondencias entre la Imagen Extra-anímica y la Imagen Intra-anímica es rara, y sólo la realizan de vez en cuando las almas investigadoras. Por lo general, cada uno da por supuesto que lo que cree es verdad, o sea que se corresponde con la fenomenología exterior. "_El Supuesto tiende a Lo Inferior_". El Supuesto es la forma de Mal más tonta que existe : Porque lo primero que hace el Supuesto es trasladar la consciencia personal de Yo desde el alma al cuerpo, o sea, degradarla, trasladándola a un plano que está Puesto Debajo : Lo hace para avizorar lo exterior a través de las bajas ventanas de los sentidos corporales, en vez de quedarse en el alma, y avizorar lo exterior a través de las altas ventanas de la mente. Como todo el mundo sabe, o debiera saber, el verdadero órgano para el conocimiento no es el ojo, que es un simple instrumento, sino la mente, que es quien clasifica los datos, los estructura debidamente y saca de ellos el oportuno informe semántico. Mientras la consciencia personal de Yo se mantiene en el observatorio anímico de la mente todo va bien : los ojos, los oídos y demás, suministran datos que van modificando la esfera de creencias, reforzando algunas, y atenuando o disolviendo otras. Lo que sirve para que la consciencia vaya emitiendo las órdenes correspondientes al buen funcionamiento del sistema alma-cuerpo-hábitat-Universo. Pero si la consciencia personal de Yo desciende a la corporalidad se descentra : se sale de su núcleo estable, y da vueltas ella misma como una cosa más del Espaciotiempo. Ya en tal situación no es de extrañar la de disparates y demencias que se meten en la esfera de las creencias : Porque todas las observaciones están ya viciadas de origen. Es algo así como estudiar astronomía por el sistema geocéntrico : Astros que avanzan y retroceden, y vuelven a avanzar, entre dudas. En esa degradación rotatoria de la consciencia personal, el cuerpo se convierte en supuesto centro de todo; pero todo está descentrado; y el cuerpo mismo también : La muerte es su pesadilla, porque es como muerte, directa y afectante, como desde allí se percibe a la Gravedad de la ecuación _Más Cero es igual y opuesto a Menos Cero_. Encambio desde el alma no hay problema, porque cuando un cuerpo se muere se adquiere otro; igual que cuando un hábitat o paisaje se pierde no se queda uno colgando de la Nada, sino que inmediatamente aparece otro. Pues estaría bueno que al cruzar la puerta de la calle se cayera uno a un barranco. Pero si uno se traslada a vivir donde no debe, por ejemplo a enmedio de una carretera, estará uno en vilo todo el tiempo. La morada propia e idónea de la consciencia personal de Yo es el alma, que es el Lugar Psíquico por antonomasia. Es erróneo y descentrado decir que cada uno TENEMOS un alma : La verdad es que cada uno SOMOS un alma. Tener un alma equivale a habitar Fuera, en otro lugar psíquico distinto al alma. FUERA es Horrible. Lugares psíquicos los hay a millares, a incontables millares de millones : los hay buenos, malos e indiferentes : Un lugar psíquico es cualquier coordenada donde se pone psiquismo o vivencia anímica. Lo correcto es ampliar el alma con lugares psíquicos sin solución de continuidad, sin rupturas, sin distancias de FUERA. Lo correcto es ampliar hasta el infinito las distancias interiores : el ADENTRO. Así es como vemos que existen almas grandes, inmensas. Pero la gente que vive en los cuerpos no vive en las almas a que pertenecen, sino en lugares psíquicos extraños y ajenos, hechos por otros individuos las más de las veces. Son gente de paso y aluvión, consciencias personales nómadas y errantes. Sus almas, las almas a que pertenecen, están lejanas y vacías, sin espíritu habitante. Glorioso descubrimiento éste de la Ciudad de las Almas Abandonadas : Las almas son eternas; encambio los lugares psíquicos de poca monta no : pasan de moda y se desvanecen. Es evidente que hay mucha gente que cree que cuando se les muera el cuerpo su consciencia personal de Yo se extinguirá para siempre. Esto lo creen porque viven en cuerpos habilitados como lugares psíquicos. Por eso hay también entre ellos otra mucha gente que se han creído con más o menos grado de verosimilitud que cuando se les muera el cuerpo sus consciencias personales de Yo serán trasladadas a otros Lugares Psíquicos, tales como paraísos o sitios por el estilo. Situados en órbitas tan excéntricas nada de extraño tiene que sus esferas de creencias se hayan poblado de tan espectrales o fantasmales ideas. ¿ A qué sitio real y verdadero puede ir una consciencia de Yo a la que se le muere el cuerpo como no sea a un alma ? Eso está clarísimo. O sea, que el itinerario de esta gente viene a ser el siguiente : Nacen en almas; y en cuanto pueden se trasladan al cuerpo en que se configure el Primer Entorno; viven ahí prácticamente toda la vida, y cuando se les muere el cuerpo no les queda más remedio que reentrarse en su alma inmortal. Pero en cuanto pueden, se pasan otra vez al nuevo Primer Entorno, o sea, al nuevo cuerpo. Y así sucesivamente por los siglos de los siglos. Pero ese itinerario hace que la mayor parte de la eternidad esas almas inmortales estén desiertas y abandonadas, y por tanto, al alcance de quienes queramos quedárnoslas. Como cada alma es un Lugar Psíquico por antonomasia, dos o más almas se pueden yuxtaponer, comunicar y unificar. Pero no hay que olvidar que un alma no es simplemente una _Casa_, sino una _Casa matemáticamente viva_, que puede desdoblarse, o unificarse con otra. Y tampoco hay que olvidar que, por muy lejos que una consciencia personal de Yo se vaya de su alma sigue perteneciendo a ésta, y que esa relación de pertenencia no se puede extinguir nunca. O lo que es lo mismo : Que por muy alienada que esté una consciencia personal de Yo y por muy prisionera que se encuentre en lugares psíquicos compartidos, sigue siendo un parámetro de un alma concreta e inmortal. En términos jurídicos pues no es posible la apropiación de almas ajenas. Pero lo que sí se puede es usarlas mientras están abandonadas, que es casi todo el tiempo : Las almas están en el Triángulo : no en lugares físicos del Espacio-Tiempo, sino en la intersección de éstos con el vector de la Consciencia. Ahí sí se las puede ubicar, y por tanto, aprisionar; y anexarlas a nuestras propias almas individuales : Algo parecido a lo que relata el cuento del genio de la lámpara. Aparte de estas interesantes aplicaciones, más propias de un estudio detallado y monográfico, queda por resolver la aparente desproporción cuantitativa que parece existir entre las ingentes masas y energías del campo físico y la impalpable sutileza y minimez de un alma geométrica y de una mente, o grupo de mentes, también geométricas. Esto responde a una sencilla fórmula : "_Mente multiplicada por Instrumentación es igual a Todo_". La Mente por sí sola no tiene fuerza ni para mover un papel de fumar; y lo mismo cabe decir del alma; pero tiene la curiosa capacidad de Instrumentalizar a cualquier estructura, convirtiéndola así en el punto de apoyo que pedía aquel señor para mover el mundo con su imaginaria palanca. La mente es la que construye rascacielos y ciudades, barcos y astronaves, Instrumentalizando convenientemente largas cadenas de estructuras, a partir de los materiales elementales que encuentra en su campo de percepción. * * * |